lunes, 26 de abril de 2010

Juan Enciso, Pepe Alemán, ¿os pasa algo? / Cartas al Director

"Ante todo creo que debo presentarme. Me llamo Antonio Moya Somolinos. Tengo casi 54 años, natural de Madrid. Soy arquitecto municipal de El Ejido….en excedencia desde hace casi 12 años. Presté mis servicios en dicho ayuntamiento entre los años 1985 y 1997.

Desde entonces vengo guardando un rotundo silencio que voy a romper ahora para hacer unas consideraciones que quizá interesen a alguien acerca de los gravísimos acontecimientos que ahí están sucediendo con la detención del alcalde Juan Enciso y del interventor Pepe Alemán, acusados de los graves delitos continuados de blanqueo de capitales, malversación de caudales públicos, cohecho, tráfico de influencias y falsedad en documento mercantil.

A Juan Enciso lo conozco desde 1991, año en que ganó por primera vez las elecciones municipales; a Pepe Alemán lo conozco desde antes, desde que entré en el ayuntamiento en 1985. Desde 1997 ellos no han tenido noticias mías y yo sólo he tenido dos noticias de Juan Enciso que luego comentaré. Sin embargo, la globalización es imparable, y tres horas después de que fuesen detenidos yo ya conocía la noticia por Internet y a lo largo de la mañana recibí las llamadas telefónicas de tres amigos míos, uno de Granada, otro de Rioja y otro de Asturias para felicitarme por la noticia de la detención de estos sujetos.

Llevo 12 años fuera de ese pueblo y por tanto, disfrutando de la ausencia de estos dos individuos. Y todo ello sin rencor, lo cual llega a producir cierta amnesia hasta el punto de que se me han olvidado muchas cosas que hicieron estos señores y por las que en su momento quizá también hubiesen merecido algún tipo de castigo, no sé si incluso cárcel, como parece que van camino de merecer ahora. En cualquier caso, voy a intentar hacer un poco de memoria, por primera vez en 12 años. El primer sorprendido de este ejercicio soy yo mismo. En estos 12 años nunca me imaginé escribiendo estas líneas que ahora escribo. Ahora son las 23,30 horas del día 20-oct-09.
Mi primer año en el ayuntamiento de El Ejido fue de tanteo. Me explico, no es que yo tanteara a nadie sino que otros me estaban tanteando a mí sin que yo me diera cuenta de ello.

Por aquellos años circulaba un slogan entre bastante gente de El Ejido que a mí me parecía un pésimo programa de actuación, tanto para los ciudadanos como para los funcionarios municipales. El slogan era “El Ejido, ciudad sin ley” e indicaba las preferencias de muchos por el dinamismo y el progreso, ante los cuales el estado de derecho y el imperio de la ley eran ideales periclitados propios de gente incompetente que no sirve para triunfar en los negocios y en cuyas mentes no hay ideas ni iniciativas. Incluso estaba bien visto saltarse determinadas normas jurídicas o al menos “estar en el límite” con tal de conseguir otros fines más ambiciosos. En líneas generales Pepe Alemán funcionaba con estas ideas.

En el año 1986 Pepe Alemán y “otros” ya tenían claro de que pie cojeaba cada uno de los empleados del ayuntamiento, de modo que ¡oh casualidad! en ese año se elaboró un Catálogo de Puestos de Trabajo para todos los trabajadores del ayuntamiento en el que a los amigos (de Pepe, se entiende) los elevaron incluso por encima de la categoría que legalmente les correspondía, y a los incómodos como yo nos bajaron más allá de la categoría más baja posible.

Concretamente a mí me quitaron el complemento de destino nivel 26, que lo tenía consolidado, y me bajaron al 18. Esto, naturalmente tenía repercusiones económicas y de humillación en cuanto a mi consideración profesional.

Menciono este pequeño botón de muestra como una pequeñísima parte de las injusticias que aglutinó el Catálogo de Puestos de Trabajo, que concitó cientos de alegaciones, la dimisión del Secretario del ayuntamiento Isidro Nicolás Fernández Pacheco y un malestar entre el personal que duró, que yo sepa, hasta 1997, después no lo sé.

