SEVILLA.- Un equipo de investigación del Instituto de Agricultura Sostenible del
CSIC en Córdoba, en colaboración con la Universidad de Foggia (Italia),
ha identificado cinco variedades de semillas de anís más productivas y
con mejor calidad de aceite esencial tras evaluar 50 muestras
procedentes de distintos países.
Según ha informado la Junta
en una nota, el estudio permitirá seleccionar los granos más rentables
para su cultivo y aprovechamiento industrial en agroalimentación,
cosmética o farmacia.
El anís (Pimpinella anisum), también conocido como
matalahúva, es una planta cuyas semillas se utilizan como condimento y
en la elaboración de bebidas, mientras su aceite esencial tiene
propiedades digestivas, expectorantes y aromáticas que lo hacen valioso
como materia prima.
Sin embargo, se trata de un cultivo
minoritario en España, donde no existen variedades comerciales
registradas, lo que dificulta la estandarización de la calidad y limita
su desarrollo como cultivo competitivo.
Para abordar esta
situación, los científicos recopilaron una colección internacional de
germoplasma y lo sembraron durante dos años en la finca experimental del
IAS en Córdoba y una pequeña explotación ecológica en Valladolid.
Así pudieron comparar su comportamiento agronómico y su capacidad
para producir aceite esencial bajo las mismas condiciones ambientales.
En el ensayo evaluaron tanto el rendimiento en semilla como la calidad y
composición del aceite, destacando cinco que combinan ambos factores,
clave para su aprovechamiento comercial. Los resultados tienen una
aplicación directa en el sector agrario.
"Si llegamos al nivel
de registrar variedades podremos ofrecerlas a los agricultores para
diversificar, como alternativa de cultivo al trigo y el girasol. Hemos
comprobado que se adapta bien, tiene potencial y hay mercado", ha
explicado a la Fundación Descubre el investigador del IAS Diego
Rubiales, coautor del estudio.
Asimismo, el Gobierno andaluz ha señalado que aunque el uso del anís
está muy extendido, la mayor parte de la producción mundial se concentra
en países como India. En Andalucía, el cultivo tiene un carácter
residual y se limita a pequeñas explotaciones, sobre todo en la
provincia de Sevilla.
A esta situación se suma la ausencia de
variedades registradas, por lo que la producción se basa principalmente
en semillas tradicionales intercambiadas entre agricultores, lo que
genera una calidad irregular del producto.
En el estudio
'Characterization of Pimpinella anisum Germplasm: Diversity Available
for Agronomic Performance and Essential Oil Content and Composition',
publicado en la revista Agronomy, los expertos evaluaron un total de 50
genotipos de anís procedentes de distintos países.
En un
trabajo previo recolectaron muestras de Egipto, Palestina, Grecia o
Bulgaria, para tratar de cubrir la mayor diversidad global. El ensayo
demostró que la mayoría de estos materiales se adaptan al cultivo en
España, aunque con comportamientos diferentes.
Algunas
variedades produjeron rendimientos muy elevados, mientras otras
destacaron por su alto contenido en aceite esencial, con valores que
oscilaron entre el 0,8% y el 5,7%.
"Esta diversidad permite seleccionar
semillas en función del objetivo, ya sea maximizar la producción
agrícola u obtener un aceite de mayor calidad", ha apuntado Rubiales.
Otro de los aspectos relevantes del estudio fue el análisis detallado
del aceite esencial.
Además de identificar como componente principal el
trans-anetol, responsable del aroma dulce del anís, los investigadores
detectaron otros compuestos minoritarios, presentes en diferentes
proporciones según la variedad, que influyen de forma decisiva en las
propiedades medicinales, aromáticas o funcionales del aceite.
Estas variaciones en la composición dan lugar a distintos quimiotipos
dentro del anís, es decir, plantas que pertenecen a la misma especie
pero que producen aceites con perfiles químicos diferentes.
Incluso cultivadas en las mismas condiciones, lo que indica que la
diversidad depende en gran medida de la genética. El hallazgo abre la
puerta a seleccionar variedades no solo por su rendimiento, sino también
por su composición química, en función de las aplicaciones que demande
la industria.
Aunque la mayoría
de los genotipos mostraron buena adaptación a las condiciones de clima y
suelo en España, el estudio ha identificado cinco candidatos
especialmente válidos por su combinación de rendimiento y producción de
aceite esencial.
El siguiente paso sería iniciar el proceso
para inscribirlas en el Registro de Variedades Comerciales,
imprescindible para su certificación y comercialización, aunque este
trámite resulta más complejo en cultivos minoritarios como el anís,
donde no existe un catálogo nacional de referencia.
Si se
avanza en esta fase, el objetivo es transferir esas variedades a
empresas de semillas o cooperativas agrícolas para su multiplicación y
distribución.
"Los agricultores podrían acceder a material
seleccionado y adaptado a las condiciones locales, cultivarlo y
suministrarlo a la industria agroalimentaria, cosmética o farmacéutica,
que hasta ahora depende de importaciones. El objetivo es potenciar la
producción local, tanto del grano como del aceite", ha afirmado el
investigador.
Según admite, existe interés por parte de
agricultores para desarrollar el cultivo del anís, no solo para producir
semilla, sino también para extraer y comercializar directamente el
aceite esencial.
Este enfoque permitiría mejorar la cadena de
valor dentro de las propias explotaciones, aumentando la rentabilidad y
reduciendo la dependencia de intermediarios.
La investigación fue financiada a través del proyecto europeo 'Realising Dynamic Value Chains for Underutilized Crops' (Radiant) y el proyecto Qualifica de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía.
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