sábado, 2 de mayo de 2026

Serbal registra 46 tortugas moras en los primeros censos de 2026 en Turre y Huércal-Overa

 ALMERÍA.- La Sociedad para el Estudio y Recuperación de la Biodiversidad Almeriense (Serbal) ha registrado 46 ejemplares de tortuga mora en los dos primeros censos realizados este año en los puntos habituales de seguimiento de Turre y Huércal-Overa, dentro del proyecto de estudio y conservación que desarrolla en Almería sobre esta especie amenazada.

En concreto, el censo de marzo permitió registrar 19 ejemplares en el primer punto de muestreo y cinco en el segundo, mientras que el realizado en abril dejó 13 y nueve registros, respectivamente. En conjunto, los dos primeros censos de 2026 han sumado 32 registros en Turre y 14 en Huércal-Overa.

Así lo ha señalado Esaú Parra Carrasco, uno de los responsables técnicos del proyecto de estudio y conservación de la tortuga mora que desarrolla Serbal en Almería, quien ha precisado que estos datos son todavía provisionales, ya que queda pendiente el tercer censo, previsto para mayo.

El seguimiento, que la entidad realiza desde hace más de diez años junto a la Universidad Miguel Hernández y que tiene como responsables técnicos a Parra y a Mauricio Santa Trejos, tiene como objetivo conocer el estado de la población de tortuga mora en la provincia.

Las lluvias registradas este año pueden ser positivas para la especie, ya que mejoran la disponibilidad de alimento y las condiciones del hábitat, aunque también han dificultado la detección de ejemplares durante los trabajos de campo, según ha precisado Parra.

Así, el aumento de la cobertura vegetal ha complicado especialmente la localización de crías y ejemplares pequeños, por lo que una menor detectabilidad durante el muestreo "no implica necesariamente una menor presencia de tortugas".

Pese a ello, la impresión general de los responsables técnicos es que los censos "están yendo bien" y que la campaña "está aportando información interesante" para conocer mejor el estado de las poblaciones objeto de seguimiento.

En los trabajos de seguimiento puede haber ejemplares que ya hubieran sido registrados en campañas anteriores o incluso tortugas detectadas en más de un censo dentro del mismo año. Para controlar estos casos, los ejemplares capturados se codifican de forma individual mediante un sistema interno de seguimiento.

Cuando se trata de recapturas, los técnicos realizan un análisis más detallado. En estos casos, comprueban las medidas biométricas anteriores, pesan de nuevo al ejemplar y valoran su evolución corporal para determinar, por ejemplo, si ha crecido o si mantiene una "condición física adecuada".

El proyecto también contempla la recogida de muestras biológicas, como sangre o excrementos, que permiten obtener información sobre el estado sanitario de los ejemplares, posibles procesos reproductivos, presencia de parásitos u otros indicadores relevantes, todo ello orientado a conocer el estado de la población.

Entre los 46 registros contabilizados hasta ahora hay crías, subadultos o juveniles y adultos, si bien no se incluyen los ejemplares hallados muertos. Además, otra línea complementaria de trabajo se centra en la revisión de posibles anomalías o malformaciones observadas en algunas tortugas.

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