domingo, 18 de marzo de 2018

Los padres de Gabriel Cruz, el pequeño de Almería, han generado un movimiento social inédito

ALMERÍA.- En su oda «Al mar», Pablo Neruda recogía que «lo necesitaba, porque no sabía si aprendía música o conciencia». Las olas de la búsqueda de Gabriel Cruz comenzaron a crecer en la tarde-noche del martes 27 de febrero, cuando empezaron a circular los primeros mensajes de WhatsApp, Facebook y otras redes sociales con una imagen del pequeño, en la que se alertaba de su desaparición.

Acostumbrados a este tipo de mensajes, «nos fuimos a dormir» pensando que al siguiente día ya habría aparecido, que todo habría sido un mal sueño. Pero no fue así. El festivo de la comunidad andaluza se vio empañado por esta alerta que lanzó SOS Desaparecidos, reforzada en su credibilidad por otros organismos como la Guardia Civil. La angustia y la ansiedad por localizar a Gabriel se apoderó de todos, tal como recuerda Abc.
Fueron días de lluvia y viento, un clima poco habitual en la zona del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Su edad, solo ocho años, hizo que su búsqueda «uniera los buenos corazones». De este modo se produjo el torrente de voluntarios diarios. Primero, de las poblaciones más cercanas, después, de toda la provincia, incluso del resto de España. Algunos aprovechaban sus días libres y otros, incluso, faltaron a sus puestos de trabajo.
Nadie escatimó esfuerzos. Bomberos, policías, Protección Civil, Infoca, militares y ciudadanos particulares aparcaron todo para centrarse exclusivamente en Las Hortichuelas y ponerse a disposición del dispositivo de búsqueda. Tras cuatro días sin dar con el paradero a Gabriel, gracias a Patricia, su madre, y a su carácter positivo, el diminutivo con el que cariñosamente sus padres le llamaban, «pescaíto», corrió como la pólvora.
Con su inseparable bufanda azul, hacía de su dolor y sus lágrimas un mensaje de amor, palabras que fueron poco a poco expandiéndose, de una forma exponencial, a través de los medios de comunicación y de las redes sociales. Su mensaje llegó a prácticamente a todo el mundo. Este sentimiento, esta necesidad por encontrar a su hijo, a su «pescaíto», ha impulsado un movimiento social sin precedentes, aunque con un desgraciado final.

Iniciativas populares

Se registraron iniciativas particulares, que llegaron incluso a pagar de su propio bolsillo un autobús para desplazar a los voluntarios. Las peticiones en redes sociales hicieron que desde el Ayuntamiento de Almería se contratara también transporte gratuito para todo aquel que quisiera participar en el rastreo del agreste terreno. Más de cinco mil personas tomaron partido en las tareas de localización.
La concentración en Almería por Gabriel consiguió la unión de una provincia, un enlace que parecía extraordinario, pero que se vio superado tras conocerse el desenlace de la Operación «Nemo», tal y como la ha denominado la Guardia Civil, un evidente guiño al pequeño. Cuando trascendió el peor de los finales, no solo lloró la provincia, lo hizo toda España.
Y, de nuevo, los almerienses se echaron a la calle, abanderados por sus responsables institucionales, quiénes no podían contener las lágrimas. El propio Rey de España, Felipe VI, presente en Sevilla en un congreso digital, dedicó un minuto de silencio. Sin voz se quedaron los ciudadanos y comenzaron a nadar millones de «pescaítos» a través de canciones, dibujos, pinturas, poesías y relatos.
De estos escritos llegó un cuento. Una historia donde el «pescaíto» gana a la bruja mala, tal y como afirmó Patricia, la madre de Gabriel. En un triste relato donde su propio padre, Ángel, añade que su hijo «le ha salvado la vida». El dolor se fue extendiendo, no había consuelo. Más de 20 personas por minuto llegaron a mostrar su pésame en la capilla ardiente de Gabriel. Flores blancas, peluches, cartas y lágrimas, llantos que rompían el silencio y que contagiaban el sentimiento a todos los presentes.
Nunca la plaza de la Catedral de Almería había albergado a tantas personas. El funeral tuvo que ser retransmitido a través de pantallas, seguido con un respeto digno de admiración. «Todos somos Gabriel» y «no estáis solos», al unísono. El «pescaíto» que tantas veces nombró su madre se puso a nadar, pero no lo hizo en el mar, sino en la tierra. Altares improvisados, homenajes en colegios, instituciones, peticiones de cambio de nombres para acuarios o plazas, equipaciones de fútbol y lazos azules.
Finalizaba el poema de Neruda que el mar «cambió bruscamente mi existencia, de mi adhesión al puro movimiento». No sabía el escritor chileno, que vendría una marea llena de «pescaítos» que ha unido miles de corazones que seguirán nadando juntos.

El teatro de la asesina confesa de Gabriel

MADRID.- El martes 27 de febrero Ángel Cruz denunció la desaparición de su hijo Gabriel, de ocho años, y se sumergió en un estado de shock del que salió días después para comunicarle a un agente de la Guardia Civil que algo no iba bien con su novia. No lo pensó de golpe tras reunir cinematográficamente todos los cabos sueltos. Lo que Ángel Cruz hizo fue preguntar si Ana Julia Quezada, su pareja podría haber tenido algo que ver en la desaparición de Gabriel. En palabras de los investigadores, “manifestó las rarezas” que había observado en la actitud de su novia, según publica hoy El País.

Fue el viernes 10 de marzo. La respuesta que le dieron fue que a Ana Julia se le estaba investigando como a cualquiera, del mismo modo que se estaba investigando a los amigos del propio Ángel y a otras personas de su círculo íntimo. Por una razón muy concreta: la desaparición del niño había generado una situación diabólica según la cual el culpable se encontraba en un grupo reducido, probablemente de la máxima confianza, y con toda seguridad parte del dispositivo de búsqueda. 
Eso creó una atmósfera enrarecida en Las Hortichuelas, una pequeñísima pedanía del municipio de Níjar, en Almería. Por un lado estaba la solidaridad apabullante de familia, amigos y vecinos con los padres de Gabriel; por el otro, la sospecha de que el culpable se encontraba entre ellos.
"No se le dijo que ella era la primera sospechosa y que tenía que disimular. La reacción hubiera sido incontrolable. Sí le dijimos que tenía que seguir actuando igual respecto a todo el mundo, también respecto a sus propios sospechosos. Porque el objetivo no era tanto encontrar al culpable sino saber dónde escondía al niño”, dicen fuentes de la investigación.
Esa tarde, en la manifestación en Almería, el padre de Gabriel ya mantiene la distancias con su novia, que insiste en abrazarle y llorar con él.  
La madre, Patricia Ramírez, que luego reconocería que siempre sospechó de Ana Julia, se dirige a toda España con la mirada puesta en la primera fila, donde se sienta la mujer con una camiseta que tiene la cara impresa de su hijo: “Que lo dejen en algún parque, nosotros no vamos a ser rencorosos con los que se lo haya llevado”. Cada intervención pública de Patricia, a veces con Ana Julia a su lado, era para tratar de que se compadeciese de ellos. "Tenía la esperanza de ablandarla”, dijo a la Cope después de que apareciese el niño.
Sus sospechas eran casi las mismas que los investigadores. Ana Julia Quezada fue, junto a la abuela del pequeño, la última persona que vio a Gabriel. Y a diferencia de la abuela, que siempre contó la misma versión, ella fue cambiándola sin ton ni son. Después de que el niño se fuese a casa de unos amigos, ella se quedó unos diez minutos en el domicilio familiar antes de salir. ¿Qué hizo? 
Una vez dijo que hablar con su abogado, otra que llamar a su hermana, en una nueva versión dijo que enviar un audio de voz. Cuando la Guardia Civil reclamó todos los teléfonos móviles a la familia, Ana Julia dijo que el suyo no lo encontraba, que lo debía de haber perdido en la batida. Unos amigos la llamaron, el teléfono sonó entre unos matorrales, lo recogieron y se lo dieron. 
Cuando los agentes volvieron a reclamar más tarde su dispositivo, ella contó que lo había vuelto a extraviar. Los teléfonos móviles indican la posición de su dueño; al no facilitar la suya, Ana Julia Quezada se posicionó en el centro de la investigación.
Dos días después de la desaparición de Gabriel, tuvo lugar un incidente que no pasó inadvertido para nadie. Una periodista del programa Las mañanas de Ana Rosa, Lucía Valero, estuvo conversando con la familia en casa de la abuela de Gabriel. Después supo, por uno de los asistentes a ese encuentro que, tras marcharse, Ana Julia Quezada la insultó y pidió que no volviese a entrar en la casa. 
Ángel Cruz no le hizo caso: llamó a la periodista al día siguiente para dar una entrevista con la que reclamar más ayuda. Esa mañana, como en otras entrevistas, Ana Julia entra y sale de plano para consolar a su novio.
Al día siguiente, Ana Julia da una entrevista por la mañana a la periodista Viti González de la Radio Galega en la que dice que Gabriel “no se merece lo que está pasando”.
 “No sabemos quién lo tiene, qué le estarán haciendo, si estará comiendo, si estará bebiendo, cómo estará mi niño”, dijo.
Por la tarde ocurre el suceso que detona todo. En medio de la mayor búsqueda coordinada de un desaparecido en España, con 5.000 personas rastreando más de 600 kilómetros, alguien ha encontrado una camiseta del pequeño. ¿Quien? Su propio padre. La sorpresa y la inquietud crecen, pero no ha sido exactamente así. Se matiza que la han encontrado la pareja del padre, Ana Julia Quezada, y el propio padre, Ángel Cruz. 
Lo han hecho en una zona que ya había sido rastreada, la última vez el día anterior, y la han encontrado apenas húmeda a pesar de las precipitaciones que habían caido esa semana. Se ponen en marcha todo tipo de rumores. Unas imágenes grabadas por Antena 3 muestran a Ana Julia supuestamente rota de dolor sostenida por dos agentes dirigiéndose al puesto de mando de la Guardia Civil. Cuenta que ella y Ángel encontraron la camiseta, que ella se lanzó a por ella y se torció el tobillo. Que luego siguió desbrozando porque pensaba que allí podía estar Gabriel.
La casualidad podía tener algún sentido si antes la Guardia Civil no hubiese sospechado de sus versiones difusas, sus dos pérdidas de teléfono, su borrado de archivos en el ordenador cuando se lo pidieron, su sobreactuación cuando había cámaras cerca y, sobre todo, si Ángel Cruz no hubiese acabado matizando que juntos, exactamente juntos, no estaban: se habían separado un momento por sugerencia de ella y él no pudo ver cómo encontraba la camiseta del niño. Era suficiente. Ese día, sábado 3 de marzo, Ana Julia Quezada se convertía en la primera sospechosa de la Guardia Civil. Y lo sabía.
El runrún explota el miércoles 7 de marzo, cuando se pone en circulación la falsa noticia de su confesión, destrozada por los nervios, ante la Guardia Civil. Un periodista de El Periódico, Manuel Vilaseró, accede a la vivienda de la abuela de Gabriel para saber si es cierto y se la encuentra. “Dicen que estás detenida”. “Pues ya ves (...) Aquí estoy, sin esposas”. Ella le insiste en que no colocó la camiseta y que jamás podría hacer daño al niño. Intenta inculpar, eso sí, a su ex, del que dice que odia a los niños. Luego se echa para atrás: “No, no es capaz de tanto”.
Días más tarde Ana Julia se mete en un cuarto con su pareja, Ángel Cruz. Le dice que hay que subir la recompensa a 30.000 euros (Cruz había ofrecido al principio de la búsqueda 10.000 euros por pista fiable). El padre de Gabriel le responde que los investigadores creen que eso es inconveniente, que llamaría la atención de mucha más gente con ganas de llevarse el dinero e intoxicaría la búsqueda. Cuando Ángel Cruz le comunica esta conversación a los agentes, éstos la procesan con optimismo: Ana Julia quiere dinero, Gabriel probablemente esté vivo.
Lo que ocurría realmente era que Ana Julia, al igual que hizo encontrando la camiseta, buscaba confundirlo todo. Lo insólito de esta situación psicológicamente infernal es que cuando repite una y otra vez: “Gabrielillo va a aparecer, ya veréis cómo va a aparecer” hace pensar a los que sospechan de ella que les está diciendo retorcidamente que todo se va a solucionar, que sólo hace falta dinero. 
Por eso los padres y los investigadores apelan al buen corazón de los que retienen al niño y advierten de que que no habrá venganza pensando en que, si es ella la autora, está recibiendo el mensaje. Ana Julia, mientras tanto, insiste en privado que quizás haya que subir la recompensa. Es, prácticamente, como si estuviesen negociando mediante mensajes subliminales.
Unas circunstancias tan explosivas no pueden prolongarse. Si se mantiene el equilibrio es porque nadie más que Ana Julia, de ser la culpable, sabe dónde está Gabriel. Pero el domingo, desbordada, la mujer aprovecha un momento en que se queda sola y va a la finca en la que ha enterrado al niño para trasladarlo. 
Ese mediodía, cuando es detenida en mitad de la calle y grita: “¡Yo no he sido, he cogido el coche esta mañana!”, se confirma que Ana Julia Quezada mató al hijo de su novio y pasó doce días con su pareja consolándole y dándole esperanzas de que estaba vivo, primero como enamorada y luego como sospechosa.