Se preguntará el lector quien es el que elaboró el Catálogo que tantos problemas generó y que fue el chollo para unos pocos beneficiados que consiguieron por esta vía lo que no habían obtenido por mérito y capacidad, como dice la ley. Pues bien, este Catálogo lo elaboró una chica que entonces tenía 33 años, llamada Purificación Ruiz Fernández, licenciada en Románicas,………y que estaba casada con un íntimo amigo de Pepe Alemán. El importe del trabajo no fueron sólo unos buenísimos honorarios, sino un puesto de trabajo por designación “a dedo” pocos meses después de entregado el Catálogo al ayuntamiento. Dicho puesto de trabajo se transformó en fijo poco tiempo después, al convocarse una oposición para un puesto que le venía a la chica que ni pintado y cuyo perfil era ¡oh casualidad! prácticamente el de Puri. Por cierto, no sé si es que la gente andaba despistada o que los canales de comunicación no estaban muy en forma, el hecho es que creo recordar que sólo se presentó ella para esa plaza. Sea como fuere, Puri pasó a ser flamante jefe de personal del ayuntamiento, y al menos hasta 1997 lo era, después no sé.

El Catálogo es el punto de partida del malestar entre el personal del ayuntamiento. El propio Pepe Alemán se dedicó a ir dando charlas a los empleados municipales en pequeños grupos sobre las bondades del Catálogo argumentando para ello en la necesidad de implementar en la Administración estructuras y métodos de la empresa privada, más liberalizadores. En realidad lo que estaba haciendo era crear una especie de clan mafioso al margen de de la estructura visible, colocando en puestos clave a su gente y a los que no fuesen incómodos, y desterrando y ninguneando a los incómodos. De hecho, como consecuencia del Catálogo yo estuve varios años sin hacer nada durante el horario de trabajo, salvo firmar al entrar y al salir, por la sencilla razón de que no tenía ningún cometido ni me lo querían dar. Me dedicaba durante las mañanas a leer novelas durante siete horas….o a dormir en el despacho.

Lo que hay que reconocerle a Pepe es que, de modo magistral, consiguió no sólo involucrar a los políticos, entonces los del PSOE, en este montaje, sino que estos no se dieran cuenta de que estaban siendo manipulados y, lo que es más, que tomaran esta reforma como algo propio de modo que la asumieran con plena responsabilidad política.

A partir del Catálogo, en el ayuntamiento hubo una verdadera mafia en la que había un verdadero “padrino”, Pepe Alemán que ejercía un poder paralelo, no menos eficaz que el oficial. Esto lo sabíamos todos los funcionarios y, aunque había muchos caguetas, quien más o quien menos tomábamos posiciones. Mi postura fue totalmente contraria a estas maniobras y ello me ganó la enemistad de ese clan y muy singularmente de Pepe, que no podía ni verme. Luché con todas mis fuerzas legalmente para oponerme a esta situación, pero debo reconocer que no pude con esa mafia, entre otras cosas porque su brazo ejecutor era el propio Alcalde, primeramente Juan Callejón, del PSOE, y a partir de 1991 Juan Enciso, del PP. Y aquí hay otro punto de admiración hacia las habilidades de Pepe Alemán: conseguir que Juan Enciso, que había prometido en la campaña electoral de 1991 que anularía el Catálogo, lo ratificase en todos sus puntos al poco tiempo de ser elegido y empeorase todavía más las condiciones laborales de los enemigos de Pepe Alemán.

En mi primer año en el ayuntamiento, esto es, en 1985, cuando yo todavía era una incógnita para ciertas personas, hubo una de ellas, que luego resultó ser próxima a Pepe Alemán, que me hizo una confesión casi de confesonario. Me dijo que lo importante de un puesto en la función pública no era ese puesto en si mismo, sino que poseyendo ese puesto puedes hacer muchas cosas que no podrías hacer si no fueses funcionario, de modo que con quienes te relacionas te tratan de una manera determinada porque saben que eres funcionario. Debo decir que esta persona no se estaba refiriendo a una segunda actividad de ejercicio libre compatible con la función pública, sino a otro tipo de “actividades”. En aquel momento, aunque se me quedó grabada en la memoria la conversación, debo decir que no capté en profundidad todo el contenido que esta persona me estaba transmitiendo. Lo entendí años más tarde, hacia 1996, hablando con el director de una importante empresa de El Ejido, que conocía en profundidad a todos los funcionarios y a todos los empresarios locales, mayormente de la construcción. Éste también me hizo una confesión de confesonario. Me dijo: “Mira, Antonio, aquí a los altos cargos del ayuntamiento se os ha “tocado” a todos, y el único funcionario claramente insobornable eres tú, lo cual no creas que es algo necesariamente deseable, porque ya sabes cómo se hacen las cosas aquí, y donde fueres, haz lo que vieres”.

