jueves, 21 de marzo de 2019

Sobre llevar o tener armas en casa / Joaquín Abad *

Tuve la mala suerte de sufrir durante muchos años a una mafia local, en Almería, que en los ochenta y comienzos de los noventa actuaba con total impunidad frente a una sociedad que acobardada miraba para otro lado en lugar de enfrentarse a la banda. 
 
Los magistrados temblaban cada vez que a su juzgado llegaba el expediente de uno de los cientos de crímenes que cometían. Tuvieron que llamar al juez Baltasar Garzón, titular del número 5 de la Audiencia Nacional, para que ordenara la detención y encarcelamiento de toda la organización. 
 
Precisamente un Garzón que en el ochenta y siete había sido titular del juzgado número 3 de Almería y que huyó a Barcelona cuando Juan Asensio le agarró de la pechuga y lo amenazó de muerte…

Durante casi diez años sufrí las amenazas y atentados de la banda de Juan Asensio, llevaba escolta oficial y privada y nos aconsejaron que tanto yo como mi familia portáramos armas cortas, con licencia, y practicáramos tiro. 
 
La banda de Asensio conocía que íbamos armados y se negaba a atentar contra un servidor porque temían ser repelidos. Casualmente yo había sido campeón nacional de tiro olímpico y batí un récord. Un infiltrado de la banda en la federación de Tiro Olímpico les tenía informado de nuestros entrenamientos, de las armas que utilizábamos y la capacidad de las mismas.

No tengo más remedio que reconocer que gracias a que portaba un arma evité alguna que otra emboscada. Tuve que elegir vivir en una finca, aislada, por medidas de seguridad, y casualmente robaban en todas las fincas menos en la que yo habitaba porque se había corrido entre los delincuentes que su morador iba armado.

En muchos casos, muchísimos, poseer un arma para defensa de una finca, puede ser bastante disuasorio. Licencia de armas se la daría a quien la solicitara previo riguroso examen psicológico, por supuesto.
 
 
 
(*) Ex director del periódico 'La Crónica', de Almería

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