Concentración en Almería en honor a Gabriel Cruz

ALMERÍA.- Unas 2.000 personas, según estimaciones del Ayuntamiento de Almería, se han concentrado este domingo en la estatua de La Ballena, ubicada en la desembocadura de la rambla Federico García Lorca de la ciudad, en recuerdo de Gabriel Cruz, el niño de ocho años encontrado sin vida justo hace una semana tras 12 días de búsqueda desde su desaparición en Las Hortichuelas de Níjar, y han pedido que no se derogue la prisión permanente revisable.

En el encuentro han estado presentes el alcalde de la capital, Ramón Fernández-Pacheco (PP); el vicepresidente de la Diputación Provincial, Javier Aureliano García, entre otros representantes políticos, y la portavoz de la familia del pequeño, Rocío Muñoz.
En este marco, el alcalde ha pedido que "no se mezcle" la petición de no derogar la prisión permanente revisable con el caso de Gabriel, "pese a que la inmensa desgracia ha coincidido con el debate". 
Fernández-Pacheco ha recalcado que la petición se realiza porque "nadie entiende que una persona que no está rehabilitada pueda volver a la calle", generando así "un estado de miedo y alarma social injusto para las víctimas".
El primer edil ha enfatizado en que la prisión permanente revisable "no es una cadena perpetua", a la par que ha pedido a las fuerzas políticas contrarias a la iniciativa a que "reflexionen y escuchen a la ciudadanía". En este sentido, Fernández-Pacheco les ha pedido que sean "coherentes y que actúen en consecuencia".
En relación a la iniciativa del Consistorio de dedicar un espacio de la ciudad a la memoria y el recuerdo de Gabriel, el alcalde ha recalcado que la elección del lugar "le corresponde a la familia, porque son ellos quienes saben cuál es el mejor lugar que representa a Gabriel". "Cuando llegue el momento, ellos decidirán el lugar donde la capital recordará para siempre a Gabriel", ha añadido.
En este sentido, la portavoz de la familia ha recalcado que la estatua de La Ballena "sería el sitio idóneo", a la par que ha señalado "la ilusión que le hace a la familia que Gabriel tenga un símbolo en Almería, en especial, en la playa". 
Al respecto, Muñoz ha explicado que la familia y el alcalde serán los que decidan "dónde quieren que su hijo tenga un sitio".
Al margen de ello, la representante de la familia ha agradecido las muestras de apoyo y cariño recibidas procedentes de todo el mundo, así como la labor de los distintos ayuntamientos por "cómo se han volcado con el caso", ha concluido.

sábado, 17 de marzo de 2018

Los pobladores del norte de África de hace 15.000 años no tenían antepasados europeos

LONDRES.- Un análisis exhaustivo de restos humanos del yacimiento más antiguo del mundo, situado en Jebel Irhoud (Marruecos), descarta la conexión entre los habitantes del norte de África y los europeos hace 15.000 años, según un estudio publicado en la revista especializada 'Science'.

Los restos encontrados en esta zona, considerada una región crítica para comprender la historia humana, rechazan hipótesis anteriores que apuntaban al flujo de genes desde el sur de Europa hacia el norte de África en esa época, conocida como el Pleistoceno tardío.
Por el contrario, los restos analizados están “estrechamente relacionados” tanto con los habitantes de Oriente Medio como con los africanos subsaharianos, lo que sugiere que había más personas que migraban dentro y fuera del norte de África de lo que se creía anteriormente.
“Estos hallazgos son realmente emocionantes. El norte de África ha sido una encrucijada importante durante mucho más tiempo de lo que la gente pensaba”, señaló en declaraciones a esa revista la genetista evolutiva Sarah Tishkoff, de la Universidad de Pensilvania (EEUU), aunque no formó parte del estudio.
Hasta la fecha, los investigadores que exploran el norte de África han descubierto esqueletos en sitios prehistóricos, incluido Marruecos, aunque sus orígenes no han sido claros.
Buscando entender la relación de esos individuos con otras poblaciones globales, Marieke van de Loosdrecht y Matthias Meyer, del Instituto para la Ciencia de la Historia Humana de Jena (Alemania), extrajeron el ADN de la materia ósea de varios ejemplares del norte de África que se pensaba que pertenecían a la llamada cultura Iberomaurus.
Los arqueólogos del siglo XX pusieron este nombre -Iberomaurus- a los antepasados de los actuales marroquíes porque pensaron que estaban relacionados con los pueblos de la Península Ibérica.
Comparando sus datos genéticos con los de otros individuos antiguos y modernos, los investigadores identificaron casi 600.000 marcadores genéticos superpuestos.
En los estudios de seguimiento de modelos, concluyeron que los restos analizados no tenían antepasados europeos, sino que compartían componentes ancestrales con los antiguos habitantes de las regiones cercanas a los habitantes del Este, lo que sugiere una conexión entre África y el Oriente Medio, que precedió a la agricultura, y con las poblaciones del África subsahariana.

Almería dedicará un espacio de la ciudad a Gabriel


ALMERÍA.- El Ayuntamiento de Almería dedicará un espacio de la capital almeriense al niño Gabriel Cruz tras haberlo consultado con sus padres, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, han informado hoy fuentes municipales.

Las fuentes consultadas han indicado que «cuando pase un tiempo prudencial» se hablará con la familia y se verá el espacio que llevará el nombre del niño asesinado por la pareja de su padre. 
Han precisado, en este sentido, que serán los padres de Gabriel los que decidan qué lugar de Almería llevará el nombre del pequeño.

Patricia, nuestra 'mater dolorosa': así educaba a Gabriel la mujer que ha conquistado a España


MADRID.- Cada mañana, cuando Gabriel salía de casa camino del colegio, lo primero que veía era la pescadería de Marina. La tenía enfrente del humilde piso en el que vivía con su madre, Patricia Ramírez, la mujer que ha conmovido a España con sus palabras después de que le arrebatasen a su hijo, según El Español.

