ALMERÍA.- La organización ecologista Greenpeace ha celebrado este martes el "fin
del calvario" de dos décadas que supone la aprobación por parte del
Pleno de Carboneras de la revisión de oficio de la licencia de
obras del hotel del Algarrobico, la cual, según han interpretado, "ya
es ilegal" a efectos administrativos.
En una nota, la
asociación ha valorado la actuación municipal que tras 23 años de espera
se produce de cara a la nulidad del permiso de obras que se concedió a
Azata del Sol para edificar en un espacio no urbanizable y protegido.
"Esta anulación llega tras años de insumisión judicial protagonizada
por el Consistorio y pone fin al calvario administrativo que ha
acompañado a esta ruina urbanística", ha trasladado el coordinador de
Greenpeace en Andalucía, Luis Berraquero.
Por otra parte,
consideran que esta decisión "abre un nuevo escenario para la demolición
del hotel" puesto que "con la licencia anulada, ya no hay obstáculos
administrativos para derribar este mamotreto ilegal".
Con
ello, Greenpeace exige la demolición "de forma inmediata ante el
Ayuntamiento de Carboneras" puesto que es el Consistorio el que, según
han avisado, "tiene la obligación de ordenar el derribo como única
medida posible para restablecer la legalidad urbanística".
"No se trata
solo de tirar un edificio, sino de recuperar la biodiversidad de una de
las joyas del Mediterráneo andaluz", han recalcado.
La entidad ha incidido en el protocolo de colaboración firmado en
2011 entre el Gobierno central y la Junta de Andalucía para establecer
un reparto de tareas de cara a la recuperación del paraje, por el que el
Estado se encarga de la demolición y el desescombro, mientras que la
Junta asume la restauración ambiental y la gestión de los residuos.
De este modo, Greenpeace ha exigido que los presupuestos públicos
2026/2027 "reflejen ya las partidas necesarias para devolver la playa
protegida a su estado original".
Según las estimaciones de la
asociación, el coste de derribar el hotel y restaurar el paraje superará
los siete millones de euros.
"El clamor popular es claro:
necesitamos pasar página ya, que empiecen a caer escombros y que la
naturaleza vuelva a conquistar el territorio que en su día le fue
arrebatado. A pesar de las maniobras dilatorias del Ayuntamiento, esta
victoria demuestra que la fuerza ciudadana es imparable", ha añadido
Berraquero.
Por su parte, la directora ejecutiva de Greenpeace
España, Eva Saldaña, ha considerado que esta victoria "tiene un solo
dueño: las miles de personas que, durante décadas, nos negamos a dar por
perdida la batalla contra el 'ladrillazo' depredador".
"Ahora
exigimos las excavadoras ya y un plan de restauración que devuelva el
entorno natural a su estado original. En un contexto político en el que
se ha aceptado desregular y debilitar las leyes, la pelea para proteger
la biodiversidad y restaurar nuestro territorio sigue viva, pero hoy
celebramos algo enorme: la movilización ciudadana ha frenado en seco la
codicia empresarial. Ganó la naturaleza, nuestro tesoro más preciado",
ha añadido Saldaña.
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