ALMERÍA.- El matrimonio que afrontaba este lunes el desahucio de la vivienda en la
que residía desde 2018 en la zona de Playa Serena, en Roquetas de Mar, ha abandonado finalmente el inmueble. El marido, de 77 años,
enfermo de cáncer de próstata y Alzheimer y en cuidados paliativos, ha
ingresado en una residencia de mayores en Vícar, mientras su esposa, de
63 años, permanece por el momento sin alternativa habitacional
confirmada.
Según ha explicado la afectada,
durante la mañana de este lunes retiraron los últimos enseres y
entregaron las llaves antes de las 14,00 horas, límite que, según les
comunicaron, se había fijado para evitar la intervención judicial.
La resolución que fijaba el lanzamiento fue notificada el 28 de enero
por el Juzgado de Primera Instancia nº 5 de Roquetas de Mar, que
rechazó la suspensión solicitada por la defensa en un procedimiento de
desahucio por precario, al no existir contrato en vigor que amparara su
permanencia en la vivienda.
El intento de ejecución ya se produjo la
semana pasada, cuando acudieron representantes judiciales y agentes
policiales, si bien quedó aplazado siete días.
El
procedimiento se inició hace tres años y durante este tiempo se dictó
una sentencia favorable al abandono de la vivienda, que fue
posteriormente confirmada por la Audiencia Provincial de Almería.
Mientras se tramitaban los recursos, la inmobiliaria propietaria del
inmueble vendió la vivienda a una nueva propietaria, que durante este
tiempo no ha recibido compensación alguna en concepto de alquiler por
parte de los moradores, según han trasladado fuentes judiciales.
Asimismo, los inquilinos no consiguieron que la Administración les
reconociera la condición de vulnerabilidad que habían solicitado.
Desde el Ayuntamiento de Roquetas de Mar han señalado que, a través
de los Servicios Sociales municipales, se han puesto a disposición de la
familia "todos los recursos necesarios desde el primer momento" y que
se les ha prestado apoyo durante todo el proceso.
El
matrimonio, formado por Gloria Patricia Velásquez, de origen colombiano,
y Dick Beekhus, de origen neerlandés, casados desde hace 12 años, llegó
a la provincia en 2018 procedente de Holanda y formalizó entonces un
contrato de alquiler con una inmobiliaria.
Tras la
finalización del acuerdo inicial, la mujer asegura que continuó abonando
la renta, fijada en 450 euros, durante un periodo en el que ya no
existía contrato. Posteriormente, la vivienda fue vendida a nuevos
propietarios y, según relata, se les concedió un plazo de dos años para
encontrar otra casa.
El hombre permanece encamado, no puede
caminar ni incorporarse por sí mismo y precisa cama hospitalaria y grúa
para su movilización. Desde hace seis años cuentan con un servicio
municipal de ayuda a domicilio durante varias horas al día, aunque es
ella quien asume la mayor parte de los cuidados, higiene, alimentación y
medicación.
Ante la inminencia del lanzamiento, la mujer
alquiló un trastero para guardar parte de sus pertenencias y permanece a
la espera de que los servicios sociales municipales concreten si se le
concede algún tipo de ayuda o recurso temporal.
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