domingo, 4 de octubre de 2026

Las importaciones de aceite de oliva de Túnez y Marruecos suponen más de un cuarto del consumo nacional



JAÉN.- La temporada aceitera 2025/2026 ha estado acompañada durante todo su desarrollo por la falta de precios en origen.

Los agricultores relacionan esta carestía con el aumento de las importaciones de aceite de oliva de terceros países, entre los que sobresale la figura de Túnez, segundo productor mundial, y Marruecos, con un impulso meteórico.

El país tunecino engrosa sus cifras de producción al tiempo que deja un crecimiento destacado en sus envíos de aceite de oliva a España. 

Estas importaciones están en el foco de los olivareros nacionales, que apuntan a la competencia desleal de los africanos gracias a un contexto normativo favorable en cuestiones laborales y sanitarias; sin embargo, el ministro de Agricultura, Luis Planas, recalcó recientemente, en referencia a las importaciones de aceite de oliva de Túnez en lo que iba de campaña hasta junio, que «no tenían un efecto directo sobre los precios». 

Esta afirmación del dirigente socialista choca con las cifras del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa proporcionados a través de DataComex, en las que, con valores de enero a julio, no solo se aprecia un incremento pronunciado de las importaciones de aceite de oliva de Túnez y Marruecos, superior al 140 %, sino que se constata que España, gigante mundial del aceite de oliva, depende cada vez más del producto que llega desde fuera la Unión Europea (UE), elaborado bajo unos estándares menores a los que rigen en el viejo continente.

Las importaciones totales de aceite de oliva de enero a julio han aumentado de 117.464,86 toneladas a 155.502,23 toneladas, un 32,38 % en solo un año. El origen más habitual, Túnez, pasó de 37.944,42 toneladas a 70.099,21 toneladas, mientras que Marruecos, tercer proveedor tras Portugal, acelera de 396,74 toneladas a 22.652,34 toneladas.

La variación evidencia el crecimiento de la dependencia de aceite de oliva de terceros países: la suma de Túnez y Marruecos, 92.751,55 toneladas, representa un 59,65 % de la cuota total del aceite de oliva importado por España hasta julio en 2026. En 2025, esa cifra era de 38.341,16 toneladas, un 32,64 % de la cuota total de importación.

El consumo interno de aceite de oliva en España es de 550.000 toneladas anuales. La cuenta a siete meses sería de unas 320.833,33 toneladas, por lo que las 92.751,55 toneladas que importa España de Túnez y Marruecos supondrían un 28,91 % del consumo nacional. 

Según reconoció el propio Planas, las cifras serían aún mayores si se contabilizan las toneladas importadas para ser reexportadas, que gracias al perfeccionamiento activo no suman kilos a la cuenta ni al contingente arancelario.

Estos datos responde únicamente a aceite de oliva que será consumido en España y omiten una gran cantidad de aceite de oliva extracomunitario que accede al país bajo el perfeccionamiento activo, un régimen aduanero especial para productos que entran en la UE con el objetivo de ser transformados y reexportados, de manera que se liberan de derechos y gravámenes en el territorio de la Unión en una o varias operaciones de transformación antes de ser reexportadas o despachadas a libre práctica en el territorio aduanero de la Unión.

Para los agricultores, la herramienta amparada en la normativa europea es un arma que la industria emplea para presionar los precios en origen nacionales, ya que permite introducir aceite de oliva de terceros países sin sumar al contingente anual de 56.700 toneladas libres de arancel y, posteriormente, exportar ese aceite como europeo.

El laberinto legal, según condenan los olivareros, aguanta las prácticas de la industria y atenta contra la trazabilidad del aceite de oliva en España. 

El Observatorio Nacional de la Agricultura de Túnez (Onagri) indica que, entre noviembre de 2025 y junio de 2026, las exportaciones de aceite de oliva tunecinas a España fueron de casi 120.000 toneladas; mientras que en DataComex solo figuran 79.654,35 toneladas, 40.345,65 toneladas menos de las que comunican las autoridades del estado magrebí.

España exporta menos cítricos que nunca y depende cada vez más de Egipto como proveedor




VALENCIA.- España es el principal productor de cítricos de la Unión Europea (UE) y sexto del mundo. Esta posición de privilegio se sustenta en su pujanza en mercados como Alemania, Francia, Reino Unido o Países Bajos, donde se exportan cientos de miles de toneladas cada año.

Los valores, aunque mantienen a España en lo más alto de la clasificación continental, muestran un cambio de tendencia preocupante y que da sentido a las reclamaciones que llegan desde las explotaciones.

De un año para otro, España ha dejado de exportar 443.147 toneladas de sus cítricos. Las ventas al exterior de naranjas, pequeños cítricos (mandarinas y clementinas) y limones caen, con estrépito en el caso de los dos primeros y ligeramente para el tercero, y solo los pomelos registran un dato positivo en la comparación.

El retroceso, con el que España marca el volumen más bajo de la serie histórica en exportación de cítricos, viene acompañado de un incremento de las importaciones que pone en jaque los intereses de los agricultores nacionales.

Los citricultores españoles advierten desde hace años de la pérdida de superficie productiva como consecuencia de la presión que ejercen los acuerdos comerciales con terceros países en sus fincas. 

Los agrarios condenan que la UE aúpe al mercado continental fruta cosechada bajo una normativa laboral y de aplicación de fitosanitarios que favorece al socio extracomunitario, ya que provoca una competencia desleal que asfixia sus producciones.

El informe Comercio Exterior de cítricos de España referente a la campaña 2025/2026 (septiembre 2025-junio 2026) publicado recientemente por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, muestra una pérdida de exportación de 206.432 toneladas de naranjas y de 227.980 toneladas de mandarinas y clementinas.

 En el mismo período, las importaciones han crecido un 11,1 %, especialmente por el avance de las compras de Egipto y en los últimos dos meses de producto del hemisferio sur.

«El volumen importado de naranjas crece ligeramente respecto a la campaña pasada, pero se mantendría por debajo de la media. Se debe principalmente a que la caída del 36,4%, experimentada por Portugal, principal proveedor comunitario, así como de otros menores (Marruecos, Sudáfrica, Uruguay) ha sido compensada por las compras procedentes de Egipto, las cuales se duplican respecto a la campaña pasada (+121 %)», indica el análisis del Ministerio de Agricultura.

Egipto se distancia como principal suministrador de naranjas para España, aunque donde se aprecia una destacada tendencia alcista es en las transacciones de mandarinas y clementinas.

«En el acumulado septiembre-junio de la campaña 25/26, las importaciones de España pequeños cítricos marcan un nuevo máximo de 54.109 toneladas. Mientras que en naranja el mercado se encuentra más estable, los pequeños cítricos están experimentando una compensación de la reducción en la oferta nacional por parte de otros proveedores», apunta el balance del Ejecutivo, que «tanto Sudáfrica (+60,8 %) y Perú (+16,1 %), cuyas compras, aunque se producen principalmente a contra estación, están experimentando notables aumentos en los meses de septiembre-octubre, y, muy destacadamente Egipto (+493%)». 

El impulso del país africano le sirve para triplicar su cuota de mercado respecto a las importaciones de pequeños cítricos de España, con un 26 % con Egipto como origen, por el 9 % de la campaña pasada.