Me parece que cuanto digo aquí da una idea del ambiente del ayuntamiento y del ambiente del grupo de Pepe Alemán. Aunque mis principales enfrentamientos con el Alcalde y con Pepe fueron por cuestiones laborales y sindicales yo me di cuenta de que había en torno al ayuntamiento asuntos turbios que nadie se explicaba y me daba también cuenta de que las explicaciones, o los silencios, las tenían siempre funcionarios situados en puestos clave y que gozaban del favor de Pepe Alemán. Por tanto, no puedo decir con rotundidad que ya en aquellos años estuvieran cometiendo delitos, pero no me extrañaría si se investigase y se descubriese que sí. Por aquellos años el grupo de Pepe era una mafia, pero una mafia de pueblo, una mafia cateta que no sé si encerraba actuaciones más “profesionales”. Lo que también es verdad es que los delitos de los que hoy se acusa a Juan Enciso y Pepe Alemán no tendrían sentido si antes no se hubiesen “entrenado” con otros “trabajos menores” durante los años anteriores. El mafioso no nace de golpe, se hace poco a poco a base de ir perdiendo sensibilidad por la ética y de caer en la rutina dejando pruebas como rastro.

He hablado bastante de Pepe. Hablemos un poco de Juan Enciso.
Juan Enciso desembarca en el ayuntamiento en 1991. Su única experiencia directiva anterior era haber sido presidente del casino del pueblo. Políticamente no tenía experiencia pues anteriormente no había sido concejal. Profesionalmente era un hombre sin cultura y se dedicaba a vender frutas. Sin embargo era un hombre despierto y hábil para los negocios, al menos eso oí de él cuando apareció en escena. Lo que ya no sé es si esa facilidad para los negocios, al parecer innata, era del tipo de negocios que se estilaban en El Ejido por esos años, es decir, de mucho dinero y nada de ética (El Ejido, ciudad sin ley, etc. etc. etc.). En aquellos años no era extraña en El Ejido la figura del empresario analfabeto forrado de billetes hasta por las orejas, con la única moralidad de vivir a tope y ganar dinero a costa de lo que sea.

Sea como fuere, es evidente que entre Juan Enciso y Pepe Alemán hubo química desde el primer momento, prueba de ello es que ahora han ido juntitos al trullo después de una presunta y fascinante “aventura empresarial” en la que a la iniciativa y modos expeditivos de Juan Enciso se ha sumado la técnica depurada y visión de futuro de Pepe Alemán. En fin, un par de genios solo comparables a John Lennon y Paul McCartney.

En 1997 perdí de vista a este par de pájaros. ¿Cómo? Muy sencillo. A lo largo de mi tortuosa trayectoria en el ayuntamiento coseché 10 expedientes disciplinarios de los que me defendí judicialmente ganando la mayoría de ellos. También alguno perdí. Yo también tengo defectos y a veces me calentaba demasiado en mis críticas, reivindicaciones, huelgas, manifestaciones, escritos, panfletos y carteles. Mi lucha era una lucha sin cuartel y a veces no me sabía medir. Sucedió que en uno de esos escritos no me supe medir y llamé cabrón al Alcalde. Grave pecado, porque Juan Enciso me abrió expediente disciplinario que concluyó con sanción de tres años de suspensión de empleo y sueldo. Recurrí en vía contencioso-administrativa y lo gané, pero fue una victoria pírrica, porque la Sala no anuló la sanción sino que la rebajó a dos años. Esto sucedió en mayo de 1997.

Me vi. en la calle por dos años y sin subsidio de paro. La prensa local se hizo eco de la sentencia e incluso algún periódico sacó chistes con viñetas a cuenta de la misma con críticas humillantes hacia mí. Mis amigos me hicieron el vacío. Sólo recibí palabras de aliento de tres o cuatro personas cuyas conversaciones recuerdo muy bien, como si fueran actuales. Comprendí que no había sitio para mí en Almería y decidí empezar de nuevo en otra parte.

