sábado, 19 de octubre de 2013

Cajamar, entre los bancos europeos más débiles ante el próximo test de estrés en 2014

MADRID.- Royal Bank of Scotland  ha hecho su propio cálculo de cuál será la foto resultante del futuro test de estrés, en el que apunta a la banca italiana y eslovena como la más débil, junto a Cajamar, la única entidad española en la que prevé necesidad de capital. Así, apunta directamente como bancos más vulnerables a los italianos Monte dei Paschi, Carige y Banca delle Marche, a los eslovenos Abanka y NKBM y a la española Cajamar.

RBS también apunta a la importancia de unificar el criterio de entrada en morosidad de un crédito. En España se considera moroso al cabo de 90 días de impago, mientras que en Francia en cambio el criterio está en 180 días para las hipotecas y en 270 días para los créditos a la administración. Italia tiene uno de los criterios más restrictivos de Europa, según Citi, ya que reduce el intervalo a entre 30 y 90 días. Si bien la firma advierte que la cobertura de la banca italiana ha descendido de forma significativa desde 2007, mientras la formación de morosidad sigue aumentando.
Según una encuesta realizada por Goldman Sachs entre inversores, la credibilidad de la clasificación de activos por parte del BCE y del posterior test de estrés debe tener como criterio fundamental la implantación al cien por cien de las exigencias de capital de Basilea III, con un ratio de capital del 7%, y la homologación de la definición de qué son activos problemáticos y con qué ratios de cobertura, con especial atención en los créditos reestructurados, los inmuebles en balance y la valoración de las garantías con que se analiza la morosidad.
La encuesta revela que las principales necesidades de capital se concentrarán en la banca italiana, seguida de la alemana y con la española en tercer lugar. Banca Monte dei Paschi, Commerzbank y Deutsche Bank son los nombres más recurrentes en las respuestas de los inversores. Goldman calcula además una necesidad conjunta de capital de 75.000 millones de euros.
Y más allá de los criterios que se establezcan, la falta actual de acuerdo político en la UE para establecer una red de fondos públicos con los que cubrir las necesidades de capital que surjan del test hace que la unión bancaria sea incompleta y que no cumpla el objetivo de romper el vínculo entre riesgo soberano y bancario y, con ello, no acabe con la fragmentación financiera, advierte Barclays.
Definir por el BCE los criterios por los que se clasificarán los activos de la banca europea servirá para abordar el test de estrés al sistema que se realizará el año próximo. La tarea es peliaguda si se tiene en cuenta la heterogeneidad en el modo en que los distintos países del euro tratan la morosidad de sus bancos, la calificación de activos tóxicos o los niveles de cobertura que se aplican sobre el crédito problemático.
Y los inversores ya se están encargando de avanzar cuáles deberían ser los elementos en los que poner el foco para dar credibilidad a un ejercicio de transparencia que debe reflejar la verdadera salud de la banca europea y ser punto de partida para la puesta en marcha de la supervisión única bancaria en noviembre de 2014, cuando el BCE asumirá la vigilancia directa de unas 6.000 entidades financieras europeas.

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