martes, 9 de julio de 2013

Javier Arenas, clave en todo el proceso / Juan Luis Galiacho

La guerra interna dentro del Partido Popular es clara y manifiesta: mientras los recién llegados a la alta jerarquía del partido quieren sangre y limpieza interna y depurar de una vez la contaminación vivida, los restos que aún perduran dentro del PP de legislaturas pasadas pretenden tapar como sea, con pactos, el caso Bárcenas, que ya les salpica directamente bien a través de presuntos sobresueldos o bien a través de innumerables favores.

Las figuras de Javier Arenas, como también la del otro secretario general en la época Aznar, Francisco Álvarez Cascos, son vitales para entender este caso de presunta financiación irregular de un partido político, que empieza a ya ser preocupante para el devenir del gobierno de Mariano Rajoy. Mientras Cascos fue la persona que introdujo en el PP al cabecilla de la Gürtel, Francisco Correa, quien luego hizo grandes amistades con el clan Aznar-Botella, no hay que olvidar que fue testigo de la boda de Anita Aznar con Alejandro Agag, con cuyo intimo amigo Jacobo Gordon, llego a ser socio; la figura de Javier Arenas es clave para entender la fuerza de Luis Bárcenas dentro del PP de finales de los noventa y principios de los dos mil. No hay que olvidar tampoco que Javier Arenas es gran amigo de varios de los imputados en el citado caso Barcenas o mejor en el caso Gürtel, como Jesús Sepúlveda (cuya entonces mujer Ana Mato era también buena amiga de Arenas) o del diputado Jesús Merino, todos ellos altos cargos del partido durante el reinado de Arenas, y con influencia según el sumario de la Gürtel en los pagos y cobros. Además, todos ellos, junto a Bárcenas y Correa, veraneaban en Marbella, unidos por entonces como una piña y sin fisuras, y donde cada estío iba a verlos Javier Arenas, fiel a la cita veraniega. Incluso salían a navegar en yates comunes.

Amistad con Rosalía Iglesias
Cuando Pedro Jota Ramírez en su carta dominical-editorial-portada de su periódico de ayer domingo de El Mundo no deja de mencionar en casi cada párrafo a Javier Arenas como la persona de interlocución del Gobierno de Rajoy y del PP con Luis Bárcenas, y su actividad durante todo estos meses y años para el caso Barcenas, deja también relucir la gran amistad que une a Arenas con Rosalía Iglesias, la actual mujer de Bárcenas, aquella chica modesta y tímida que llegó a mediados de los años ochenta a la sede central del PP por la mediación del entonces tesorero Ángel Sanchís (también imputado en el caso Gürtel y hoy gran amigo de Bárcenas), y a la que situó como ayudante administrativa del entonces secretario general de AP y hoy combativo Jorge Verstringe. Y es que la amistad del matrimonio Bárcenas con Arenas ha sido clara y nítida, y si no que se lo pregunten a los habitantes de Marbella y a los lugareños de Puerto Banús.

María Dolores de Cospedal y Adolfo Suarez Illana
Pero cuando Pedro J. Rámirez señala en su carta que Bárcenas había ayudado a la hoy secretaria general del PP a una concesión nada clara en Toledo a una conocida empresa, cuyo nombre guardamos todavía en nuestro archivo aunque figura en la lista de donantes del PP que publicamos en su día, y por el que se cobró, según Bárcenas una comisión de 200.000 euros, le está dando un mordisco en la yugular a María Dolores de Cospedal, la única mujer que se ha atrevido a enfrentarse directamente a Bárcenas. Olvida el director de El Mundo contar cómo llego a ser candidato del PP en Castilla La Mancha Adolfo Súarez IIlana, a quien situaron en ese puesto de candidato para recoger ¿qué? en Castilla La Mancha, ¿o no señor Arenas?... Y donde no figuraba para nada Maria Dolores de Cospedal, la actual secretaria general del partido y actual presidenta de esta comunidad autónoma.

¿Por qué querían aupar la figura de Suarez Illana? ¿Se buscaba algún beneficio en otra comunidad autónoma que todavía no dominaba el señor Arenas, como si hacía en Castilla-León, Galicia o las Baleares? ¿Qué pintaba un llamado pijo en una comunidad liderada por un campesino como José Bono, que contaba con el beneplácito de periodistas afines, o no señor Ramírez?