Me dí cuenta de que, haciendo abstracción, me gustaba la profesión de arquitecto municipal y la función pública, así que me puse a preparar oposiciones a arquitecto municipal. Llegué a apuntarme a 14 oposiciones en municipios de toda España. Me hice un plan de estudiar entre 10 y 12 horas diarias. En setiembre de ese año empecé a realizar las pruebas selectivas: Ciudad Real, Valdemoro, San Martín de la Vega, Montijo, Palencia, Cabra,…….En Valdemoro llegué a quedar el segundo de 32 opositores, pero fue en Cabra donde saqué la plaza el 12 de enero de 1998. Arreglé los papeles y el 1-mar-98 abandoné Almería sin despedirme de apenas nadie. Desde entonces no he vuelto por esa tierra. A fecha de hoy sólo mantengo cinco amigos allí.

Desde entonces sólo he tenido dos noticias de Juan Enciso que me afianzan más en el deseo de no volver por esa tierra. La primera debió de ser hacia el año 2000. Me refiero a los disturbios violentos que hubo por el tema de los inmigrantes, el asesinato de una mujer de la Aldeilla y las represalias posteriores. Mi madre, que vive en Madrid, no sabía que yo me había ido de El Ejido porque me habían echado. Quise ocultarle ese detalle para que no sufriera. Me llamó desde Madrid por teléfono al ver por la televisión el espectáculo de violencia de El Ejido y me dijo que ahora si se alegraba de que hubiera abandonado ese pueblo al ver tanta gente salvaje en la televisión. La segunda noticia no sé si me enteré de ella por la prensa o porque me lo contó uno de los amigos que tengo en Almería. Debió ocurrir hacia el 2000 o un poco después. Me refiero al fallecimiento del padre de Juan Enciso. La noticia es que a los pocos días fue profanada la tumba. Este hecho denota dos cosas. La primera es cómo las gastan los de El Ejido, unos auténticos salvajes sin sentimientos ni escrúpulos ni humanidad. La segunda es cómo las gasta Juan Enciso para que haya quien profane la tumba de su padre. Hay que tener en cuenta que después de varios años de putadas y dos años de suspensión de empleo y sueldo, a mí no se me ocurrió otra cosa que irme en silencio……., pero hay gente que reacciona de otras maneras cuando le hacen daño.

Como digo, el 1-mar-98 me fui de Almería y el 2-mar-98 me incorporé a mi nuevo trabajo de arquitecto municipal de Cabra, en la provincia de Córdoba. A pesar de que Cabra es un pueblo cuatro veces más pequeño en población que El Ejido, empecé cobrando 47.000 pesetas más que lo que cobraba en El Ejido. Pero no es sólo eso lo importante. El Ejido es un pueblo con 28 años de historia, mientras Aegabrum tiene un par de milenios. Quizá la solera de una población encierre el secreto del modo de ser de sus habitantes. No lo sé. Lo que sí puedo decir es que la gente de Cabra es excepcionalmente buena, amable, educadísima, honrada. Tratar con los egabrenses es siempre algo agradable por su cordialidad, por su buen hacer. En los casi 12 años que llevo en Cabra no he tenido ni las “historias” ni las “histerias” que he padecido en El Ejido. Absolutamente con todos los compañeros del ayuntamiento y con todos los políticos municipales de todos los signos políticos tengo un trato de amistad. El entorno físico también ayuda porque el pueblo es francamente bello y proporcionado, con edificios históricos de gran valor y muchos modernos construidos con gran gusto, con rincones urbanos de gran belleza y paisajes espectaculares. Por las calles de Cabra parecen desfilar los personajes de Juanita la larga o Pepita Jiménez, creaciones de uno de nuestros egabrenses más célebres, Juan Valera…………..En fin, que me encuentro muy a gusto en Cabra, y aunque desde que terminé de cumplir la sanción, ya trabajando en Cabra, estoy en El Ejido en situación de excedencia, la verdad es que no se me ha pasado por la cabeza volver por allí.

