martes, 14 de mayo de 2013

El abogado del Estado, Demetrio Carmona, declara hoy ante la juez, 25 días después de ser detenido / Pepe Fernández

En el juzgado Número 1 de Almería prosigue, bajo secreto del sumario, la instrucción de la Operación “Tres Reyes” que arrancó el 18 de abril pasado y que llamó especialmente la atención de la opinión pública por la detención, junto a seis personas más, del Abogado del Estado de Almería Demetrio Carmona del Barco. El único nombre que, con prontitud, se filtró desde instancias gubernamentales vinculándolo en solitario a esta cinematográfica y singular operación. 
No fue esa la única pena, o “desgarro personal”, que le tocaría padecer a Carmona en este trance. Ya en su detención, horas antes,  tuvo que resignarse a que no le permitieran rezar el Rosario -es católico practicante- mientras esperaba su turno en un banco de la zona de calabozos de la Comandancia de la GC almeriense. 
El pasado viernes, sin ir más lejos, dos Inspectores de Trabajo de una determinada provincia andaluza, tuvieron que comparecer como testigos ante la juez y la fiscal que llevan esta compleja, por extraña, investigación, declarada secreta. Lo que evidencia que deben de haber varios asuntos más indagándose en esta causa al mismo tiempo, al margen de lo que ya se intuyen o se conocen del caso.
Pero será este martes cuando, por vez primera desde que fue detenido e imputado por la Guardia Civil, hace 23 días, declare Demetrio Carmona en sede judicial. Junto a él también declararán su amigo, abogado y socio, Rogelio Vargas y un socio de éste, el empresario Ángel Morales Ruiz. Una declaración muy esperada por todos, sobre todo por sus propios protagonistas que, por distintos motivos, se consideran víctimas de “una banda” en un contexto territorial con fuertes connotaciones políticas, venganzas personales y de corrupción generalizada. Carmona en concreto se siente sujeto pasivo de una operación de acoso y derribo de su puesto de Jefe de los Abogados del Estado, operación que con antelación habría puesto en conocimiento de las autoridades provinciales políticas y gubernativas de Almería, con “datos, nombres y apellidos, especialmente ante el sub delegado del Gobierno”.
En última instancia, tanto Carmona como Vargas, parece que fueron arrastrados al entramado que se investiga por los dos únicos presos actuales de esta Causa, José Antonio Mateo Acedo y José Abad Marcos. El primero se hacía pasar por capitán del CNI y el segundo como un intermediario de alto nivel, conseguidor de luxe, con importantes conexiones en el mundo de la política, las finanzas y conocidas empresas. Pero sobre todo proclamaba que era amigo de los que mandan ahora, destacados cargos y cuadros del PP. Incluso algún imputado en la trama Gürtell  tiene  sitio en su – se asegura- “muy interesante agenda de contactos” . Abad trasladó recientemente su residencia habitual desde Madrid a un chalé alquilado en Roquetas de Mar para, entre otras cosas, ayudar con su intermediación y contactos al Abogado del Estado en sus asuntos profesionales, personales  y negocios familiares.

El bar de la Lonja del Puerto.

Pero también para hacer caja en la zona, como en la Lonja del Puerto, donde intermedió para lograr el traspaso del bar a un tercero, según confirma la propia Presidenta del Puerto de Almería, la socialista Trinidad Cabeo. Operación que no prosperó “ya que nunca más volvió por aquí”  asegura Cabeo, de la que Abad también disponía de su  teléfono móvil.
Cabeo explicó con absoluta normalidad el contacto, no dándole mayor importancia a una propuesta más, de las muchas que llegan a la Autoridad Portuaria, de la que ni siquiera se hizo trámite administrativo alguno y dice que nunca volvió a saber del tal Pepe Abad.
Conviene recordar, una vez más, que un portavoz oficial del CNI trasladó directamente a este cronista un desmentido verbal el pasado día 25 por la noche, tras la primera información sobre este asunto publicada en este blog, aclarando que “ninguno de los nombres que han aparecido son o pertenecen al Centro Nacional de Inteligencia”. Oficialmente, por tanto, quedó desmentida la relación de la que presumían los protagonistas de este sumario.
Dado lo enrevesado de esta historia, y a solicitud de numerosos lectores que a través de mensajes dicen que se pierden en su complejidad, será conveniente intentar recapitular y ordenar resumidamente esta operación con ingredientes y nombre de “película”. (Por cierto, puestos a buscar un nombre más adecuado para esta operación,  “Juego de Tronos”, sin duda, le iría mucho mejor que “Tres Reyes”). Como también debo destacar, en honor a la verdad, que la mayoría de los datos que manejo a continuación, proceden en su mayoría de la versión que sostiene -y seguramente sostendrá ante la Juez este martes- el propio Demetrio Carmona y su entorno.