“Gabriel está ya en algún lugar con sus peces. La bruja mala del cuento ya no existe (...) Pido que no se extienda la rabia, que no se hable de esta mujer más [Ana Julia Quezada] y que queden las buenas personas”, dijo a las pocas horas de conocerse que la pareja de su ex marido, de 43 años, había acabado con la vida de su hijo.
Patricia y Gabriel residían en el barrio almeriense de El Zapillo. Muchos días, a primera hora de la mañana, con el olor a café en las casas y el niño con la mochila a la espalda, Gabriel tocaba con sus nudillos la cristalera desde la que veía a Marina limpiar y cortar pescados. Patricia le metía prisas, risueña, feliz. “Vamos, móntate en el coche”, le decía. La madre tenía que llegar a su trabajo de técnico deportivo en la Diputación y no podía demorarse.
Antes, Gabriel saludaba a Marina, le daba los buenos días y le decía adiós con su mano chiquita. Luego, se montaba en el coche de la mujer que la trajo al mundo. Marina sonreía con la visita repentina del niño y le decía que lo pasase bien en las clases de su colegio, el Virgen de Loreto.
A Gabriel le encantaba el trabajo de su amiga, todo el día en contacto con peces. Muchas veces, cuando su madre le compraba género, el niño jugaba con Marina mientras ésta despachaba. "A ver, Gabriel, dime el nombre científico del lenguado". Entonces, el pequeño se acercaba a un cartel pegado a una de las paredes de la pescadería, buscaba con sus ojitos vivarachos y le respondía.
Gabriel llegó a aprenderse de memoria todas las especies de peces que aparecen en ese cartel. Hubo un momento que ya no tenía que mirarlo para contestarle correctamente a su amiga Marina, una joven veinteañera.
"Su madre venía muchas veces a comprarle pescados. Él, mientras, los miraba, les tocaba la cola, me preguntaba. Era un niño adorable, todo lo que ha dicho su madre es verdad. Se hacía querer con su forma de ser", explica Marina a El Español, un día después del funeral del pequeño en la catedral de Almería. "Las almejas eran sus preferidas. También los lenguados".
Marina trata de asimilar la marcha del niño. "No voy a olvidar jamás esa sonrisilla suya. Nunca. Es imposible. De alguna forma, Gabriel va a estar vivo en nosotros, como dijo su madre -añade la pescadera-. De la bruja, mejor no hablar. No hay palabras para definir tanta maldad".
Ahora, cuando a través de la ventana de su negocio Marina vea a Patricia, la verá sola, sin su pescaíto, como llamaba a su único hijo, de ocho años. Queda una mujer que sin quererlo, con sus gestos, con sus mensajes, con su forma de hablar de ese niño que soñaba con ser biólogo marino, ha conseguido que Gabriel se metiera en los corazones de la gente. Pero, ¿quién es Patricia Ramírez?

Veraneaba a tres kilómetros de Ángel David

Patricia Ramírez es una mujer que, en la era de las redes sociales, rehuye de ellas. Con pareja en la actualidad, a la que ha querido alejarla del foco de los medios en estas dos últimas semanas, Patricia está licenciada en Educación de Física por la Universidad de Almería y tiene un postgrado en salud y mayores.
Trabaja como técnico en actividades deportivas para la Diputación provincial. No tiene un puesto fijo en la institución. Junto a un compañero, José Luis Puertas, se encarga de gestionar los eventos deportivos en la zona del Levante y Los Vélez.
Patricia Ramírez es hija de una sevillana y un almeriense. Ambos también trabajaron en la Diputación de Almería. Su padre murió hace años por un cáncer. Su madre, Luisa la sevillana, como se le conoce en El Zapillo, vive en un piso a 500 metros de su hija. Ella era quien la ayudaba en las tareas del niño. Madre e hija se coordinaban para recogerlo del colegio o para pasar con él las tardes. Si una no podía, lo hacía la otra.
Cuentan quienes la conocen que la madre de Gabriel es una mujer de ideología progresista. Más próxima a Podemos que al PSOE. Pacifista, amante de la naturaleza, de salir a correr, del senderismo. "Es una mujer con una fuerza interior inmensa, que desborda", cuenta una vecina que la conoce bien pero que pide que no se revele su identidad. "Es su tiempo de duelo, hay que respetarla. No te puedo decir más".
En la semana que el Congreso debate la derogación de la prisión permanente revisable, Patricia se encuentra entre la espada y la pared. Antes de la muerte de su hijo, ella era contraria a lo que se considera una cadena perpetua. Pero, ¿y ahora? "Seguramente seguirá pensando lo mismo", dice un amiga de Las Negras. "Pero sólo ella lo sabe. El dolor es inmenso cuando ves lo que le han hecho a tu propio hijo".
Patricia y su exmarido, Ángel David Cruz, veraneaban en el cabo de Gata. Él, químico, en la casa de sus padres en Las Hortichuelas. Ella, en una vivienda que su madre alquilaba a tres kilómetros de allí, en Las Negras, junto a la playa. Comenzaron una relación siendo unos veinteañeros. Al año de nacer Gabriel, Patricia y Ángel David se separaron.

Detrás de Indalete, la mascota de los Juegos del Mediterráneo

Pocos saben en Almería que durante dos semanas del verano de 2005, una joven Patricia Ramírez, de pelo oscuro, tez morena, ojos claros, encarnó a Indalete, la mascota de los Juegos Mediterráneos que albergó la ciudad andaluza.
Esta semana, el periodista de La Voz de Almería Simón Ruiz recordaba aquel verano en el que Patricia se metía en un muñeco de plástico con forma de indalo, una figura humana de la Edad del Bronce con los brazos extendidos y un arco sobre sus manos.
"Y tu dolor ha sido el dolor de toda Almería, de toda Andalucía, de toda España... de todo el mundo", le decía en una carta abierta.

Diego F., una mala pesadilla

En ese tiempo, Patricia no imaginaba que algo más de una década después, a finales de 2016, iba a comenzar una pesadilla que no tocó fin hasta el mismo día que desapareció su hijo.
Patricia era la speaker de las carreras populares que organiza la Diputación por los pueblos de la provincia. Allí, conoció a Diego F., un hombre de Antas con una enfermedad mental nacida tras una dolorosa ruptura sentimental. Él corría en las pruebas de medio fondo en la que Patricia era la animadora.
Diego F. creyó que Patricia se había enamorado de ella por el mero hecho de que cuando llegaba a la meta lo animaba y decía su nombre. De ahí, comenzó a seguirla, a dormir debajo de su casa, a presentarse en su puesto de trabajo o a preguntar por ella a compañeros de empleo.
Patricia denunció. Un juez impidió a Diego F. que se acercase a ella a menos de 200 metros y a llevar una pulsera telemática. Diego F. fue el primer sospechoso en el caso de la desaparición de Gabriel, el 27 del pasado mes de febrero
La Guardia Civil lo interrogó la misma noche en que desapareció Gabriel. También registró la casa de sus padres, donde vivía, y analizó al detalle dos coches de la familia. No encontraron nada. Lo descartaron pocos días después. Diego F. se encuentra encarcelado cumpliendo los seis meses de reclusión al que lo condenaron a mediados de febrero por quebrar la orden de alejamiento.

El cuento que conmovió a Patricia y a Ángel David

Este martes, tras el funeral oficiado en la catedral de Almería por la muerte de Gabriel, Patricia y Ángel salían a la calle y atendían a los periodistas. Antes los micrófonos, la madre del niño asesinado decía que les había llegado un cuento que alguien había escrito tras la muerte de su hijo. "La bruja mala del cuento ya no existe", afirmó la mujer, que en las casi dos semanas de búsqueda de su hijo ha sufrido una notable pérdida de peso.
Esas palabras de Patricia provocaron que el cuento al que se refería corriera como la pólvora por las redes sociales. Se llama Carta de un pececito, escrito por Andy Moradiellos. Lo reproducimos íntegro aquí:
"Mamá, estoy bien, pese a que estés muy triste, sé que tu primer pensamiento es que no lo merecía. Y es cierto, no lo merecía, tienes toda la razón, pero no quiero que pienses que somos los perdedores de esta historia, porque he vencido, mamá, aunque el precio para vosotros haya sido muy alto. he vencido y estoy feliz en un lugar donde nunca jamás nadie podrá hacerme daño.
He vencido, mamá, porque nunca la bruja del cuento pensó que un pez tan pequeñito fuera a plantarle cara, he sido valiente mamá, aunque mi cuerpecito es pequeño, digo pequeño en comparación con mi corazón y mi valentía, nunca pensé que fuera tan poderoso mamá, pero lo soy y he ganado, os he enseñado la verdadera cara de un alma oscura, he rescatado a papá de las fauces de la bruja, he podido romper ese hechizo que nunca nadie pudo romper, porque soy mágico mamá, por más que hayan querido esconderme, brillo mamá, he conseguido que papá y tú estéis más unidos que nunca, no creáis que no os he visto agarraros las manos como nunca, he ganado mamá y soy invencible, invencible y eterno, soy eterno en el corazón del mundo, en vosotros que sois yo mismo y en la mente de la bruja malvada que siempre me verá en sus sueños y cada vez que intente ser feliz, mire a un niño o al suyo propio si alguna vez consigue que alguien vuelva a amarla.
Soy un guerrero, mamá, aquí donde os estoy esperando a todos, tengo una armadura dorada y brilla más que el sol, porque yo soy el sol, el que os alumbrará siempre en los días más difíciles, soy el encargado de iluminar la mirada y el corazón de todos los que aún vivís ahí, en ese lugar hostil y lleno de maldad, para que caminéis lo más felices posible hasta mi reino de hadas, donde nunca entran brujas malas, ni personas con el alma contaminada, solo vosotros mamá, las personas como tú o como yo. Hay una princesa en este reino, se llama Marta y es muy bonita mamá, tiene un hermoso castillo desde el que podemos ver el mar, me cuida mucho porque dice que me comprende muy bien, bajamos todos los días a la playa y hacemos en la arena pescaditos y castillos, pero estos castillos no se los lleva el mar, ni los pescaditos se deshacen con las olas porque queremos que todos veáis lo bonitos que son.
Marta me dice que no estéis tristes, que allí solo somos piel pero aquí somos solo lo que importa, somos alma, almas limpias, grandes y todos un día dejaremos de estar allí para venir aquí, menos las personas malas que siempre estarán atrapadas en sus remordimientos. Mamá descansa, hemos ganado y lo he conseguido yo solo, siendo un pescadito tan pequeño, sois libres papá y tú porque ya no hay personas malas tan cerca de vosotros. No os soltéis las manos porque es cuando mas brilla mi armadura, sí, la del guerrero, la del príncipe que con su luz alumbró el camino de la verdad y dejó al descubierto el odio, la maldad y la mentira.
Mamá, nos volveremos a ver y te enseñaré todos los pececitos que dibujo en la orilla del mar.
Mamá, hemos ganado.
Mamá, hoy he vencido a la oscuridad".

viernes, 16 de marzo de 2018

La madre de Gabriel: “Lo hemos hecho bien porque la bruja está en la cárcel”

MADRID.- Patricia Ramírez, la madre del pequeño Gabriel Cruz de ocho años presuntamente asesinado por Ana Julia Quezada, ha valorado este viernes la labor de la Guardia Civil que han resuelto el caso de las desaparición de su hijo el pasado 27 de febrero en Las Hortichuelas, en Níjar, durante una investigación en la que el foco se estrechó cada vez más sobre la sospechosa y en la que, según ha reconocido, ha sido “difícil” el “luchar contra el instinto” que tanto ella como el padre del menor tuvieron desde un principio.