Desde poco tiempo después de llegar a Cabra empecé a pensar, y según pasa el tiempo me reafirmo en ello, que debo estar agradecido a Juan Enciso, porque gracias a él, a que me echó, he podido librarme de tipos como él y como Pepe Alemán y tratar con gente tan buena como los egabrenses. Por eso durante estos 12 años no he sentido la necesidad de pensar en El Ejido, ni de añorar nada de ahí. Por eso, ahora que veo a estos dos tipos en la cárcel, no es la desgracia ajena lo que me hace feliz, sino el que muchos compañeros míos de El Ejido se vean libres de esta gente. Y también hay otro motivo de alegría por estas detenciones: Aunque en su momento y en los 12 años siguientes me ha importado un pimiento el juicio que haya podido tener de mí la gente, bien es cierto que cuando caí en desgracia todo el mundo, también los que parecían amigos, juzgó que me estaba bien empleado por ser demasiado “guerrillero”, y Juan Enciso quedó como una persona ecuánime, ponderada, educada, etc. Al menos ahora, a la vuelta de los años, el tiempo va colocando a cada uno en su sitio, y ni yo estaba tan equivocado ni Juan Enciso era una hermanita de la caridad con corbata. No es que me importe lo que piensen los demás, pero tampoco me amarga un dulce, tampoco le hago ascos a que se esclarezca la verdad de las personas.

Mis últimas palabras son para el/la titular del juzgado de Instrucción nº 2 de Almería que es quien, según la prensa, ha ordenado esta operación policial. Evidentemente él es quien tiene la mayor cantidad de datos y quien conoce mejor la situación. Sin embargo a mí, si se me permite la opinión, me parece una operación, yo diría, escasa, en el sentido de que, salvo que hayan cambiado las cosas, ahí tiene que haber más gente implicada. Si no la hay puede deberse a dos posibles razones. La primera sería que del grupo del entorno de Pepe Alemán de hace 12 años se hayan descolgado todos al irse haciendo más graves y delictivos los planes que éste llevaba a cabo presuntamente. La segunda razón sería que todos los cómplices de los detenidos hayan sido más listos y hayan dejado menos huellas de sus presuntas fechorías. En cualquier caso, el hecho del registro masivo del ayuntamiento durante todo el día 20-oct-09 por la policía ya es indicativo de que probablemente el juez piense que ahí hay más tomate. Yo por mi parte animaría al juez a que investigue generosamente sobre este asunto, no ciñéndose sólo al periodo 2007-2009, sino yendo más hacia atrás; ni remitiéndose sólo a estos dos señores, ya que aunque haya otros posibles culpables de menor gravedad, será un beneficio para la justicia desenmascararlos y castigarlos.

Por último quiero dar las gracias como ciudadano al titular del juzgado nº 2 por su servicio a la justicia al detener e instruir causa a estos señores tan poco recomendables y con tan poco sentido ético y jurídico. Sinceramente pienso que el día 20 de octubre de 2009 pasará en El Ejido como un día venturoso en el que se empezó a ver salida a una situación patológica del ayuntamiento que parecía incurable y que ha dejado en la cuneta ya a unos cuantos, entre ellos yo.

Antonio Moya Somolinos*

DNI 50.409.257.-L

(*) Arquitecto municipal de El Ejido en excedencia

(Por su interés, como testimonio público y publicado, se reproduce esta carta confesión realizada por quien se presenta como Arquitecto Municipal de El Ejido, en excedencia desde hace doce años).

1 comentario:

  1. Hola Antonio, no se si llegarás a leer mi comentario, espero que si.
    Soy una chica de 24 años natural de El Ejido y muy poco orgullosa de su pueblo. Me duele decirlo porque toda mi familia, amigos, etc... son de alli. El caso de El Ejido es una cosa muy complicada y no me refiero solo a la operación poniente. Mi pueblo se formó muy rápido, con mucho dinero y con nada de cultura; eso es una mezcla explosiva.
    No quiero contar mi vida, pero no vivo alli desde que me fui fuera a estudiar hace 6 años y no se si volveré, aunque ahora que esos tipos están en la cárcel lo puedo pensar.
    La forma en que han gestionado mi municipio ha sido vergonzosa, descarada, cateta... podría decir muchas cosas pero creo que las conociste de primera mano.
    Por último quería decir, que somos muchos ya los que estamos en contra de estas personas, que somos muchos los que hemos estudiado alguna carrera y somos muchos los que le daremos solera a El Ejido. Somos muchos pero aun no los suficientes, dejemos que pase el tiempo a ver si mejoramos.
    Espero no tener que leer en un futuro ninguna declaración como la suya porque realmente me duele y me avergüenza.
    También quería que supiera que siempre hay excepciones y no todo los ciudadanos somos iguales, hemos callado porque a esa gentuza no se le podía criticar en público, ni insinuar ningún delito que se veía obvio.
    Yo también espero que investiguen mucho mas.
    Un saludo.

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