CUEVAS DEL ALMANZORA.- La limpieza de los suelos contaminados por americio y plutonio en
Palomares sigue enquistada cuando se cumplen seis décadas
desde la caída accidental el 17 de enero de 1966 de cuatro bombas
termonucleares a consecuencia del choque de dos aviones de las fuerzas
aéreas de Estados Unidos, a quien España ha reclamado en varias
ocasiones la retirada de los restos radioactivos.
"Palomares
lleva 60 años esperando que un error se repare. La limpieza definitiva
ya no es una opción diplomática, es una obligación moral, histórica y
una necesidad para el pleno desarrollo de nuestra tierra", ha señalado el alcalde de Cuevas del Almanzora,
Antonio Fernández Liria (PSOE), ante un problema que condiciona esta
pedanía "por un estigma que deber ser eliminado de inmediato".
Desde el Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora se sigue exigiendo a los
gobiernos de España y de Estados Unidos que pongan fin a una "deuda
histórica" mediante la limpieza de la tierra contaminada, si bien los
contactos entre ambas administraciones nunca han llegado a fructificar
más allá de la declaración de intenciones firmada en 2015 por el
entonces ministro de Asuntos Exteriores Manuel García-Margallo y el
secretario de Estado estadounidense, John Kerry.
Para el primer
edil cuevano, ese acuerdo de intenciones firmado entre ambos países, a
pesar de no ser vinculante, debe traducirse "de forma urgente" en un
"calendario de ejecución" que conlleve la retirada de los 50.000 metros
cúbicos de tierra contaminada acotada mediante un vallado perimetral por
el Ciemat.
"La historia tiene que ser historia, y no una
hipoteca que seguimos pagando", ha urgido el regidor de cara a avanzar
en la línea de trabajo explorada por el presidente del Gobierno, Pedro
Sánchez, y el expresidente de EEUU Joe Biden en mayo de 2023, mediante
la que se acordó reunir a los equipos técnicos de ambos países para
avanzar en el proceso de descontaminación; una opción que se desdibuja
desde la entrada de Donald Trump en la Casa Blanca.
Frente a
esta opción, Ecologistas en Acción ve el camino diplomático como una vía
muerta. "Es evidente que Trump no se va a llevar los residuos
radioactivos a los Estados Unidos", ha valorado el abogado de la
entidad, José Ignacio Domínguez, ante la falta de acciones concretas en
la última década.
Desde la organización ecologista siguen con la vía judicial para que
la Audiencia Nacional obligue al Ministerio para la Transición Ecológica
la limpieza y almacenamiento temporal de los residuos, reducibles a
6.000 metros cúbicos, hasta su posible traslado.
"Está todo
perfectamente estudiado y finalizado", ha incidido Domínguez, para quien
únicamente es necesario un acuerdo para aplicar el Plan de
Rehabilitación de Palomares diseñado por el Ciemat, al que el Consejo de
Seguridad Nuclear (CSN) ya dio el visto bueno.
Si bien la AN
ya resolvió anteriormente que el CSN no era el órgano competente para
realizar la limpieza de Palomares, tampoco indicó que otra
administración u órgano debía encargarse de ello.
Así, y tras
una modificación posterior de la Ley de Energía Nuclear mediante el
decreto de medidas para paliar "las consecuencias económicas y sociales
de la guerra en Ucrania", el Gobierno achacó al Ministerio para la
Transición Ecológica la responsabilidad sobre suelos contaminados, lo
que se tornó como una segunda oportunidad para los ecologistas a la hora
de instar la limpieza de los suelos.
Mientras, el Ciemat mantiene activo su programa de vigilancia
radiológica ambiental en las zonas afectadas por el accidente, el cual
es supervisado por el CSN, por el que anualmente se toman muestras y se
analizan resultados sin que, durante los últimos años hasta 2024, se
haya apreciado un "riesgo radiológico significativo ni para las personas
ni para el medio ambiente".
"Los datos de los últimos años
indican la estabilidad de la situación radiológica", han trasladado fuentes del Ciemat, el cual realiza un segundo programa
médico de carácter voluntario entre quienes trabajan o viven en las
zonas afectadas a fin de detectar posibles contaminantes como plutonio y
americio en el organismo.
En concreto, los participantes se
someten a análisis de orina de 24 horas para detectar la presencia de
plutonio, toda vez que también se toman medidas directas en el Contador
de Radiactividad Corporal del Ciemat (CRC) para la determinación de
actínidos en pulmón para la detección de Americio 241, aunque este se
realiza "sólo a las personas más expuestas a la contaminación".
A lo largo del pasado año 2025 fueron 23 las personas que participaron
en este programa sin que, al igual que en años anteriores, se hallara
alguna patología "directamente atribuible a la incorporación de
elementos transuránicos provenientes de la contaminación residual de la
zona".
Las pruebas no detectaron la presencia de Americio-241 en ninguna
prueba médica ni concentraciones de plutonio superiores los valores de
la actividad mínima detectable.
A la espera de que se produzca la descontaminación de los suelos, las
posturas sobre el futuro y el desarrollo de Palomares se muestran
enfrentadas.
"Palomares es un lugar seguro. El área bajo
restricción radiológica está perfectamente delimitada, cercada y bajo la
vigilancia científica más rigurosa del mundo. La vida se desarrolla con
normalidad, la agricultura es potente y el turismo no deja de crecer",
ha defendido el alcalde, quien ve un futuro "prometedor" para la
pedanía.
El objetivo final del municipio es transformar este
capítulo en un activo de memoria histórica y resiliencia. "Una vez
limpia, la zona de las antiguas bombas debe ser musealizada, no desde el
miedo, sino como el mayor ejemplo de la capacidad de un pueblo para
superar la adversidad y para hacer de un problema una oportunidad de
futuro", consideran.
Por su parte, Domínguez cree
"insostenible" la situación que enfrenta Palomares debido a la
transformación del plutonio en americio, el cual "tiene el peligro de
ser inhalado" ya que es "más volátil", toda vez que puede emitir
radiaciones gamma que "penetran en el cuerpo".
En este
sentido, estima que los vecinos que habitan en los espacios colindantes a
las zonas valladas podrían exponerse a dosis de radiación superiores a
las indicadas debido a la clasificación administrativa que el CSN
mantiene de Palomares, donde no se da la consideración de "accidente
nuclear" sino de "situación perdurable".
"Una radiografía de
tórax hace que se reciba un 0,1 milisievert, de forma que 20 milisievert
suponen 200 radiografías de tórax en un año", ha comparado Domínguez a
la hora de ejemplarizar la exposición a la que, a su juicio, pueden
verse los vecinos de la zona conforme a los máximos legales que
establece el reglamento sobre protección contra las radiaciones
ionizantes.
Desde Ecologistas defienden el almacenamiento
provisional de los residuos a través de una instalación concebida a tal
efecto similar a las de las centrales nucleares o mediante el traslado a
El Cambril, lo que dependería únicamente de una orden ministerial para
poder materializarse, antes de su traslado a puerto para llevarlos a
EEUU por vía marítima.
No obstante, desde el Ciemat insisten
en la "compleja" y "muy costosa" operación que supondría la gestión de
esos residuos radioactivos como uno de los principales problemas para
rehabilitar Palomares, sin que al órgano le conste iniciativas al
respecto.
"Supone un desafío porque actualmente en España no hay repositorios autorizados que puedan albergar este material", han advertido.



Es la perdida de nuestros Agricultores por completo. 