Paso a paso, la compleja historia.

Meses antes de ser cesado el 30 de enero como jefe de la Abogacía del Estado en Almería, Demetrio Carmona ya había detectado ciertos movimientos para su derribo o cese, propiciado entre altos funcionarios de su entorno e incluso “de más arriba”. Él cree que detrás de todo está la larga mano de un viejo enemigo, de un potente empresario del Levante, Estanilao Berruezo, que le ha jurado venganza hace tiempo y con el que mantiene enfrentamientos y tormentosos litigios a nivel particular, con negocios familiares de por medio; gestiones, por cierto, legalmente permitidas a un funcionario de sus nivel en la Administración española. 
Este empresario, aseguran, tendría un muy notable “club de empresarios perjudicados o damnificados”, clamando justicia en vía judicial y parece que con escasa fortuna, de momento. Un empresario tan potente capaz de obtener mil millones de euros en una sola operación con el Banco de Andalucía, ahora Banco Popular.
Hace  años, en 2007, ese mismo empresario, denunció a Carmona ante la Fiscalía Anticorrupción que le investigó a fondo, “por arriba y por abajo”, sin que el Jefe de la Abogacía del Estado supiese, durante casi dos años, que estaba siendo investigado por Anticorrupción. Una circunstancia que provocó en su día un tenso encuentro entre Demetrio Carmona y Jesús Gázquez, Fiscal Anticorrupción de Almería. Denuncia que quedaría archivada el 27 de enero de 2010 porque el empresario del Levante denunciante, según un Auto dictado por la Audiencia, no pudo demostrar las acusaciones planteadas contra Demetrio Carmona.

Nacho, el hombre del contacto.

Del Levante precisamente, Mojácar, es oriundo un conocido de Rogelio Vargas, al que todos llaman Nacho. No se conocieron en Rumanía como erróneamente se me informó hace días y así publiqué en mi primera entrega. Hasta allí con el que viajó fue con su socio Ángel Morales Ruiz. Por lo visto hubo momentos que Rumanía parecía la Puerta Purchena, con tanto almeriense junto, alguno ilustre y conocido aunque no vinculado a esta historia. (Que se sepa).
 Según cuenta el propio Vargas, Nacho Flores entró en contacto con él poco antes de aquel viaje. Fue  en Madrid donde le conoció y le presentó a un plantel de  empresarios y ejecutivos de primer nivel: El Grupo Tau, Grupo Hermanos Payá, al abogado de La Caixa Alberto Gil de la Guardia, al arquitecto Alberto Blasco con obras en Mojácar, al financiero Miguel Narváez y a la consultoría Nova Internacional, recuerda Vargas. Pasado el tiempo, tras conocer el acoso a Carmona, Nacho Flores le traslada a Vargas que está dispuesto a echarle un cable a Demetrio a través de los poderosos y buenos contactos que tiene en Madrid, en las alturas. No en vano, le dice, él trabaja para la sección empresarial del CNI y que su “jefe” directo, José Antonio, les puede ayudar y mucho. Quien hace el ofrecimiento se llama en el DNI Ignacio Flores Bernabeu,  actualmente en libertad bajo fianza de 6.000 euros, tras permanecer dos días detenido en la Comandancia de la G.C. de Almería. No llego a pisar la cárcel como su "jefe". Flores es familiar de un ex alcalde socialista en Mojácar.
A través de Flores conoce Demetrio Carmona al que todos llaman “Jefe”. Ese día, el “Jefe” iba vestido con uniforme de capitán del Ejército. Quedan citados en un McDonald, cerca de un acuartelamiento en Toledo donde supuestamente está destinado. José Antonio Mateo Acedo, es el hombre que se ofrece a ayudarle en las alturas del poder. Especialmente en el Ministerio de Alberto Ruiz Gallardón, Justicia, de donde dependen los Abogados del Estado en España. Carmona no dudará sobre las intenciones reales del personaje hasta muy tarde, sin capacidad de vuelta atrás, en las jornadas previas a las detenciones. 
Poco tiempo después de aquel encuentro en Toledo aparece en escena José Abad Marcos, Pepe para los amigos, que llama a Demetrio de parte “del capitán Acedo y de Nacho”, poniéndose a su disposición para ayudarle.
Abad tiene una agenda de contactos muy notable, especialmente en el PP, donde dice que milita, habiendo sido candidato en la lista de Josep Piqué por Barcelona e incluso concejal y alcalde de un pueblo barcelonés, ya que presumía de haber sido de los poquísimos alcaldes que tuvo en esa época el PP en Cataluña.