“Ha sido difícil, pero lo hemos hecho bien porque la bruja está en la cárcel”, ha indicado la madre del menor en declaraciones en Espejo Público, en las que ha apuntado que en esos días en los que la presunta asesina ha estado “jugando con nosotros”, también “ha salido lo mejor de las personas a muchos niveles” y “eso es lo importante”.
La madre del menor, quien aún trata de poner “un poco de orden” en su vida para “empezar a asimilar” lo ocurrido, ha asegurado que “la gente es buena y tiene ganas de demostrarlo, y si esto ha servido para que se levante todo un país y le ponga un final bonito a todo este sin sentido, no me queda más que dar las gracias aunque hayamos tenido que pasar este proceso”.
Así, sobre las motivaciones que haya podido tener la autora confesa de crimen, la madre de Gabriel ha asegurado que es un aspecto que “no está claro”, aunque está segura que de su hijo “no hizo nada de esas cosas” a las que la detenida hizo referencia en su declaración policial sobre el desarrollo de los hechos.
“Tengo mi sensación, que esta mujer -sigue- un patrón que va repitiendo de un sitio a otro, es mi sensación. En este caso pueden ser celos hacia mí, creo que le pudo. Es una cabeza enferma que tiene un patrón que tiene que repetir, con intereses económicos, no tiene ningún fundamento y con el tiempo espero que nos puedan aclarar cómo funciona su cabeza”, ha opinado.
Con ello, ha recordado que las actuaciones aún están bajo secreto sumarial y que “todo está un poco enmarañado” aún, pero que resulta un “consuelo” que, siguiendo el símil del cuento ofrecido por un ciudadano, “que en la cárcel está la bruja y el ‘pescaíto’ la ha parado, porque de una manera u otra hubiera seguido haciendo daño”.
Patricia, quien ha reiterado su agradecimiento a los investigadores por su sensibilidad durante la rueda de prensa ofrecida este jueves y que junto a Ángel Cruz siguió en directo, ha recordado la “capacidad de perdón” de su hijo y ha señalado que aunque la “rabia”, la “frustración” y el “cabreo” existen, no se deben “convertir en ira”, ya que especialmente “a la vista de estos niños” eso genera “agresividad, miedo y desasosiego”.

La madre de Gabriel Cruz se convierte en un ejemplo de respuesta emocional

MADRID.- Inma Ríos, especialista en la motivación de equipos, que dio a conocer las claves para generar «un optimismo inteligente», manifestó su admiración ante la respuesta de la madre de Gabriel, el niño asesinado en la población almeriense de Níjar.

Inma Ríos explicó que su función en las empresas consiste en «ayudar a los profesionales a enfrentarse a las dificultades de una forma más efectiva y, por otro lado, a desarrollar una buena ejecución, a través de objetivos claramente definidos y un liderazgo sano y motivador, sin olvidar el reconocimiento».
Al plantearle cómo se consigue mantener el optimismo ante una conmoción como la causada por la muerte de Gabriel, destacó cómo la madre ha decidido «enfocar su respuesta hacia lo bueno de su hijo y lo bueno de toda la gente que les ha apoyado. Su decisión ha sido: 'No quiero poner el foco en la agresividad y la rabia contra la asesina de mi hijo'. Al decir esto públicamente esta mujer ha hecho algo muy grande después de lo que le ha pasado a su hijo».
Inma Ríos cree que «ha demostrado que, a pesar de lo que te pueda ocurrir, siempre vas a poder elegir la respuesta. Lo que le ha ocurrido es tremendo, nada puede doler más, pero ha tenido la fortaleza de no poner el foco en la crueldad, sino a la memoria de su hijo y en la bondad de la gente», según señaló en la I Cumbre de la Excelencia Empresarial, organizada por Hispanic-American College (HAC) bajo el título 'Inspirando a líderes comprometidos'.
Al preguntarle si es posible que alguien pueda desarrollar la capacidad de actuar como la madre de Gabriel, respondió que «esto es algo que se tiene innato, pero también se puede trabajar». 
Cree que el control sobre el estado de ánimo «es algo que se puede entrenar. Tampoco es cuestión de ignorar las emociones. No se puede hacer de la noche a la mañana, requiere una fuerte dedicación, a base de entrenamiento».
A su juicio, la clave está en comprender que lo que cuenta «no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con ello. A lo mejor tenemos un acontecimiento externo que no podemos cambiar, pero siempre podemos elegir nuestra respuesta ante la situación. Te puede costar más o menos, pero los resultados van a depender mucho de la respuesta que elijas». Su experiencia le ha llevado a ver la conveniencia de ofrecer «más apoyo emocional o más instrucciones» a los integrantes de un equipo de trabajo en función de la destreza adquirida.
«Si tenemos a alguien que acaba de comenzar un trabajo nuevo y no tiene idea de cómo hacerlo, normalmente tendremos a alguien que está motivado, pero requiere una buena dosis de instrucciones. Sin embargo, ante los que saben realizar la tarea lo que hay que hacer es delegar», indicó.

La Guardia Civil grabó a la detenida insultando al niño Gabriel mientras trasladaba el cadáver en un coche

ALMERÍA.- El juez de Almería Rafael Soriano asegura en su auto de prisión de Ana Julia Quezada, la mujer de 43 años y origen dominicano acusada del asesinato de Gabriel Cruz, cavó un hoyo "previamente" a la muerte del menor y luego quiso deshacerse del cadáver en un invernadero.

Según el auto del juez, Ana Julia, que está en prisión por asesinato, detención ilegal y un delito contra la integridad moral, trazó un "macabro plan criminal" y luego se intentó dotar de una coartada --que hubo una discusión previa con el menor--, que tanto la Guardia Civil como el propio juez instructor desmontan en base a las pruebas recabadas. Entre estas pruebas figuran "expresiones vejatorias" vertidas por la asesina confesa contra el menor.
Según la sucesión de los hechos, el 11 de marzo la detenida fue a la finca de Rodalquilar para desenterrar el cadáver de Gabriel "con la intención de deshacerse del cuerpo en un invernadero". 
Según La Vanguardia, los agentes de la Guardia Civil, que habían colocado micrófonos en el vehículo en el que circulaba la asesina confesa, ésta profirió insultos contra el niño. Unas "expresiones vejatorias" que según el magistrado revelan junto a las pruebas recopiladas "una falta de sentimientos y humanidad que ella misma ha calificado, que, de ser ciertas, serían de pura crueldad".
"Resulta presuntamente incuestionable la participación de la detenida Ana Julia Quezada en la muerte del menor y se infiere una malvada voluntad dirigida especialmente a asegurar la comisión del crimen", recoge la motivación del auto de ingreso en prisión, que señala que este extremo es lo que ha motivado que el Ministerio Público califique los hechos como asesinato con alevosía.
El juez indica que, como parte de ese "macabro plan criminal", se intentó dotar de una coartada haciendo labores de pintura en la finca de Rodalquilar, en Níjar. Ana Julia "dio una falsa apariencia de preocupación por la desaparición y suerte del niño", al que se llevó "mediante engaño o promesa de devolverlo prontamente a jugar".
"Mantuvo el engaño a lo largo de los días, aumentándolo hasta el punto de colocar ella misma una camiseta del menor en el monte", subraya el juez, lo que achaca a su deseo de "despistar a los agentes de la autoridad que practicaban la búsqueda" hasta encontrar el "momento" de poder "hacer desaparecer el cuerpo".
El magistrado Rafael Soriano apunta que Ana Julia Quezada "aprovechó un momento temporal en que sabía que iba a estar a solas con el niño", al que mató asfixiándole, y destaca que enterró su cuerpo sin vida en un "hoyo que previamente había hecho con una pala".
El juez instructor considera que Ana Julia Quezada actuó guiada por "una malvada voluntad dirigida especialmente a asegurar" la comisión de su "macabro plan criminal".
El magistrado Rafael Soriano destaca, asimismo, la existencia de "abrumadoras pruebas contra ella" y se refiere no solo "a que ella misma ha reconocido el luctuoso suceso" sino también a las intervenciones acordadas judicialmente y a las pruebas recopiladas por los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, según han informado a Europa Press fuentes del caso.
El titular del Juzgado de Instrucción nº 5 de Almería, que mantiene bajo secreto las actuaciones, decretó este jueves el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, para Ana Julia Quezada en el marco de unas diligencias previas que se siguen por los delitos de asesinato, detención ilegal y contra la integridad moral.
Ana Julia  ha pasado su primera noche en prisión en un ambiente de "normalidad", de forma que durante la mañana de este viernes abandonará el módulo de ingreso para pasar al de mujeres del centro penitenciario de El Acebuche.
Así lo han indicado fuentes jurídicas cercanas a la investigada, quienes han especificado que, como corresponde a este tipo de casos, se han activado los protocolos de vigilancia para evitar un eventual suicidio de la reclusa, para la que no está previsto un cambio de centro penitenciario.
Fuentes penitenciarias han señalado además que durante las primeras horas la sospechosa ha tenido la oportunidad de comunicar su situación a algún familiar, al tiempo que se le ha abierto un expediente personal para recoger su situación procesal y penitenciaria, como marca el protocolo.
Desde su llegada, la asesina confesa ha sido también sometida a un reconocimiento médico y, durante las próximas jornadas, se entrevistará con otros profesionales del centro de cara a establecer sus ocupaciones.

jueves, 15 de marzo de 2018

Un comandante guardia civil al borde de las lágrimas al contar cómo se investigó el ‘caso Gabriel’


ALMERÍA.- Juan Jesús Reina, comandante de la UCO de la Guardia Civil, no ha podido evitar emocionarse hoy en la rueda de prensa en la que ha relatado cómo se desarrolló la investigación del crimen. Reina ha participado en otros casos como el de Diana Quer.

El teniente coronel de la Comandancia de la Guardia Civil de Almería, José Hernández Mosquera, y el comandante de la UCO Juan Jesús Reina, han dado una rueda de prensa este jueves para aportar más detalles sobre la desaparición, investigación y hallazgo del cadáver del niño Gabriel Cruz, de 8 años, desaparecido el 27 de febrero en Las Hortichuelas y cuyo cadáver fue hallado el pasado día 4, cuando se detuvo a la compañera sentimental de su padre, Ana Julia Quezada.
Los investigadores de la denominada ‘operación Nemo’ han confirmado, entre otras cosas, que no hay terceras personas implicadas en la muerte de Gabriel y que desde el primer momento sospecharon de Ana Julia, la autora confesa del crimen. También que pensaron y barajaron como hipótesis hasta el último momento que el niño estaba vivo, incluso hasta los instantes previos a la detención de la asesina confesa.
“Para los investigadores, desde el principio estuvo la hipótesis de que estuviese vivo. Eso ha condicionado mucho el manejar los tiempos y las acciones, es difícil actuar cuando vas buscando la seguridad de una persona, entraña muchas dificultades. El final no es el que esperábamos, todos esperábamos haber encontrado a Gabriel con vida”, ha dicho Hernández Mosquera.
Reina ha explicado que “más allá de la esperanza, hubo una serie de indicios” y ha afirmado que mientras hubiese una posibilidad, “por pequeña que fuese, había que pelear por ella”. “Nuestra obsesión era encontrar a Gabriel con vida”, ha incidido.
Por ello, la búsqueda de Gabriel se centró en habitáculos en los que pudiese encontrarse y evitar una “mala actuación que pudiese tener una consecuencia fatídica” ante la que se había convertido en la principal sospechosa.
En este sentido, han apuntado que entre dichos indicios se encontraba la “actitud extraña” de la mujer cuando la familia se planteó elevar la recompensa que ofrecían por Gabriel, lo que les hizo pensar en un posible móvil económico. 
Y han señalado que durante la investigación se percibieron ciertas “actitudes” sospechosas y un “cúmulo de incongruencias, de movimientos extraños”, entre ellos la aparición de la camiseta del niño junto a una depuradora, punto determinante para centrar definitivamente el foco sobre ella.
“Aparece en una zona buscada, la camiseta estaba seca, es ella la que propone buscarla”, ha incidido refiriéndose a su vez a las continuas “mentiras” como las supuestas pérdidas de teléfonos móviles en un “espacio de tiempo muy pequeño”.
Reina ha añadido que a esto se sumaron las comentarios “casi públicos” que realizaba la detenida sobre su convencimiento de que el niño iba a aparecer. “Incluso el día de la concentración dijo que no lo haría porque había mucha presión, que lo haría mañana. Eso nos animaba a decir, vamos, que está con vida”, ha dicho.
De esta forma, nada hizo pensar a los agentes que ya se encontraba fallecido mientras recababan otra serie de informaciones que permitieron llegar a una “conclusión clara” desde el punto de vista policial, que tenía “cierta ambición económica”.
Por esto mismo no se trabajó sobre la finca de Rodalquilar en la que se encontraba enterrado Gabriel con equipos dispuestos a la búsqueda de restos mortales; se descartó porque no lo habían encontrado vivo allí.
“La mañana del domingo, tenemos la primera constatación de que pudiera ser que no estuviera con vida y ahí se desarrolla todo el dispositivo y se ordena la detención, que se tuvo que hacer con mucho cuidado para no poner en peligro la vida de una tercera persona y si había un hilo de esperanza de que Gabriel estaba vivo para no hacerlo peligrar”, ha dicho.

“El momento más duro de nuestra carrera”

Fue al abrir el maletero del coche de Ana Julia que se comprobó finalmente que el niño estaba muerto. “Lo puedo definir como el momento más duro de nuestra carrera profesional. Lloramos, claro que sí, y el que no lo hizo allí, lo hizo luego”, ha dicho Reina, muy emocionado.
Asimismo, han desmentido a la detenida y han aseverado que en ningún momento hubo provocación del niño a la mujer.  “Los padres educaron en todo momento al niño en el amor y el respeto, en ningún momento Gabriel pudo hacer esos insultos”, han defendido los agentes, que descartan insultos del niño a la mujer previos a la muerte.
Los mandos de la Guardia Civil han explicado que el cuerpo permaneció en todo momento escondido en un “agujero” junto a la vivienda de la finca familiar en Rodalquilar, a unos cinco kilómetros de Hortichuelas de Níjar. Ana Julia ocultó el cadáver semidesnudo tras asfixiarlo, sin poder dar los investigadores más detalles al estar aún declarado el secreto de sumario.
Los investigadores aseguran que tienen acreditado que Ana Julia actuó sola, sin la participación de terceras personas, y que actuó de acuerdo a un “patrón ilógico”. 
“Estamos convencidos de que tenemos la carga de prueba para demostrar los hechos”, han dicho sobre la autoría de la detenida, la pareja del padre del menor.
En cuanto al móvil del crimen, los mandos de la Guardia Civil han indicado que está en la cabeza de quien lo comete, pero en cualquier caso, Gabriel era lo más importante para su padre Ángel, ya que pasaba con él todo el tiempo libre que tenía.
En esa misma línea, han considerado que Ana Julia es desde el “punto de vista policial” una persona de una “frialdad máxima” que mantiene una “falta de empatía hacia otras personas” y “egocéntrica”. 
También que es una persona a la que “ciertas circunstancias negativas” le pueden provocar una inestabilidad “muy grande” además de ser “muy manipuladora”.

Un químico y una «heroína griega»: Así es la familia de Gabriel Cruz

ALMERÍA.- Puebla de Vícar es un pueblo pequeño, rodeado de ese mar de plástico que caracteriza Almería. Los vecinos coinciden en la tranquilidad del lugar. «Nunca pasa nada. De tranquilo, es aburrido», dicen. Y así, tranquila, era como se sentía Ana Julia, la asesina confesa de Gabriel, según cuentan quienes la frecuentaban. «Llevaba unos meses en paro y deseaba encontrar trabajo», relata una de las dependientas del Mercado de Vícar, en el que ella solía comprar pavo para el pequeño Gabriel, según relata Abc. 

La definen como una persona cariñosa y amigable: «Venía siempre y pedía lo mismo que Ángel, pavo para el niño», repiten. Desde que el niño desapareció ninguno ha vuelto a acudir a esas tiendas.
La pareja vivía cerca del mercado, de la Comisaría, del teatro... En el centro del pueblo. Hoy la puerta de cristal de su portal tiene pegado un dibujo de un pez que recuerda a Gabriel. Tenían una vida normal. Ángel Cruz es químico y trabajó durante más de 10 años en Hormigones Domingo Giménez, a diez minutos de su casa. Los trabajadores de la empresa le definen como un excelente compañero, un buen padre y, sobre todo, una maravillosa persona. Recuerdan cómo muchas veces le acompañaba Gabriel a la oficina y mientras él trabajaba, el pequeño se quedaba pintando.
«Un niño adorable, que nunca dio ningún problema», recuerda Diego Plaza, el director del colegio al que asistía, Virgen de Loreto, en Almería. El docente solo tiene halagos para Patricia Ramírez, la madre del pequeño Gabriel; una «heroína griega», como dicen algunos, una madre coraje como creen muchos.
Durante todo el trágico suceso, ella ha dado una lección de humanidad, pero compañeras de la Diputación de Almería, donde ella trabajaba, dicen que no ha sido una excepción en su forma de ser. Patricia es Técnico de Actividades deportivas en la Diputación, lo que le llevó a ejercer de «speaker» en el circuito provincial de carreras populares donde conoció al hombre que la acosaba y del que en un primer momento se sospechó como autor de la desaparición de Gabriel.
Ángel y Patricia están separados desde hace años, poco después de que el pequeño naciera. Gabriel vivía con ella, pero ambos mantenían una relación muy positiva y estaban de acuerdo en la educación del niño. Hoy todo su entorno se vuelca para arroparles en estos duros momentos.

El padre de Gabriel, sobre la muerte de su hijo: «Quién sabe si me ha salvado la vida a mí»

MADRID.- Ángel Cruz, el padre del niño de ocho años Gabriel, ha afirmado que la muerte de su hijo quizás le haya salvado la vida, al haber supuesto la detención de su pareja, Ana Julia Quezada, y autora confesa del crimen del menor almeriense.

