MADRID.- Hace años que nuestro paisano Andrés Martínez Lorca, experto averroísta, me habló de un encuentro “más que probable aunque no documentado” de
los dos médicos-filósofos más grandes del siglo XII en Almería. Como
aficionado a la Edad Media y al cruce de las tres culturas, y también
–¡como no!- como almeriense, me picó la curiosidad, dice hoy en La Voz de Almería el periodista almeriense José Antonio Martínez Soler.
Fui rastreando libros nuevos y viejos hasta que di con el del polaco
Abraham Josua Heschel titulado “Maimónides” (editado por Muchnik
Editories, S.A., 1995, Barcelona). En la página 31, la leyenda se
convirtió un poco más en historia pues dice lo siguiente:
“Maimónides
tuvo una vez la oportunidad de una gran amistad espiritual: en Almería
conoció a Averroes, y le ofreció refugio cuando el filósofo árabe hubo
de exiliarse por su exégesis demasiado liberal del Corán”.
A partir de entonces encontré nuevas referencias
a la relación de los dos eminentes médicos con Almería. No sabemos con
certeza cuando vivió Averroes (Ibn Rushd) en la casa almeriense de
Maimónides (Moses Ben Maimón). Debió ser entre 1148 y 1157, durante
los nueve años que (según Heschel) el sabio judío pasó con nuestros
antepasados.
Sabemos
que Maimónides (1135-1204) abandonó su casa natal y huyó con su familia
cuando los fanáticos almohades tomaron Córdoba y quemaron las sinagogas
en 1148, un año después de la destrucción de Almería (”hasta los
cimientos”) por los cristianos bajo el mando de Alfonso VII. “La familia
Maimón –escribe Heschel– huyó a Almería. Pero los almohades
conquistaron Almería en 1157. La familia Maimón huyó entonces a Fez”.
Los
almohades de Córdoba persiguieron también a Averroes (1126-1198), el
mayor filósofo y médico árabe de la Edad Media, traductor de Aristóteles
y precursor del Renacimiento, y mandaron quemar sus manuscritos. Para
huir hacia el Magreb, Almería, el puerto de Al Andalus, era paso
obligado. La fama enorme de Averroes tuvo que atraer la atención de su
paisano Maimónides y no es extraño que le diera refugio en su casa.
Algunas
fuentes sitúan la casa del médico judío en la Almedina, cerca de la
mezquita (hoy Iglesia de San Juan) y otras consideran que una familia de
tan alta alcurnia hebrea debía vivir extramuros, en la judería del
Cerro de los Yemeníes (hoy Loma de San Cristóbal).
Incluso hay quien
apunta (no tengo las fuentes a mano) que el médico, filósofo y teólogo
judío más grande de la Edad Media casó con una moza almeriense a quien
llevó hasta Egipto donde fue médico de cabecera del gran sultán
Saladino. También Averroes fue encumbrado más tarde como médico de
cabecera del Califa de Marrakesh.
¡Que gran ocasión
histórica! Los dos médicos más sabios del mundo árabe y del mundo judío
solamente estuvieron juntos, y dialogaron reunidos bajo el mismo techo,
en la ciudad de Almería. Creo que los médicos almerienses tienen una deuda con la historia:
una placa, una calle o, mejor aún, una estatua de ambos célebres
colegas en nuestra playa mirando al Mediterráno, apuntando uno hacia
Marrakesh y el otro hacia Jerusalén.
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