Dinares iraquíes y bonos mejicanos.

Es en este punto del relato cuando aparecen en escena unos famosos billetes iraquíes, dinares, almacenados en una cámara acorazada de El Ejido, sacados del país tras la primera guerra de Iraq. Desde hace años sus dueños, los empresarios Juan Cantón y Manuel Rodríguez Lozano, que dicen tener legalizada la posesión de los mismos ante la Audiencia Nacional, intentan comercializarlos y sacar algún rendimiento de aquel “tesoro” improductivo que guardaban desde hace décadas a buen recaudo en el Poniente. “Hasta ahora nunca los pudieron colocar”, asegura un empresario que recibió el encargo para venderlos años atrás.

Y favor por favor. Es cuando el supuesto capitán le pide a Demetrio Carmona que intermedie con uno de los propietarios del dinero al que conoce, Manolo Rodríguez Lozano, ya que le han encomendado un servicio oficial desde “La Casa”, cuyo objetivo final es que ese dinero vaya a los EEUU. Unos billetes que podrían servir para canjearlos en Iraq pagando inversiones, avales etc. Por su parte, Acedo, tenía en su poder unos bonos, posiblemente mejicanos, que pretendía comercializar vía Suiza. Todo muy extraño ya que el asunto de estos bonos, no es conocido por Carmona, solo por su socio Vargas, al que Acedo le solicita financiación para poder comercializarlos en Suiza.

Dos historias, los mismos protagonistas.

Llegados aquí, las dos historias, siguen funcionando en paralelo y como nexo de unión entre ambas, amén de los formalmente imputados y en prisión, Acedo y Abad, aparece el Abogado del Estado de Almería, envuelto en una espiral que escapa a su control. 
Por un lado los supuestos espías negocian directamente los dineros iraquíes con Rodríguez Lozano, tras el contacto establecido por Carmona. Y éste a su vez, con la inestimable ayuda de Pepe Abad, intenta montar una estrategia de defensa de su nombre, honor y prestigio que le conduzca hasta el mismísimo ministro Ruiz Gallardón para que tome cartas en lo de su cese y haga Justicia. Ambos creen que Gabriel Amat, amigo personal de Carmona desde hace años, es la persona ideal para establecer ese puente, dadas sus buenas relaciones con “Albertito” y su entorno. Pepe Abad también dice ser amigo de Amat y sus teléfonos están también registrados en su agenda. Carmona confirma esa cordial relación con Abad cuando Amat les recibe a ambos en el Palacio Provincial.

Pasadas las semanas lo que parecía una negociación formal entre los supuestos espías y el dueño del botín de los billetes con “los tres caballitos” dibujados, se convertiría en un presunto chantaje y extorsión con amenazas e intento de secuestro del empresario propietario de los mismos, Manuel Rodríguez Lozano. Todo ello sucede en una gasolinera de Aguadulce. Ese hecho es el que judicializa el caso a través de la G.C.