En una entrevista junto a la madre de Gabriel, Patricia Ramírez, al programa 'Desaparecidos' de TVE, los progenitores del niño han admitido que, tres días después del hallazgo de su cadáver, siguen sin asumir la pérdida de su hijo: «No hay consuelo ahora mismo, pero si esa mujer no le va a poder hacer daño a nadie más, Gabriel la ha ganado, aunque haya pagado con un coste tan alto como su vida, y nos haya destrozado las nuestras».
A pesar del visible dolor, Patricia Ramírez ha vuelto a destacar que la muerte de su hijo «ha logrado sacar de la gente muchas cosas bonitas». «Para mí se ha ido como un rey, y si ha servido para parar a la bruja, nos sirve de consuelo», ha dicho la madre, que ha agradecido de nuevo las muestras de cariño recibidas desde diferentes lugares de todo el mundo.
Sin embargo, los padres de Gabriel han criticado el tratamiento informativo de algunos medios cuando «han interferido en la investigación» antes del hallazgo del cuerpo del niño y la detención de su asesina. 
«Eso no debe ocurrir nunca, que por dar una noticia se pueda perjudicar una investigación», ha afirmado el padre, con aparente serenidad, alertando de las consecuencias que podría haber tenido en el desenlace de la búsqueda de Gabriel si el niño hubiera permanecido vivo tras su desaparición.
En ese sentido, Patricia y Gabriel se han remitido a la rueda de prensa que los investigadores de la Guardia Civil que se han encargado del caso han ofrecido este jueves en Almería en la que se ha explicado qué le sucedió realmente a su hijo.

La Guardia Civil explica cómo mató Ana Julia a Gabriel y desmonta su versión

ALMERÍA.- «No tenemos indicios para pensar que haya terceras personas implicadas. Para nosotros la autoría es de Ana y lo hace siempre sola», ha apuntado en rueda de prensa el teniente coronel jefe accidental de la Comandancia de la Guardia Civil de Almería, José Hernández Mosquera.

El otro dato relevante, por el momento, apuntado por Hernández es que «el cuerpo ha permanecido todo el tiempo en el mismo sitio», es decir, enterrado en la finca familiar de Rodalquilar, en el mismo lugar donde Ana Julia Quezada mató al niño el pasado 27 de febrero el día de su desaparición.
Juan Jesús Reina, comandante jefe de la UCO, por su parte ha dejado claro que la Guardia Civil no se cree en absoluto la versión de Ana Julia de que fue el niño el que la insultó y la intentó atacar con un hacha en la finca y que ella actuó casi en defensa propia. «Gabriel en ningún momento pudo hacer esos comentarios. Le educaron en el amor y en el respeto a los demás», ha apuntado Reina, que ha afirmado que los investigadores están «convencidos» de que tienen la «carga de prueba» suficiente para desmontar la versión de la asesina.
«Nuestra obsesión era encontrar a Gabriel con vida», ha apuntado Reina, dejando claro que esta obsesión de los investigadores ralentizó las pesquisas sobre Ana Julia, hasta el punto de que pensaron que podía haber un móvil económico, ya que la asesina tenía una «actitud extraña» cada vez que se hablaba de la posibilidad de una recompensa. «Para nosotros desde un punto de vista policial era una persona con cierta ambición económica», ha señalado el responsable de la UCO, que ha insistido que esa tesis del secuestro por motivos económicos ha estado viva hasta el final. «Hasta el último momento», ha recalcado Juan Jesús Reina.
Reina ha revelado que las acusaciones contra Quezada son las más graves y que apuntan a la premeditación y alevosía, puesto que las imputaciones formales que han hecho contra la detenida son «detención ilegal» (secuestro) y «asesinato» (no homicidio). «Ana Julia es una persona con una frialdad máxima, posesiva, egocéntrica y bastante manipuladora», ha explicado el responsable de la UCO.
«Desde un principio, las líneas de investigación se enfocan a la familia. La figura de Ana ya la teníamos estudiada. Sabíamos de su pasado en Burgos. La aparición de la camiseta es un punto fundamental. Ana es sometida durante varios días a un seguimiento y vemos que con frecuencia, pero siempre acompañada se desplaza a la finca de Rodalquilar. Esa vivienda había sido inspeccionada por la familia», ha abundado el jefe de la comandancia de Almería sobre la detenida.
Los responsables de la operación, además, han confirmado que Ana Julia probablemente tiró la camiseta del niño en las cercanías de la depuradora de Las Negras, muy lejos de la finca de Rodalquilar, no solo para despistar, sino para intentar implicar a su exnovio, y con el que había acabado discutiendo hace meses y que vive a solo 300 metros de ese lugar.
«Hemos demostrado que Ana Julia ha actuado siempre dentro de una farsa, ante la familia y los medios. Era su forma de intentar desviar la atención hacia ella», ha apuntado Reina.
El comandante jefe de la UCO ha insistido en que desde el principio pusieron su foco en la ciudadana dominicana por el «cúmulo de incongruencias y movimientos extraños, particularmente la aparición de la camiseta. Mantiene continuas mentiras que le son detectadas, perdió los móviles, contradicciones continuas…»
«Sabemos que tuvo la posibilidad física y temporal - para matar al niño y volver a Las Hortichuelas - porque estuvo dos horas fuera de la casa de la abuela», ha apostillado Juan José Reina.
Los responsables del operativo, preguntados por el móvil del crimen, han dejado entender, sin llegar a decirlo, que podrían ser los celos. «Solo podemos decir que para Ángel, Gabriel era lo primero. Era lo más importante. Cualquier hora, cualquier fin de semana libre se lo dedicaba a él», ha apuntado el responsable de la UCO.

El juez ve una "malvada voluntad en el plan criminal" de Ana Julia Quezada

ALMERÍA.- El juez instructor considera que Ana Julia Quezada, la mujer de 43 años en prisión provisional desde este jueves como presunta autora material de la muerte del niño de ocho años Gabriel Cruz, actuó guiada por "una malvada voluntad dirigida especialmente a asegurar" la comisión de su "macabro plan criminal".

El magistrado Rafael Soriano destaca, asimismo, la existencia de "abrumadoras pruebas contra ella" y se refiere no solo "a que ella misma ha reconocido el luctuoso suceso" sino también a las intervenciones acordadas judicialmente y a las pruebas recopiladas por los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, según han informado a Europa Press fuentes del caso.
"Resulta presuntamente incuestionable la participación de la detenida Ana Julia Quezada en la muerte del menor y se infiere una malvada voluntad dirigida especialmente a asegurar la comisión del crimen", recoge la motivación del auto de ingreso en prisión que señala que este extremo es lo que ha motivado que el Ministerio Público califique los hechos como asesinato con alevosía.
El juez indica que, como parte de ese "macabro plan criminal", se intentó dotar de una coartada haciendo labores de pintura en la finca de Rodalquilar, en Níjar, y resalta cómo "dio una falsa apariencia de preocupación por la desaparición y suerte del niño", al que se llevó "mediante engaño o promesa de devolverlo prontamente a jugar".
"Mantuvo el engaño a lo largo de los días, aumentándolo hasta el punto de colocar ella misma una camiseta del menor en el monte", subraya, lo que achaca a su deseo de "despistar a los agentes de la autoridad que practicaban la búsqueda" hasta encontrar el "momento" de poder "hacer desaparecer el cuerpo".
El titular del Juzgado de Instrucción nº 5 de Almería ha decretado este jueves el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para Ana Julia Quezada en el marco de unas diligencias previas que se siguen por los delitos de asesinato, detención ilegal y contra la integridad moral.
En la comparecencia de medidas cautelares, el Ministerio Fiscal solicitó la prisión para la detenida por los delitos de asesinato con alevosía y detención ilegal. Quezada volvió a declarar este jueves ante el juez después de que se acordase la prórroga de la detención durante 24 horas.
El magistrado, que mantiene las actuaciones bajo secreto, considera necesaria la medida de prisión por la gravedad del delito, la posibilidad de eliminación de pruebas y el riesgo de fuga.

miércoles, 14 de marzo de 2018

El juez prorroga la detención de Ana Julia Quezada para practicar nuevas diligencias

SEVILLA.- El titular del Juzgado de Instrucción nº 5 de Almería ha prorrogado hasta este jueves la detención de Ana Julia Quezada, después de prestar este miércoles declaración tras ser detenida por la muerte de Gabriel Cruz, de 8 años, hijo de su pareja, han informado fuentes del Tribunal Superior Justicia de Andalucía.

Tras prestar declaración judicial, Ana Julia Quezada ha sido conducida en un furgón policial a la Comandancia de la Guardia Civil de Almería.
Según las fuentes, la prórroga de la detención se produce para realizar nuevas pruebas judiciales, por lo que la mujer volverá a declarar este jueves al juzgado, al mediodía.
En las inmediaciones de los juzgados se han concentrado medio centenar de personas que han increpado a Ana Julia Quezada y han intentado acercarse al furgón que la trasladaba, lo que ha sido evitado por agentes de la Policía Nacional.
Por otro lado, la Guardia civil ha encontrado el hacha con la que supuestamente Ana Julia Quezada golpeó al niño antes de asfixiarle.  La Guardia civil ofrecerá este jueves una rueda de prensa en Almería para dar cuenta de todos los detalles de una investigación que culminó con el arresto de Quezada.
Las fuerzas de seguridad encontraron el cadáver del niño el domingo pasado en el maletero de un vehículo que conducía Quezada, quien declaró que le dio muerte después de que el niño la agrediera durante una discusión.
Según su versión, lo golpeó con la parte roma de un hacha y luego lo asfixió, sin ayuda de nadie, el mismo día de la desaparición, en la localidad de Las Hortichuelas de Níjar (Almería). Según la autopsia, mostraba signos de muerte por estrangulamiento.
El cadáver había permanecido en un pozo de una finca del padre del niño hasta que la mujer lo sacó y lo trasladó a la localidad de Vícar (Almería), donde fue detenida.
Quezada, pareja sentimental del padre, se había implicado en la búsqueda y en los actos de apoyo a los padres del niño, Ángel y Patricia, que se mostraban cada vez más angustiados.
Pero los investigadores sospecharon de su actitud. La detenida era investigada desde que el pasado sábado 3 de marzo avisara a los agentes de haber descubierto, supuestamente, una camiseta blanca con restos del ADN de Gabriel en una zona que ya había sido rastreada.
La muerte de Gabriel Cruz ha avivado la discusión sobre la prisión permanente revisable, una medida sobre la que tiene que pronunciarse el Constitucional, que está sometida a revisión en el Congreso y que un buen número de penalistas considera inadecuada por fomentar el “populismo punitivo”.