Guerra fratricida en el PP
La guerra hoy en el PP es fraticida. Según las fuentes consultadas por Extraconfidencial.com, Cospedal está fuerte y con ganas de guerra contra Bárcenas y todo lo que representa. Dicen que la actual secretaria general es una mujer con arrestos suficientes para afrontar lo que le viene encima, una mujer también unida en su día en la amistad con Javier Arenas, siempre en medio de todo. Pero en este caso de Barcenas, cuenta incluso con el apoyo sin fisuras de la vicepresidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, con la que mantiene alguna que otra discrepancia en otros temas, pero no en este. Rajoy por ahora le ha dado a Cospedal toda su confianza y ésta ha puesto a trabajar a destajo a su equipo jurídico. “Ni una sola concesión”, les ha dicho.

La entrada en prisión de Bárcenas acelera el proceso
La entrada en prisión de Bárcenas ha acelerado todo el proceso y como indica Pedro J. Ramírez en su periódico el ex tesorero del PP tiene munición de sobra y bombas atómicas para crear un caos en el partido gobernante. Por ahora el PP cuenta con la aquiescencia de la Fiscalía, controlada por Torres Dulce, un hombre próximo al ministro Alberto Ruiz Gallardón, el único que no cobró al parecer de Bárcenas ya que estaba fuera del poder de Génova, la persona que con su decisión de encarcelar al ex tesorero ha dinamitado todo el juego de poder y de pactos encubiertos, el más sibilino de todos, del que nadie ya se fía por la calle Génova (pero nadie). Y cómo también indicaba Pedro J. Ramírez en su carta la única pretensión jurídica de Bárcenas era que le quitaran a las dos fiscales anticorrupción que le acosaban (y mucho), y así lo hicieron poniendo al servicial fiscal Antonio Romeral, un hombre próximo a Antonio Salinas, el fiscal jefe Anticorrupción, pero que últimamente les ha salido rana con la encarcelación de Bárcenas sin fianza.

Citación a José María Aznar
Y mientras estas guerras de poder ocurren, el juez Pablo Ruz quiere cerrar cuando antes la instrucción de la matriz del caso Gürtel, pero desgraciadamente para él la pieza separada de la presunta financiación irregular del PP le abrasa con una posible citación judicial de José María Aznar; una actuación que la Fiscalía intentará abortar a toda costa como ya hizo en su día con la infanta Cristina, en el caso Noos. Por ahora, Ruz, bajo la tutela de la Fiscalía, ha rechazado llamar a declarar al ex presidente del gobierno José María Aznar en la pieza separada sobre la supuesta contabilidad B del PP, un partido que lideró, dominó y comandó durante más de una década y de la que sigue siendo presidente de honor. La acusación popular encarnada por la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (Aade) ya lo ha solicitado. Y si Ruz le hizo caso en la petición de prisión para Bárcenas, ¿por qué ahora no le hace caso con la testifical de Aznar?’ Según el auto de Ruz es “irrelevante e innecesaria para la investigación en curso”, algo no muy cierto ya que varios testigos del caso, que ya han declarado, han señalado a Aznar como la persona que autorizó el pago de determinados sobresueldos, como así lo hizo el ex diputado popular Juan Ignacio del Burgo. Por ahora, los hechos atribuidos a Aznar no tienen relevancia penal, porque según el juez Ruz, no aportan nada “relevante o úil para el esclarecimiento de los hechos que se investigan”, pero para la ciudadanía su declaración como la de la infanta Cristina de Borbón en el caso Noos es fundamental para la credibilidad de la Justicia, sino los españoles seguirán creyendo que la Justicia no es igual para todos.

Si a Julián Muñoz se le preguntó en el caso Malaya por las siglas JM y una importante cantidad monetaria que figuraba a su lado en las cuentas del ex gerente municipal de Marbella, José Antonio Roca…¿Por qué no se le debe preguntar a José María Aznar por los papeles de Bárcenas, en los que aparece apuntes de entregas de dinero a una persona identificada como “JM” entre los meses de abril y agosto de 1990 por un importe total de 1.530.000 pesetas?...O al menos para que nos aclare el papel preponderante y determinante que jugaba Javier Arenas, a quién delegó la gestión del partido durante gran parte de su reinado, y que a su vez éste también ante el juez Ruz, si es necesario, nos resuelva los interrogantes de su estrecha relación con Luis Barcenas, y no solo como intermediario y comensal del partido en restaurantes de Sevilla, Madrid o entre ambas ciudades.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada