lunes, 4 de junio de 2018

La negativa a dimitir de Rajoy desató las iras en el PP / José Hervás *

Aunque de poco sirve mirar al pa­sado, en el Grupo Parlamentario Popular cada vez son más los que con­si­deran ne­ce­sario ana­lizar el que ca­li­fican de grave error de no haber uti­li­zado la di­mi­sión del pre­si­dente del Gobierno para haber se­guido go­ber­nando. La ba­talla sór­dida entre Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal fue el de­to­nante del aban­dono de Mariano Rajoy. 

Frente a la tesis defendida por la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, de que resultaba estéril la dimisión de Rajoy porque llegado el momento de una nueva investidura no contarían con los apoyos necesarios para conseguir el Gobierno, están los partidarios de Soraya Sáenz de Santamaría. Estos mantienen que una vez dimitido el presidente, el PNV cumpliría con su compromiso de apoyar al PP durante toda la actual legislatura.

Y por eso difundieron la idea de la conveniencia de la dimisión del expresidente Mariano Rajoy. Recuerdan que el equipo negociador de los Presupuestos Generales del Estado: Sáenz de Santamaría, Montoro y Fátima Báñez acordaron con los representantes del PNV que las importantes concesiones incluidas para el País Vasco conllevaban su apoyo para el resto de la legislatura.

La sentencia de la Audiencia Nacional sobre la Gürtel, aunque es recurrible ante el Supremo, llevó a la directiva del PNV a condicionar este apoyo a los populares a la dimisión del presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Así se lo transmitió Andoni Ortuzar al presidente del Gobierno, quien lo dio a conocer tanto a Sáenz de Santamaría como a María Dolores Cospedal.

A partir de ese momento las opiniones se dividieron. El equipo de Santamaría daba por hecho que el presidente dimitiría, permanecerían en el Gobierno y entraría en funcionamiento el artículo 99 por el que el Rey evacuaría consultas y propondría un candidato.

En base al acuerdo presupuestario, con el equipo liderado por Santamaría, el PNV seguiría apoyando a un PP, ya sin el presidente, cuyo testimonio había sido citado en la sentencia de la Audiencia Nacional sobre la Gürtel como no “suficientemente creíble”.

Los diputados recibieron mensajes de ánimo de Montoro y Báñez y les pedían que dejaran de estar tristes hasta minutos antes de que el PNV dijera que su portavoz en el Congreso anunciaría su apoyo a la moción de censura. Incluso después de esto, mantenían la posibilidad de utilizar la vía de la dimisión del presidente para conservar el Gobierno en manos del Partido Popular e intentar mantenerlo hasta las próximas elecciones, una vez que el Rey les encomendara formar Gobierno. Todo con el compromiso que había asumido el PNV de apoyarles durante toda la legislatura.

Todas las esperanzas populares se desvanecieron cuando la secretaria general del Partido Popular anunció desde el Congreso que Mariano Rajoy no dimitiría porque su dimisión resultaría estéril. No tenía por qué ser así. Desde el PNV se asegura que comunicaron al presidente su disposición a mantener el pacto de legislatura si el nuevo candidato no estaba implicado en la Gürtel

Los partidarios de Soraya consideran que ella era la menos afectada, lo que no podría asegurarse de Cospedal de cara a la opinión pública, sobre todo por las diferencias que ha mantenido con Bárcenas en los tribunales. Diferencias con Bárcenas que siempre la Justicia ha saldado a favor de Cospedal.

Los partidarios de Cospedal insisten en que era estéril la dimisión de Rajoy. Y lo era porque sabían que los antiguos convergentes, que habían alcanzado un acuerdo en el Hotel Vinci de las proximidades del Congreso de los Diputados con el PSOE para apoyarle en la moción de censura, convencieron a su vez al PNV para que también lo hiciera.

Los socialistas se comprometieron a garantizar el cumplimiento de los acuerdos presupuestarios que los jeltzales habían conseguido con el PP. A saber, subida de las pensiones, respeto del Cupo Vasco e inversión de más de 500 millones de euros anuales. 

Además, apoyarían las propuestas del PNV en Navarra. No en vano, según representantes del PDeCAT en el Congreso de los Diputados, quien había negociado en el Hotel Vinci de Madrid con Marta Pascal, era el Secretario Ejecutivo de Coordinación Territorial del PSOE, el navarro Santos Cerdán.

Agua pasada no mueve molino, pero de cara a la reestructuración del Partido Popular todo lo sucedido tendrá mucha importancia en los próximos meses. Los datos comentados tendrán sin duda relevancia, aunque los protagonistas todavía no han ofrecido su versión de lo sucedido y por qué actuaron así. El caso es que se han dejado arrebatar el gobierno.

De cara a poderlo recuperar tendrán que actuar con más generosidad entre ellos mismos. Tiempo habrá para analizar las exigencias que han planteado quienes han apoyado la moción. Es una alternativa que está en la Constitución y por lo tanto no cabe en principio ningún reproche. Si sirviera para normalizar las relaciones con Cataluña, mejor que mejor.

Aunque en este caso no hay que olvidar la reflexión de Ortega y Gasset: “El problema catalán es un problema que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar; que es un problema perpetuo, que ha sido siempre, antes de que existiese la unidad peninsular y seguirá siendo mientras España subsista; que es un problema perpetuo, y que a fuer de tal, repito, sólo se puede conllevar”.



(*) Periodista

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