ALMERÍA.- La Universidad de Almería y Objetivo Newen continúan un año
más con un proyecto en el que la investigación real se acerca a los
centros de Secundaria, implicando a los jóvenes en las problemáticas
ambientales de su localidad y dándoles la oportunidad de participar
directamente en ellas a través de la experimentación.
‘Mi playa bonica’
les familiariza con los protocolos científicos y con el desarrollo de
propuestas e iniciativas de conservación de los ecosistemas litorales de
su municipio. Se trata de la ya quinta convocatoria y este miércoles el
Paraninfo de la UAL ha acogido la tradicional jornada de exposición de
trabajos del alumnado de 4º de la ESO.
Han sido realizados durante el
curso y consisten en el análisis de los residuos marinos costeros que
han sido encontrados y en las propuestas de medidas para paliar la
contaminación, directamente expuestas a sus ayuntamientos.
Un jurado de cinco expertos ha evaluado los trabajos, siendo el
ganador el IES Aguadulce. Se ha llevado un premio de 600 euros que ha
donado UAL Sostenible. En segundo lugar ha quedado el IES Sol de
Portocarrero, en su caso con una dotación de 400 euros que ha entregado
Objetivo Newen. La tercera posición, finalmente, ha sido para el IES
Turaniana, consistente en 200 euros que ha donado CECOUAL.
Se ha quedado
a las puertas del podio el otro de los cuatro centros semifinalistas,
el IES San Isidro. Estos son los que han llegado hasta el tramo final,
en el escenario del Paraninfo, tras exponer sus trabajos en pósteres y
participar en una mesa de transferencia del conocimiento que han
generado gracias a sus investigaciones.
Juan Gisbert, director del CECOUAL, ha recordado que se pone el colofón a
“un programa amplio que comienza el verano anterior, en el cual se
recogen residuos en las playas urbanas de Almería y después se procesan
durante el curso a través de distintos talleres que se realizan en los
centros educativos”.
Finalmente “vienen aquí a contarnos cuál es el
análisis de esa basura y, sobre todo y lo más importante, a contarle a
sus responsables municipales cuáles pueden ser las soluciones para este
problema”. Ha detallado que la metodología se adentra en la educación
ambiental:
“La UAL usa todos los datos generados para trabajar en los
TFG o TFM, por ejemplo, y los alumnos se llevan un aprendizaje
procedimental, es decir, aprenden a distinguir qué tipos de residuos
existen, cuáles son los más importantes y los más peligrosos, qué tipos
hay, de dónde pueden proceder, etcétera, sumado al aprendizaje
ambiental”.
Mónica Motos, desde Objetivo Newen, ha dado los datos generales de
participación con nueve municipios de la provincia de Almería, “ocho de
ellos tienen institutos”, y con 29 centros “en la investigación final”
ubicados en Adra, Roquetas de Mar, El Ejido, Almería, Vera, Carboneras,
Níjar y Pulpí.
Ha explicado que “en la primera fase se limpia la playa
con la participación ciudadana, logrando que se involucre el tejido
social que haya en la playa en ese mismo día, no son voluntarios”.
Después “se hace una clasificación con unos protocolos establecidos por
la Universidad de Almería” y “parte de ese residuo, el pequeño, menor de
15 centímetros, es el que se lleva a los centros para, a través de la
metodología científica, introducirlo en este proyecto”. Es clave que “el
alumnado participa entendiendo la problemática y haciendo propuestas a
los ayuntamientos de sus municipios”.
Motos ha desvelado que “el plástico tiene un porcentaje de un 90 %
aproximadamente de todo el residuo encontrado, y hablamos de unas 40.000
unidades de colillas solo en la capital, o sea, que podemos doblarlas
perfectamente en toda la provincia”.
Eso sí, ha detallado que “hablamos
de puntos de muestreo, unos 30 puntos que abarcan entre 10.000 y 20.000
metros cuadrados en los que se interviene, entonces habría que
multiplicar por toda la línea de costa de la provincia”.
Ha insistido en
que “la idea es involucrar a todo el tejido social en el cuidado del
patrimonio, porque al final lo que uno cuida, uno quiere, entendiendo
así la problemática e involucrándose de forma activa en la gestión del
patrimonio del municipio para conservarlo y mejorarlo”.
Antonio Urdiales, concejal de Sostenibilidad Ambiental y Energética
del Ayuntamiento de Almería, ha reconocido que “se recoge el guante que
lanzan los estudiantes”. Ha definido el proyecto como “muy bonito” en el
que el consistorio capitalino lleva participando desde hace varios
años.
En cuanto a la actividad final, “venimos a escuchar cuál ha sido
el resultado de esa investigación que han hecho los chavales y las
chavalas y vamos a aprender seguramente de muchas iniciativas”.
