MADRID.- La izquierda estatal ha sufrido un duro golpe electoral en las
elecciones del 17M al estancarse la confluencia de IU, Movimiento Sumar y
Podemos (la coalición Por Andalucía) y padecer el 'sorpasso' de
Adelante Andalucía, la otra candidatura progresista que ha multiplicado
por cuatro su representación y se sitúa como la referencia a la
izquierda del PSOE.
Aparte, el partido más perjudicado dentro de Por Andalucía es
Podemos, que otra vez se queda sin representación en otra comunidad
autónoma al no obtener escaño ninguno de sus miembros en la lista
electoral.
Este resultado también impacta sobre la alianza que
arman los partidos del socio minoritario del Gobierno, que pretenden
comandar la reorganización la izquierda alternativa de cara a las
generales.
Con el 99,8% del voto escrutado, Adelante Andalucía
da la campanada en estos comicios al pasar de dos a ocho escaños en
estos comicios, logrando el 9,58% de los cotos (401.330 sufragios), un
incremento notable cuando hace cuatro años se quedó en el 4.6% del voto
(unos 240.000 votos menos). Aparte, su subida es uno de los factores que
impide la mayoría absoluta del PP en esta región.
Mientras, la
coalición de IU, Sumar y Podemos conserva sus cinco parlamentarios al
conseguir 263.461 sufragios (6,32% del total) y el grupo propio en el
Parlamento regional, aunque la sensación es amarga al verse superado por
un antiguo socio político y perder levemente apoyo electoral.
En términos globales, la izquierda alternativa al PSOE mejora en
cómputos globales su representación gracias al incremento destacado de
Adelante, que crece sin hacerlo a costa de la izquierda estatal.
Así, la suma de las dos candidaturas pasa de 7 a 12 diputados, lejos
de los 20 escaños que obtuvo la izquierda alternativa en 1994 y 2015, o
de los 17 que obtuvo la candidatura de unidad que agrupó a todos los
sectores en 2018.
De esta forma, el 17M ahonda los signos de retroceso de las
formaciones progresistas de ámbito estatal frente a los partidos de
corte confederal, soberanista y de ámbito estrictamente territorial.
Los comicios han supuesto un duro traspiés para el coordinador
federal de IU, Antonio Maíllo, cuya figura queda tocada tras quedarse
lejos de cumplir el objetivo principal de mejorar los resultados de 2022
cuando se le propuso volver a ser candidato en Andalucía, precisamente
la región que supone el principal bastión de la formación.
Es más, el
propio Maíllo dijo que aspiraba a duplicar la representación de Por
Andalucía.
Ni su alto conocimiento entre el electorado ni su
mensaje de presentarse como la izquierda útil, dispuesta a gobernar con
el PSOE, han calado en el electorado. Tampoco se aprovecha de la caída
del PSOE, con pierde dos escaños en su nuevo suelo histórico en la
región.
Este mal resultado impacta también negativamente a la
alianza que revalidan a nivel estatal IU, Sumar, Comuns y Más Madrid,
que confiaban en sacar un buen resultado el 17M para consolidar su
intención de armar un nuevo frente amplio de izquierdas en las futuras
generales.
Con un vacío de liderazgo interno, al no tener aún
candidato, y sin definir nueva marca electoral, estos comicios provocan
zozobra en un espacio que se marcaba plasmar avances en su proyecto
antes de verano y que aprecia como dos de sus partidos y uno de sus
referentes estatales, como es Maíllo, sufre un fuerte desgaste.
De nuevo, como viene ocurriendo desde el ciclo electoral de 2024, las
formaciones del socio minoritario del Ejecutivo son incapaces de
rentabilizar su presencia en el Gobierno y sufre un revés simbólico, al
ver como otra formación les sume en un rol secundario. Todo ello con
encuestas que alertan de un descenso electoral de la izquierda para las
próximas generales.
Así, el buen resultado que obtuvieron
Podemos e IU en Extremadura queda como hecho aislado y muestra que en un
contexto de división la izquierda estatal sale malparada.
En ese contexto de fragmentación Adelante, con su candidato José
Ignacio García a la cabeza, se ha convertido en la gran triunfadora de
la jornada y lleva al sector heredero de la exdiputada Teresa Rodríguez y
el excalcalde de Cádiz José María González 'kichi' a liderar la
izquierda alternativa después del cisma con Podemos e IU, con los que
confluyeron en el pasado.
Bajo una campaña en la que han
reivindicado el sentimiento andalucista, dan la sorpresa con un discurso
que conecta con el electorado joven y que confronta con la derecha pero
también con el PSOE, ante su negativa a gobernar con los socialistas.
Por otro lado, los comicios andaluces han supuesto otro varapalo
autonómico para Podemos, que se queda sin escaño en el parlamento
andaluz por primera vez en su historia y que solo encabezaba la lista de
Por Andalucía en Jaén el 17M.
De esta forma, los 'morados'
ahondan en su debilidad territorial al carecer de representantes en una
docena de comunidades: Aragón, Comunidad de Madrid, Comunidad
Valenciana, Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, Euskadi, Cantabria,
Cataluña (donde no concurrió en los últimos comicios) y Castilla y León.
Además, en Asturias la diputada Covadonga Tomé rompió con el partido.
Tras sufrir dos varapalos electorales en Aragón y Castilla y León,
los morados finalmente optaron tras meses de incertidumbre por lograr un
acuerdo 'in extremis' para volver a concurrir dentro de Por Andalucía.
Con ello, volvía a ir junto a Sumar en unas listas electorales pese a
compartir con la formación creada por la vicepresidenta segunda,
Yolanda Díaz, tras la ruptura de finales de 2023.
No obstante,
este acuerdo no anuló el choque dentro del espacio político dado que
Podemos criticó que no se respetaba su peso político, al encabezar
únicamente la lista de Por Andalucía en la provincia de Jaén.
La dirección estatal 'morada' ha evitado reproches públicos a este
acuerdo de coalición, optando por el silencio, aunque el
exvicepresidente Pablo Iglesias afirmó que había indignación en las
bases del partido y que se buscaba dejar sin escaño al partido
Además, las tensiones entre Podemos e IU y Sumar se han evidenciado en
campaña dado que las principales referentes de los 'morados', Ione
Belarra e Irene Montero, han tenido una presencia muy limitada, haciendo
actos para apoyar a los miembros de su partido en la candidatura y sin
coincidir en ningún caso con Maíllo ni los ministros de Sumar.
También se ha evidenciado la distancia de la cúpula estatal de Podemos
con su dirección andaluza encabezada por su coordinadora, Raquel
Martínez, que era partidaria de integrarse otra vez en Por Andalucía y
ha dado muestras públicas de apoyo a Maíllo.
Así las cosas, los
comicios del 17M no pacifican las relaciones dentro de la izquierda
estatal y no ayudan a reconstruir puentes con Podemos, a pesar de la
mano tendida que han mostrado los partidos de Sumar en el Gobierno para
volver a confluir.
Por ahora, la formación 'morada' muestra
frialdad hacía la nueva alianza electoral de IU, Sumar, Comuns y Más
Madrid. En contraposición, azuza la posibilidad de tándem electoral
entre la eurodiputada Irene Montero y el portavoz de ERC en el Congreso,
Gabriel Rufián.