  Un conseguidor de lujo

“Pepe Abad es un tipo –confiesa Demetrio Carmona- del que no tengo ninguna queja porque a mí me ha sido útil y lo que me ha prometido lo ha cumplido. También era consciente de que tenía que abonarle sus servicios, cosa que hubiese hecho sin problema”. En efecto, Abad le resuelve, entre otros temas, un asunto financiero en las alturas de Bankia o le organiza las entrevistas con el Sub Delegado del Gobierno, Andrés García Lorca y con el Presidente de la Diputación y del PP Almería, Gabriel Amat. Los encuentros se celebran en sus respectivos despachos oficiales para denunciarles, “con todo detalle”, la supuesta trama de corrupción e intereses que se ocultarían tras su cese. 
Carmona, en ese tiempo, queda impresionado cuando escucha a su flamante “primo de zumosol” hablar con  gente muy relevante por teléfono o en persona. Como el alcalde Rodríguez Comendador al que saluda efusivamente en público. Y a su mano derecha en la corporación, Manuel Guzmán, que le tiene más que localizado en su agenda de contactos políticos almerienses, con teléfonos móviles y fijos. Tanto le impresionan a Carmona las llamadas que realiza Abad como las que recibe. En algunas pone hasta el “manos libres” para que escuche a su interlocutor, con lo que Abad se gana totalmente su confianza en muy poco tiempo. Llega un momento, en esas conversaciones que escucha, en las que oye a Nacho Flores habla en mal tono de Carmona y Vargas, primera señal, interpretan, de que Abad se está desmarcando de los “espías” porque no se fía de sus tejes y manejes.

“Tres Reyes” llega al Senado.
  
Sin duda es en este punto donde se encuentra el nexo con la política. De ahí que los senadores almerienses del PSOE pregunten en el Senado por la entrevista en sede oficial del sub Delegado del Gobierno con Carmona, Vargas y Abad al menos en tres ocasiones antes de sus detenciones. García Lorca, que ha colaborado en el pasado con el despacho de abogados de Rogelio Vargas haciendo peritaciones, ha calificado los contactos previos con los implicados como “confidenciales”, dándole quizás un carácter más personal a los encuentros y se ha negado a explicar nada más. Gabriel Amat ni eso. El presidente del PP y de la Diputación se ha limitado a llamar “sinvergüenza político” a un adversario que le preguntó desde el PSOE. Hace unos días, arropado por la delegada del Gobierno Mª Carmen Crespo y todos los sub delegados andaluces reunidos en Roquetas, Amat se permitió avanzar que la Operación Tres Reyes estaba más cerca de gente del PSOE que del PP.

¿Quién es Pepe Abad?

A grandes rasgos este podría ser un intento de resumen de esta complicada historia vista por algunos de sus protagonistas más destacados, a falta, claro está, de lo que verdaderamente contraste y confirme el sumario que se instruye, la única verdad que finalmente habrá en la vía penal. Pero las explicaciones políticas son otra cosa. Y esas no llegan.
En esta operación judicial llama poderosamente la atención, desde la perspectiva política no penal, la figura de Pepe Abad. ¿Quién es este misterioso Pepe Abad, que casi nadie dice conocer en Almería, pero que dispone de los teléfonos móviles y directos de infinidad de políticos, funcionarios, empresarios y personajes públicos de este país? Un personaje, en la prisión de El Acebuche desde hace más de tres semanas, que era recibido en los despachos oficiales de Almería sobre la marcha y casi sin avisar previamente.

Los nervios, malos consejeros.

Se empieza a comprender ahora el nerviosismo que proyecta públicamente el presidente de la Diputación y del PP de Almería en las últimas semanas. Uno de los síntomas visibles ha sido formalizar un acto de conciliación, con amenaza de querella si no hay acuerdo, algo bastante inusual en su trayectoria política. Ahora lo hace para defender su honor en un juzgado de Roquetas contra la presidenta y algunos miembros de la Asociación Mediterránea Anticorrupción y por la Transparencia (AMAyT), quienes previamente le habían denunciando ante la Fiscalía Superior de Andalucía, en Granada, con cuyo titular, Jesús García Calderón, se llegó a reunir con la AMAyT. Desde entonces la Fiscalía tiene sometido al alcalde de Roquetas a una extensa investigación sobre sus actuaciones en estos años, según se ha confirmado oficialmente. 

A nivel regional, el PP-A de Juan Ignacio Zoido, no se ha pronunciado en torno a esta tormenta en el desierto político almeriense. Seguramente porque históricamente ha sido un feudo controlado personalmente por Javier Arenas, a través de su “hermano mayor” Gabriel Amat . Pero sobre todo porque resulta muy difícil comprender el puzle político, sociológico y de intereses que, tanto PP como PSOE, han configurado y propiciado en estos años en un territorio bello y rico, pero aislado e incomunicado por los centralismos de Madrid y Sevilla. Tierra, por tanto, objetivo de los saqueadores más diversos.

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