Así,
“las instituciones queremos ver la viabilidad de implantar esas
iniciativas en los servicios municipales y, sin lugar a dudas, cuidar
los más de 30 kilómetros de playa que tenemos en Almería no solo pasa
por invertir y por tener infraestructuras y maquinaria, sino también por
escuchar las propuestas de maneras diferentes de limpiar nuestras
playas o de hacer que esos residuos no terminen en las playas”.
También es veterano en esta iniciativa el consistorio de Níjar,
representado por María Jesús López, Concejala de Cultura, Educación y
Participación Ciudadana:
“Tenemos más de 54 kilómetros de playa y este
proyecto donde concienciamos a los más jóvenes es muy importante”. Han
participado “colegios de San Isidro y el Instituto de la Villa de
Níjar”, aprendiendo sobre la importancia no solo de la limpieza, sino
del mantenimiento”.
Es el tercer año en el que se suma a ‘Mi playa
bonica’ y la intención es seguir adelante en las próximas ediciones:
“Sí, seguiremos, porque la verdad es que son sorprendente los resultados
que obtenemos; tenemos diferentes tipos de playa, han analizado Las
Negras, Agua Amarga y El Playazo, con residuos diferentes en cada una y
entre las que se nota mucho la influencia de la gente a la que va a cada
una”. Este es el primer año de El Ejido y Roquetas de Mar.
Javier
Rodríguez, concejal de Educación y Juventud del consistorio ejidense, ha
reconocido que “es un honor y un privilegio poder formar parte de este
proyecto”, dando la enhorabuena a los participantes en general y
puntualizando que de su localidad hay dos centros.
Ha manifestado que
“el hogar es la primera escuela, y estos jóvenes han trabajado en este
proyecto con fuerza llevado a sus casas ese turismo sostenible que
trabajamos desde el ayuntamiento en nuestras playas”.
A su juicio, “es
fundamental saber cuidar y saber estar en esos lugares”, y luego también
lo es “tener los resultados de este gran trabajo realizado por los
jóvenes ejidenses”. El Ejido “ha llegado para quedarse y continuará en
esta bonita iniciativa”.
Por su parte, Amalia López, concejala de Turismo y Playas de Roquetas
de Mar, ha manifestado que su localidad se ha incorporado “con muchas
ganas, con mucho interés”, porque “si hay algo que reclama la atención
turística son nuestros 16 kilómetros de playa”.
Desde la administración
“los mantenemos y cuidamos durante todo el año para que estén en
perfecto estado, hacemos inversiones muy importantes, pero, con
iniciativas como esta conseguimos volcar a los más jóvenes y
concienciarlos sobre la importancia que tiene cuidar las playas”.
Han
sido cuatro los centros roqueteros participantes, que han limpiado dos
playas, “una más natural, la de La Ventilla, y otra mucho más turística y
urbana, Playa Serena, y a ver qué resultados se obtienen y a qué
conclusiones se llega para nosotros tomar nota y para tomar decisiones
de cara al futuro”, textualmente. También Roquetas seguirá y ampliará
playas.
El programa se divide en dos módulos, uno primero de
‘descontaminación, investigación y divulgación de los ecosistemas
marítimo-terrestres para su conservación, desarrollo sostenible y
protección de la salud pública’, y otro segundo de investigación en
centros de Educación Secundaría sobre basura marina dispersa de las
playas de los municipios a los que pertenecen’.
Todo ello se produce con
una explicación del contexto general, que la organización sitúa en que
‘Almería, debido a sus maravillosos recursos naturales y a su ubicación
geográfica estratégica, ha desarrollado una estructura socioeconómica
vinculada principalmente a la agricultura intensiva y el turismo de
temporada’.
Puntualiza sus muchos kilómetros de costa y horas de sol
anuales, más su riqueza biológica y geológica, con ecosistemas de gran
valor ambiental y de gran fragilidad y vulnerabilidad sometidos a cada
vez más presiones.
De entre todos los peligros, se destaca el plástico. Se describe que
los macroplásticos se fragmentan y se convierten en mesoplásticos,
microplásticos, micreesferas o nanoplásticos que persistirán durante
miles y miles de años bioacumulandose y conduciendo a riesgos
importantes tanto para el ecosistema marino y costero y para la salud
pública.
Los expertos lo consideran como ‘uno de los mayores problemas a
los que se enfrenta la especie humana, junto al cambio climático’. La
suma de factores impone la apremiante necesidad de una gestión
sostenible del sistema natural. Este cometido debe impulsarse ‘en
corresponsabilidad social, siendo las instituciones públicas las que lo
lideren’.
Así, y sobre los marcos legales de gestión de las zonas
costeras y de gestión de residuos, con especial atención a la economía
circular, se logra involucrar a los jóvenes mediante este programa de
investigación que recoge las propuestas del alumnado participante y que
hace que estas sea evaluadas por el equipo técnico municipal para su
implantación.