Ana Julia Quezada pasa a disposición judicial tras confesar el crimen del pequeño Gabriel

ALMERÍA.- Ana Julia Quezada, la detenida por la muerte de Gabriel Cruz, ha pasado sobre las 7,30 horas a disposición del Juzgado de Instrucción nº 5 de Almería para prestar declaración ante el juez Rafael Soriano después de haber confesado ante los investigadores de la Guardia Civil y sus abogados que mató en la finca de Rodalquilar a Gabriel Cruz, el niño de ocho años que desapareció el pasado 27 de febrero en Las Hortichuelas de Níjar.

Así lo han confirmado fuentes de la Comandancia, quienes han indicado que la autora confesa ha sido conducida hasta la Ciudad de la Justicia antes de agotar el plazo máximo legal de la detención de 72 horas de arresto después de que fuera detenida el pasado domingo en la Puebla de Vícar (Almería) cuando transportaba el cuerpo del menor en el maletero de su coche.
En este sentido, a lo largo de la mañana comenzó a prestar declaración ante el juez y a responder a las preguntas que se le planteen, puesto que, según remarcaron, se ha mostrado dispuesta a “colaborar”.
Será el atestado policial y la autopsia definitiva, a los que se suman otras pruebas complementarias como el análisis de la tierra y el barro hallados en el cuerpo de Gabriel los que ayuden al juez a determinar aspectos nucleares de la trágica muerte de Gabriel.
La UCO y el resto de unidades especializadas han inspeccionado los alrededores de Las Hortichuelas, la finca de Rodalquilar donde ocultó el cadáver del niño y el piso de Vícar, a 80 kilómetros al oeste. 
Asimismo pudo recuperar la ropa del menor, que había tirado en un vertedero de Retamar, a 30 kilómetros del lugar en el que habría dejado el cuerpo sin vida de Gabriel tras darle muerte el mismo día de su desaparición.
La arrestada confesó este martes en la Comandancia de Almería que golpeó al niño con la parte roma de un hacha y que luego lo asfixió, tras declarar durante casi dos horas ante los agentes encargados de la investigación, a quienes también les dijo que había cometido el crimen ella sola. 
La autopsia muestra signos de que el pequeño murió por estrangulamiento.
Quezada pudo actuar movida por los celos al rechazar el padre del pequeño irse con ella a su país, República Dominicana, donde quería instalarse, según la hipótesis con las que se trabaja en la investigación.
Tras su confesión, la presunta autora de la muerte del hijo de su pareja, volvió a ser trasladada ayer a la localidad de Rodalquilar para una reconstrucción de los hechos.
Por otro lado, el titular del Juzgado de Instrucción nº 5 de Almería, Rafael Soriano, ha prohibido la incineración del cadáver del menor por si fuera necesario practicarle más pruebas.

La rentabilidad del Corredor Ferroviario se basa en el "completo desarrollo" de la conexión entre Murcia y Algeciras


ALMERÍA.- El director general de Transportes, Costas y Puertos de la Comunidad Autónoma de Murcia, José Ramón Díez de Revenga, destacó hoy que la rentabilidad económica y social del Corredor Mediterráneo se basa en el "desarrollo y conexión completa" entre la Región de Murcia y Algeciras. Apuntó que el "área productiva que supone el Sureste de España da salida del 44 por ciento de los productos hortofrutícolas que se exportan desde España con destino a Europa".

José Ramón Díez de Revenga hizo estas declaraciones durante su intervención en la conferencia 'El Sector Sur del Corredor Mediterráneo (Valencia-Algeciras): desarrollo de la infraestructura ferroviaria y de explotación' organizada por Ferrmed, donde subrayó la importancia de la recuperación ferroviaria entre Murcia y esta provincia andaluza, "después de años de una injustificada e inexplicable desconexión".
"El Corredor Mediterráneo es una infraestructura vital para el desarrollo ferroviario tanto a nivel de transporte de viajeros como a nivel de transporte de mercancías", explicó Díez de Revenga, quien señaló que se deben de "generar sinergias" con puertos, aeropuertos, nodos logísticos y el resto de medios de transporte, "porque solo así alcanzaremos la necesaria intermodalidad aportando un valor añadido real a nuestro tejido productivo".
El responsable regional reivindicó la necesidad de incluir "instrumentos y sistemas" que, de una forma "eficiente, competitiva y respetuosa con el medio ambiente, permitan la distribución de todos estos millones de toneladas de productos que se producen en las regiones del Mediterráneo".
Díez de Revenga destacó "el impulso decidido" desde el Gobierno de España al desarrollo de proyectos de esta infraestructura ferroviaria europea en España, "en el que la Región de Murcia es una pieza fundamental, puesto que posee un Puerto de Corredor, que es el Puerto de Cartagena".

La Guardia Civil encuentra el hacha con la que Ana Julia pudo golpear al niño Gabriel

ALMERÍA.- La Guardia Civil ha encontrado este miércoles el hacha con la que presuntamente Ana Julia Quezada golpeó al niño Gabriel Cruz antes de asfixiarle, según la propia declaración de la principal acusada.

Como ha informado La Sexta, el utensilio fue hallado por agentes del cuerpo, que siguen investigando los detalles del crimen.
Según la declaración de Quezada, el día del crimen discutió con el niño. De ahí se pasó a un forcejeo en el que Gabriel cogió un hacha con el que se terminó golpeando en la cabeza. Luego, según ella, se asustó y lo asfixió hasta provocarle la muerte.
Los hechos concretos del fallecimiento se determinarán cuando se conozca la autopsia definitiva de un caso que ha sido declarado secreto y en el que, en paralelo, la Guardia Civil ha ido recabando más pruebas.
A preguntas de la prensa en la tarde del martes y tras un nuevo registro en la finca de Rodalquilar, la letrada aseguró a los medios que Ana Julia había reconocido ante la Guardia Civil que actuó sola.
También indicó que en la escena del crimen "hay un hacha", sin dar más detalles sobre si fue ella la que golpeó en la cabeza al pequeño.

martes, 13 de marzo de 2018

«La bruja mala del cuento ya no está»


ALMERÍA.- Ante el ataúd blanco de su hijo, los padres de Gabriel han agradecido públicamente por última vez el cariño, el apoyo y la solidaridad de todo el mundo tras la desaparición y muerte de su pequeño. Frente a los medios de comunicación agolpados frente a la Catedral de Almería, lugar donde se ha celebrado el funeral, Patricia ha pedido una vez más olvidarse de la presunta responsable de la muerte de Gabriel. 

«Que se quite la gente de la cabeza a la bruja del cuento, que ya está donde tiene que estar», ha dicho una emocionada Patricia junto a Ángel, padre del pequeño y quién ha agradecido personalmente la fuerza que Almería y España entera les ha dado. «Sabemos que Gabriel está ya en algún lugar con sus peces y que la bruja mala del cuento ya no existe», ha insistido.
Ambos, tras besar en reiteradas veces el féretro blanco y acariciarlo con ternura, se ha mostrado convencida de que el pequeño «va a seguir sacando cosas buenas» y ha manifestado a los medios de comunicación su «agradecimiento de corazón», al tiempo que Ángel ha destacado que ese cariño y apoyo «tan grande nos ha llevado en volandas a buscar a nuestro hijo». 
«Ayer nos llegó por Internet un cuento muy bonito, que decía que nosotros no habíamos perdido, que mi hijo había ganado, no solo porque había desaparecido la bruja mala del cuento sino por la cantidad de gente y las cosas buenas que ha sacado de todo el mundo», ha concluido la madre.
Patricia ha instado a los medios y a la sociedad en general a darles a la familia la intimidad que se merece el último adiós a Gabriel, a quien tras el sepelio se lo han llevado al cementerio de Fernán Pérez, pedanía nijareña donde estaba previsto el último acto. Antes, han invitado a que «todo el mundo ponga hoy en su nombre» la canción de Rozalén 'Girasoles', uno de los «últimos temas que bailamos juntos».
Los miles de almerienses que se han congregado en la plaza de la Catedral, donde había instalada una gran pantalla para la retransmisión de la misa, han seguido las palabras de Patricia con un respetuoso silencio, que tan solo han roto con algún grito de «no estáis solos».
Mientras se celebra la misa, multitud de almerienses que han venido a dar su último adiós al pequeño 'pescaito', como lo llamaban cariñosamente por su afán de ser biólogo marino, estaban siguiendo el sepelio a través de una pantalla gigante instalada en la plaza. 
Antes, la emoción ha rasgado la mañana nublada de Almería en el momento en el que Ángel y Patricia, los padres de Gabriel, han entrado en el templo. Gritos de ánimo los han acompañado con todo el cariño que puede dar un pueblo.
Por expreso deseo de la familia, al interior del templo solo han accedido amigos y familiares del pequeño así como representantes institucionales de todo el país, entre ellos la vicepresidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santa María y el ministro del Interior, José Antonio Zoido. 
Han sido coreados vivas a los representantes de la Guardia Civil que han acompañado a la familia en este sentido homenaje de duelo.

La Guardia Civil no contempla más que los celos o la venganza como móvil del asesinato de Gabriel

ALMERÍA.- «Celos o simple venganza. O las dos cosas al mismo tiempo». Los expertos de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil no contemplan otros móviles en el asesinato del pequeño Gabriel, según han revelado fuentes de la investigación.

