sábado, 17 de enero de 2026

La descontaminación de Palomares, 60 años después: "No es una opción diplomática, es una obligación moral"


CUEVAS DEL ALMANZORA.- La limpieza de los suelos contaminados por americio y plutonio en Palomares sigue enquistada cuando se cumplen seis décadas desde la caída accidental el 17 de enero de 1966 de cuatro bombas termonucleares a consecuencia del choque de dos aviones de las fuerzas aéreas de Estados Unidos, a quien España ha reclamado en varias ocasiones la retirada de los restos radioactivos.

"Palomares lleva 60 años esperando que un error se repare. La limpieza definitiva ya no es una opción diplomática, es una obligación moral, histórica y una necesidad para el pleno desarrollo de nuestra tierra", ha señalado el alcalde de Cuevas del Almanzora, Antonio Fernández Liria (PSOE), ante un problema que condiciona esta pedanía "por un estigma que deber ser eliminado de inmediato".

Desde el Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora se sigue exigiendo a los gobiernos de España y de Estados Unidos que pongan fin a una "deuda histórica" mediante la limpieza de la tierra contaminada, si bien los contactos entre ambas administraciones nunca han llegado a fructificar más allá de la declaración de intenciones firmada en 2015 por el entonces ministro de Asuntos Exteriores Manuel García-Margallo y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry.

Para el primer edil cuevano, ese acuerdo de intenciones firmado entre ambos países, a pesar de no ser vinculante, debe traducirse "de forma urgente" en un "calendario de ejecución" que conlleve la retirada de los 50.000 metros cúbicos de tierra contaminada acotada mediante un vallado perimetral por el Ciemat.

"La historia tiene que ser historia, y no una hipoteca que seguimos pagando", ha urgido el regidor de cara a avanzar en la línea de trabajo explorada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el expresidente de EEUU Joe Biden en mayo de 2023, mediante la que se acordó reunir a los equipos técnicos de ambos países para avanzar en el proceso de descontaminación; una opción que se desdibuja desde la entrada de Donald Trump en la Casa Blanca.

Frente a esta opción, Ecologistas en Acción ve el camino diplomático como una vía muerta. "Es evidente que Trump no se va a llevar los residuos radioactivos a los Estados Unidos", ha valorado el abogado de la entidad, José Ignacio Domínguez, ante la falta de acciones concretas en la última década.

Desde la organización ecologista siguen con la vía judicial para que la Audiencia Nacional obligue al Ministerio para la Transición Ecológica la limpieza y almacenamiento temporal de los residuos, reducibles a 6.000 metros cúbicos, hasta su posible traslado.

"Está todo perfectamente estudiado y finalizado", ha incidido Domínguez, para quien únicamente es necesario un acuerdo para aplicar el Plan de Rehabilitación de Palomares diseñado por el Ciemat, al que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ya dio el visto bueno.

Si bien la AN ya resolvió anteriormente que el CSN no era el órgano competente para realizar la limpieza de Palomares, tampoco indicó que otra administración u órgano debía encargarse de ello.

Así, y tras una modificación posterior de la Ley de Energía Nuclear mediante el decreto de medidas para paliar "las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania", el Gobierno achacó al Ministerio para la Transición Ecológica la responsabilidad sobre suelos contaminados, lo que se tornó como una segunda oportunidad para los ecologistas a la hora de instar la limpieza de los suelos.

Mientras, el Ciemat mantiene activo su programa de vigilancia radiológica ambiental en las zonas afectadas por el accidente, el cual es supervisado por el CSN, por el que anualmente se toman muestras y se analizan resultados sin que, durante los últimos años hasta 2024, se haya apreciado un "riesgo radiológico significativo ni para las personas ni para el medio ambiente".

"Los datos de los últimos años indican la estabilidad de la situación radiológica", han trasladado fuentes del Ciemat, el cual realiza un segundo programa médico de carácter voluntario entre quienes trabajan o viven en las zonas afectadas a fin de detectar posibles contaminantes como plutonio y americio en el organismo.

En concreto, los participantes se someten a análisis de orina de 24 horas para detectar la presencia de plutonio, toda vez que también se toman medidas directas en el Contador de Radiactividad Corporal del Ciemat (CRC) para la determinación de actínidos en pulmón para la detección de Americio 241, aunque este se realiza "sólo a las personas más expuestas a la contaminación".

A lo largo del pasado año 2025 fueron 23 las personas que participaron en este programa sin que, al igual que en años anteriores, se hallara alguna patología "directamente atribuible a la incorporación de elementos transuránicos provenientes de la contaminación residual de la zona". 

Las pruebas no detectaron la presencia de Americio-241 en ninguna prueba médica ni concentraciones de plutonio superiores los valores de la actividad mínima detectable.

A la espera de que se produzca la descontaminación de los suelos, las posturas sobre el futuro y el desarrollo de Palomares se muestran enfrentadas.

"Palomares es un lugar seguro. El área bajo restricción radiológica está perfectamente delimitada, cercada y bajo la vigilancia científica más rigurosa del mundo. La vida se desarrolla con normalidad, la agricultura es potente y el turismo no deja de crecer", ha defendido el alcalde, quien ve un futuro "prometedor" para la pedanía.

El objetivo final del municipio es transformar este capítulo en un activo de memoria histórica y resiliencia. "Una vez limpia, la zona de las antiguas bombas debe ser musealizada, no desde el miedo, sino como el mayor ejemplo de la capacidad de un pueblo para superar la adversidad y para hacer de un problema una oportunidad de futuro", consideran.

Por su parte, Domínguez cree "insostenible" la situación que enfrenta Palomares debido a la transformación del plutonio en americio, el cual "tiene el peligro de ser inhalado" ya que es "más volátil", toda vez que puede emitir radiaciones gamma que "penetran en el cuerpo".

En este sentido, estima que los vecinos que habitan en los espacios colindantes a las zonas valladas podrían exponerse a dosis de radiación superiores a las indicadas debido a la clasificación administrativa que el CSN mantiene de Palomares, donde no se da la consideración de "accidente nuclear" sino de "situación perdurable".

"Una radiografía de tórax hace que se reciba un 0,1 milisievert, de forma que 20 milisievert suponen 200 radiografías de tórax en un año", ha comparado Domínguez a la hora de ejemplarizar la exposición a la que, a su juicio, pueden verse los vecinos de la zona conforme a los máximos legales que establece el reglamento sobre protección contra las radiaciones ionizantes.

Desde Ecologistas defienden el almacenamiento provisional de los residuos a través de una instalación concebida a tal efecto similar a las de las centrales nucleares o mediante el traslado a El Cambril, lo que dependería únicamente de una orden ministerial para poder materializarse, antes de su traslado a puerto para llevarlos a EEUU por vía marítima.

No obstante, desde el Ciemat insisten en la "compleja" y "muy costosa" operación que supondría la gestión de esos residuos radioactivos como uno de los principales problemas para rehabilitar Palomares, sin que al órgano le conste iniciativas al respecto.

 "Supone un desafío porque actualmente en España no hay repositorios autorizados que puedan albergar este material", han advertido.

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