ALMERÍA.- UGT FICA Almería y CCOO Industria de Almería han llamado a las más de 30.000 personas del manipulado y envasado hortofrutícola a concentrarse el próximo domingo 19 de abril, a las 11:00, en el Anfiteatro de la Rambla, para responder con firmeza al bloqueo que mantiene secuestrado el convenio colectivo provincial desde finales de 2024. Año y medio de negociación, 14 reuniones y una propuesta patronal regresiva son el balance de la posición de Asempal Agricultura, Coexphal y Ecohal Almería.
Almería produce riqueza agroalimentaria y la exporta. El envasado hortofrutícola, ligado a la comercialización de frutas y hortalizas con destino europeo, constituye uno de los pilares de la economía provincial.
Quienes seleccionan, calibran y envasan ese producto en los almacenes, sin embargo, operan con un convenio caducado desde el 31 de diciembre de 2024 y con condiciones laborales que ilustran la gran paradoja almeriense: una provincia que aporta cifras récord de exportación mientras su clase trabajadora registra algunos de los salarios y del poder adquisitivo más bajos del Estado.
La mesa negociadora se encuentra estancada después de catorce encuentros. La parte empresarial —Asempal Agricultura, Coexphal y Ecohal Almería— ha planteado un bloque que la parte social considera inasumible.
Sobre la mesa figuran una vigencia del convenio hasta 2030, una primera subida del 2 % aplazada a 2027 y mecanismos de absorción que neutralizarían cualquier crecimiento del SMI por encima de esa cifra.
A ello se suma la pretensión de elevar la jornada semanal hasta las 48 horas y de duplicar el margen de jornada irregular, pasándolo del 10 % legal al 20 %.
Frente a esa propuesta, CCOO Industria de Almería y FICA-UGT Almería reclaman encajar el convenio en el marco legal vigente.
La plantilla del sector viene trabajando jornadas muy por encima del estándar legal de 40 horas, con retribución por horas y sin salario mensualizado, lo que deja a muchas trabajadoras pendientes de mensajes de última hora —a veces de madrugada— para conocer el turno del día siguiente.
La reivindicación es elemental: salario mensual, jornada de 40 horas con irregularidad máxima del 10 % y un incremento del 4 % por encima del SMI, fijado en 1.221 euros al mes en 2026.
El sector del manipulado y envasado hortofrutícola de Almería emplea en torno a 30.000 personas, con un peso mayoritario de mujeres y una proporción significativa de trabajadoras y trabajadores migrantes. Los almacenes funcionan con jornadas largas, turnos variables y tareas repetitivas, y registran una siniestralidad por dolencias musculoesqueléticas —hombros, espalda, túnel carpiano— ampliamente documentada en la literatura sanitaria y en los diagnósticos de la inspección laboral.
La referencia inmediata para la parte social se encuentra en Granada. A finales de 2024, un preacuerdo en el sector vecino incluyó revisión salarial conforme al IPC, abono de atrasos y subidas de entre el 5,8 % y el 7,4 % según categoría, con un precio hora de 9,77 euros.
Aquel acuerdo, firmado al borde de una huelga en plena campaña navideña, abrió la puerta a la modernización del marco laboral en la provincia vecina y opera ya como umbral mínimo exigible en el resto del territorio andaluz para quienes defienden condiciones homologables.
El encuentro del domingo se presenta como un punto de inflexión. Ambas organizaciones sectoriales buscan medir el ánimo movilizador de una plantilla históricamente dispersa y expuesta al miedo a la represalia.
Si la patronal no modifica su posición, la vía de la movilización sostenida —con la feria sectorial prevista para el miércoles siguiente como primera parada— aparece como respuesta inmediata ante un bloqueo que ya se prolonga más de quince meses.
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