Los funcionarios sospechan que la presunta asesina quería deshacerse del crío, con el que mantenía una relación cada vez más tensa, porque, a su juicio, le obstaculizaba en su relación con el padre del menor, Ángel Cruz.
La otra tesis es que el asesinato del niño fuera una suerte de venganza por el rechazo que mostraba hacia ella, a pesar de que Quezada se empeñaba en que le considerara como su «madrastra» (término que en Sudamérica no tiene las connotaciones negativas que tiene en España) y que siempre le llamaba «mi niño». 
Esa misma venganza –apuntan las mismas fuentes- con la muerte del menor se extendería a la madre, Patricia Ramírez, con la que no guardaba una relación íntima y de la que sentiría celos por su excelente relación con su exmarido.
En algunos medios se ha especulado con la posibilidad de que Quezada quisiera volver a su país y que el niño sería un obstáculo para que en ese viaje sin retorno próximo le acompañara Ángel Cruz. 
Sin embargo, esa tesis –afirman los investigadores- tiene dos lagunas: la primera es que Ángel Cruz y la asesina habían comenzado a reformar la casa de la finca de Rodalquilar para trasladarse a vivir allí. 
La segunda es que Quezada, aunque volvía con cierta asiduidad a República Dominicana, no parece el perfil de persona que regresaría a sus humildes orígenes tras más de dos décadas en España, subrayan los operativos.
El móvil económico no aparece entre las principales hipótesis de los investigadores 48 horas después de la captura de Ana Julia, aunque no lo descartan al cien por cien. La detenida presionó a la familia en varias ocasiones para ofrecer 10.000 (y hasta 30.000 euros) de recompensa para quien facilitara una información fiable sobre el paradero del niño. 
Pero los agentes creen que esas presiones (ella incluso llegó a anunciar en una radio que existía esa recompensa, que nunca existió) no era más que una treta, como otras tantas, para «emborronar» la investigación y provocar una avalancha de pistas falsas.

Posible razón de la venganza

Ana Julia Quezada, detenida por la muerte del niño Gabriel Cruz, pudo actuar movida por los celos al rechazar el padre del pequeño irse con ella a su país, República Dominicana, donde quería instalarse.
Es una de las hipótesis con las que se trabaja en la investigación del móvil que empujó presuntamente a Quezada a asesinar, como así apunta la autopsia, a Gabriel el mismo día de su desaparición, el 27 de febrero, en Las Hortichuelas, en Níjar (Almería), según señalan a Efe fuentes cercanas al caso.
Ana Julia Quezada confesó el asesinato de Gabriel ante los agentes de la Guardia Civil. Según su versión de los hechos, aquella tarde, tal y como desde un primer momento suspusieron los agentes, la asesina confesa salió tras los pasos del niño cuando Gabriel, pasadas las 15.30 horas, abandonó la casa de su abuela paterna en Las Hortichuelas para dirigirse a jugar a casa de sus primos.
Ana Julia reconoció que conminó al pequeño a subirse en su coche para llevárselo a la Cañada de la Soledad, la finca de la familia del padre en la localidad de Rodalquilar, a cinco kilómetros de distancia, y que Quezada y el progenitor del pequeño estaban reformando para habitarla. El niño subió voluntariamente y sin engaños al vehículo, afirmó la detenida.
La mujer, y ahí está la primera gran laguna de su declaración, según los agentes, no supo explicar de forma convincente por qué, si no hubo ningún tipo de premeditación, asaltó al niño a hurtadillas apenas abandonó la casa y se lo llevó a la finca sin el consentimiento de nadie y sin avisar a sus padres, cuando el menor, en realidad, tenía que estar con sus primos.
Ana Julia explicó que, una vez en Rodalquilar, discutió con el niño y Gabriel se le encaró e incluso llegó a intentarla agredir con un hacha que había en la finca. La detenida insistió en la violencia del menor, casi al punto de sostener que actuó en defensa propia.
Otro punto que, explican los investigadores, no concuerda con el carácter de Gabriel, quien, sin tener una buena relación con la pareja de su padre, en absoluto era un niño agresivo. Según Quezada, en el forcejeo para defenderse golpeó al menor con el cotillo del hacha (la parte roma del hacha opuesta al filo) en un lateral de la cabeza de forma accidental.
El informe actualizado de la autopsia efectivamente ha confirmado que el niño sufrió una contusión craneoencefálica, pero que no fue la causa de la muerte.
Ana Julia Quezada aseguró que tras dejar inconsciente al niño siguió con su supuesto arrebato, otro punto que en absoluto convence a los investigadores. Tras el golpe, y todavía fruto de su estado de furia, ahogó al niño desmayado taponándole la nariz y la boca.
La autopsia ha revelado que la sofocación por el cierre de las vías respiratorias fue la causa final de la muerte, que no se produjo por estrangulamiento, como los propios expertos apuntaron en un primer momento al observar las lesiones en el cuello.

La mujer afirma que mató a Gabriel de forma accidental cuando el niño le atacó con un hacha

ALMERÍA.- En realidad, matizan los investigadores, no se derrumbó. Ana Julia Quezadabarruntó durante casi 48 horas una versión lo más exculpatoria posible, casi rayana con lo inverosímil, y hoy a mediodía, cuando tenía madura su historia, se avino a contar su verdad en la Comandancia de la Guardia Civil en Almería sobre la muerte del pequeño Gabriel Cruz. 

Los agentes presentes en la declaración, los mismos que arrancaron la confesión a 'El Chicle' en el caso de Diana Quer, dejaron claro que no se creyeron la mayor parte de su testimonio «plagado de contradicciones y lagunas». Sobre todo, ven inverosímil que fuera un niño de ocho años el que intentara atacarla con un hacha y que en el forcejeo, Ana Julia acabara por golpearle de forma accidental con el arma para luego asfixiarle en un momento de crisis. Casi, casi en defensa propia.
Quezada, hasta ese momento una auténtica roca que no había mostrado el más mínimo signo de emoción durante los registros del lunes, y mucho menos señas de contrición, comenzó a sollozar y anunció con solemnidad que iba a «colaborar». Hasta entonces, no había abierto la boca, pero no paró de hablar durante casi dos horas.
 «Fue un mal golpe», repitió hasta la saciedad para intentar dejar claro que el asesinato del pequeño aquel 27 de febrero no fue premeditado. Con su versión, fue un homicidio involuntario y no un asesinato planificado, como sospechan los investigadores.
Siempre según su relato, aquella tarde, tal y como desde un primer momento suspusieron los agentes, la asesina confesa salió tras los pasos del niño cuando Gabriel, pasadas las 15.30 horas, abandonó la casa de su abuela paterna en Las Hortichuelas para dirigirse a jugar a casa de sus primos. 
Ana Julia reconoció que conminó al pequeño a subirse en su coche para llevárselo a la Cañada de la Soledad, la finca de la familia del padre en la localidad de Rodalquilar, a cinco kilómetros de distancia, y que Quezada y el progenitor del pequeño estaban reformando para habitarla. El niño subió voluntariamente y sin engaños al vehículo, afirmó la detenida.
La mujer, y ahí está la primera gran laguna de su declaración, según los agentes, no supo explicar hoy de forma convincente por qué, si no hubo ningún tipo de premeditación, asaltó al niño a hurtadillas apenas abandonó la casa y se lo llevó a la finca sin el consentimiento de nadie y sin avisar a sus padres, cuando el menor, en realidad, tenía que estar con sus primos.
Ana Julia explicó que, una vez en Rodalquilar, discutió con el niño y Gabriel se le encaró e incluso llegó a intentarla agredir con un hacha que había en la finca. La detenida insistió en la violencia del menor, casi al punto de sostener que actuó en defensa propia. 
Otro punto que, explican los investigadores, no concuerda con el carácter de Gabriel, quien, sin tener una buena relación con la pareja de su padre, en absoluto era un niño agresivo. 
Según Quezada, en el forcejeo para defenderse golpeó al menor con el cotillo del hacha (la parte roma del hacha opuesta al filo) en un lateral de la cabeza de forma accidental. El informe actualizado de la autopsia efectivamente ha confirmado que el niño sufrió una contusión craneoencefálica, pero que no fue la causa de la muerte.
La asesina aseguró que tras dejar inconsciente al niño siguió con su supuesto arrebato, otro punto que en absoluto convence a los investigadores. Tras el golpe, y todavía fruto de su estado de furia, ahogó al niño desmayado taponándole la nariz y la boca. La autopsia ha revelado que la sofocación por el cierre de las vías respiratorias fue la causa final de la muerte, que no se produjo por estrangulamiento, como los propios expertos apuntaron en un primer momento al observar las lesiones en el cuello.
Siempre fruto del supuesto estado de pánico que dijo sufrir al comprobar que había asesinado al pequeño, Ana Julia decidió deshacerse del cadáver. Confesó que lo primero que hizo fue desnudarle, algo que, afirman desde la UCO, tampoco coincide con el perfil de un asesinato accidental y a lo que no encuentran ninguna explicación lógica.
Luego, tiró las ropas en un contenedor alejado de la Cañada de la Soledad, otra maniobra que en absoluto casa con un arrebato y más bien apunta a un engaño calculado para distraer la atención lejos de la finca. Los pantalones, el jersey rojo y otros efectos de Gabriel Cruz fueron recuperados por los operativos en el lugar donde indicó Quezada en su declaración. Estaban a unos 30 kilómetros de distancia del lugar del crimen, en un depósito camino de la Puebla de Vícar, el lugar donde residía la mujer con el padre de Gabriel.
Según Ana Julia, antes de deshacerse de la ropa y todavía en supuesto estado de shock, fue cuando decidió ocultar el cadáver en una fosa cavada en el cauce de una acequia en las cercanías del aljibe de la vivienda. En ese lugar, la asesina fue grabada el pasado domingo por la Guardia Civil desenterrando los restos del menor.
La UCO (Unidad Central Operativa) también pone en entredicho este extremo de la declaración. La finca fue batida de forma minuciosa el primer día de la búsqueda de Gabriel, el 28 de febrero, por lo que los agentes no descartan que el cuerpo pudiera haber estado antes en otra localización.
La detenida aseguró en todo momento que actuó sola, casi el único extremo de su declaración que se cree la UCO. «Ha colaborado» y «ha respondido a todas las preguntas». «Nunca planeó» la muerte del niño y «está arrepentida» se limitó a señalar la abogada Beatriz Gámez, defensora de oficio de la asesina.