lunes, 25 de febrero de 2019

Brexit en Almería / John Müller *

En Almería, los empresarios no hablan de otra cosa que del Brexit. Estuve ahí el jueves pasado, invitado por la Cámara de Comercio local, y hay una genuina preocupación sobre el asunto. La web de la Cámara tiene en su landing page un rótulo que ocupa todo el espacio y que pone Información sobre el Brexit

La información tiene que ver con el peor de los casos: que se produzca un Brexit duro, sin acuerdo, el 29 de marzo, y el Reino Unido y la Unión Europea pasemos a ser dos desconocidos que se encuentran desnudos entre los vapores de un baño turco.

No es para menos. Los empresarios almerienses, una de las grandes regiones exportadoras de España junto con La Rioja, lograron que el mercado británico se abriera a sus productos hace no muchos años. Conocen su fiabilidad y han disfrutado de las facilidades que supone que estén dentro de un mismo marco comercial. Cuando llevas los tomates de Almería a tu mesa global, ya no puedes impedir que un tipo como José Antonio Martínez Soler (JAMS), redactor de Doblón y fundador de La Gaceta de Los Negocios y de El Sol, se te siente a la misma. Con todo su encanto.

Los británicos, que son importadores netos de sol, lo saben muy bien. Se llevan el sol de Almería envasados en los tomates. Vienen a pillarlo en cada centímetro cuadrado de las blancas pieles de sus jubilados que compran viviendas en esta provincia. Mientras en el Reino Unido exista demanda de sol, en Almería habrá producción. 

Por lo tanto, el cambio climático es más importante para Almería que el Brexit. No lo perdamos de vista. Y la innovación tecnológica es crucial.

Bastan pocas preguntas para saber que esta provincia está puesta sobre sus pies. Ha avanzado mucho en la cadena de valor como para temer que su sector se vea amenazado por productores del Tercer Mundo, a los que no hay que despreciar porque suponen un acicate importante, pero que están lejos en cuanto a innovación y calidad. Almería ya se ha posicionado en el liderazgo global de la agroindustria (que incluye un amplio elenco de productos) y están en la avanzadilla de sectores sorprendentes como las microalgas.

¿Y el Brexit? Pues lo más probable es que Theresa May se salga con la suya, es decir con el acuerdo que ha alcanzado con la UE a finales de 2018. De hecho, ese acuerdo no es más que una prórroga de dos años para seguir negociando los detalles de un arreglo definitivo sobre el tránsito de personas, bienes y capitales entre los países de la Unión y el Reino Unido.

Hace un mes, yo vaticinaba que el Gobierno de May caería y que los británicos pararían el reloj del Brexit, es decir que pedirían que se suspendiera el artículo 50 de Tratado de la UE. Hoy, creo que, tras su hábil utilización de la compresión del tiempo, May está muchísimo más cerca de imponer su solución que de cualquier otra cosa.Y Corbyn, fundido, con un partido dividido. 

Sea como sea, a los empresarios de Almería les diría que busquen nuevos mercados porque en el Reino Unidos, sus márgenes no van a aumentar.


(*) Periodista


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