VALENCIA.- El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión
Europea (RASFF) notificó durante el pasado mes de mayo hasta cinco
sustancias fitosanitarias cuyo uso está prohibido en la agricultura europea (dimetoato, oxamyl, clothianidin, chlorpyrifos e imidacloprid) en frutas y hortalizas procedentes de Egipto, según ha denunciado este lunes la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja).
La organización agraria ha lamentado un comunicado «los sistemáticos
y alarmantes incumplimientos de Egipto y otros países terceros en
materia de seguridad alimentaria» y, por tanto, ha exigido a Bruselas
que «incremente los controles, tanto en origen como en los puntos de
entrada, para no poner en peligro la salud de los consumidores
europeos».
De esta forma, de acuerdo con AVA-Asaja, Egipto ha encabezado un mes
más las alertas alimentarias detectadas a través del portal comunitario
RASFF. Entre las notificaciones registradas figuran dos rechazos de
naranjas egipcias en Holanda por presencia de dimetoato y oxamyl; un
rechazo en frontera en Chipre de limones por residuos de clothianidin;
otro por chlorpyrifos; una notificación de información para atención
emitida por Italia tras detectar en melocotones egipcios residuos de
chlorpyrifos, clothianidin, imidacloprid y dimetoato y tomates
importados desde Egipto igualmente fueron rechazados por contener
chlorpyrifos.
Turquía también volvió a aparecer vinculada a reiteradas alertas
relacionadas con hortalizas. El RASFF notificó en mayo rechazos en
pimientos turcos por presencia de cyflumetofen, fosthiazato y
formetanato, además de rechazos de tomates turcos por residuos de
indoxacarb, otra materia activa fitosanitaria que está suprimida en la
UE.
Otros países terceros que siguieron acumulando alertas del RASFF
fueron Pakistán (clothianidin, acetamiprid y chlorpyrifos en arroz
basmati), Perú (exceso de cadmio en aguacates), así como Vietnam y
China.
El presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, ha advertido que «los
productos agrarios que hacemos en Europa, además de más próximos y
frescos, tienen una mayor garantía de salud, trazabilidad y
sostenibilidad. Cumplimos los estándares de calidad más rigurosos del
mundo, mientras que las importaciones transportadas desde miles de
kilómetros llevan asociada una mayor huella de carbono y, en muchos
países, incurren en alertas alimentarias perjudiciales para la salud de
los consumidores».
Al respecto, AVA-Asaja reitera que las instituciones comunitarias
«deben dejar de mirar hacia otro lado ante estos incumplimientos y
adoptar medidas contundentes frente a aquellos países que acumulan
alertas de manera recurrente, como es el caso de Egipto y Turquía».
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