MELILLA.- El obispo de Málaga y Melilla, José Antonio Satué, ha expresado desde la
ciudad española del norte de África su voluntad de "diálogo y
colaboración" coincidiendo con el próximo inicio del mes de Ramadán de
los musulmanes a mediados de este mes de febrero.
En rueda de
prensa, el prelado ha admitido que "el diálogo con religiones no
cristianas está poco desarrollado en la diócesis de Málaga-Melilla",
aunque expresó su deseo de que "esta comunicación crezca
progresivamente".
Satué ha querido dirigir un mensaje a la
comunidad musulmana de Melilla ante el inminente comienzo de su mes
sagrado: "Aquí tienen un hermano, un hermano en la fe, dispuesto al
diálogo y a la colaboración en todo lo que sea necesario, especialmente
en el apoyo a las personas más necesitadas", ha afirmado.
Preguntado por el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo y su posible
impacto en la frontera de Melilla, Satué ha subrayado que "los gobiernos
tienen derecho a regular los flujos migratorios, pero siempre
respetando los derechos humanos".
En este sentido, ha
defendido que "la tarea de la Iglesia es contrarrestar los discursos de
odio y convertir parroquias y comunidades en espacios de acogida,
independientemente de la religión o cultura de las personas migrantes".
El obispo ha asegurado que, durante su visita, no ha percibido
actitudes de rechazo en la Iglesia melillense y valoró positivamente el
trabajo que se realiza en catequesis, colegios, cofradías, liturgias y
en el ámbito de la acción social, destacando "la preocupación y
sensibilidad hacia las personas más vulnerables".
El obispo se ha mostrado satisfecho tras su estancia en la ciudad
autónoma y ha asegurado que se marcha "con buen sabor de boca",
destacando que ha comenzado a intuir proyectos pastorales concretos para
el futuro.
Entre ellos, señaló la necesidad de "hacer más cuerpo" entre
las distintas realidades de la Iglesia en Melilla y la posible
organización de una asamblea a comienzos del próximo curso, que
considera clave para reforzar la cohesión eclesial.
En su
comparecencia, el prelado ha valorado distintas cuestiones de actualidad
relacionadas con la Iglesia en Melilla, el diálogo interreligioso, la
atención a los más vulnerables y los retos pastorales de la diócesis en
un contexto cultural diverso.
Coincidiendo con el próximo inicio del mes de Ramadán a mediados de este mes de febrero, Satué también ha avanzado la intención de crear "un equipo de pastoral juvenil común para toda la Iglesia en Melilla, que implicaría no solo a las parroquias, sino también a hermandades, cofradías y centros educativos".
Asimismo, ha destacado la importancia de fortalecer la formación y
coordinación de Cáritas y otras organizaciones cristianas que trabajan
con personas pobres y migrantes.
Desde el punto de vista
emocional, el obispo ha resaltado como uno de los momentos más intensos
de su visita el encuentro con los niños atendidos por las religiosas de
la Divina Infantita.
"Fue muy emocionante ver cómo esos niños han
encontrado un hogar donde pueden expresar historias muy duras y recibir
una atención y un amor incondicional", ha admitido.
El obispo
ha recordado que ya visitó Melilla el pasado mes de octubre, aunque
entonces de forma muy breve, y explicó que esta estancia más prolongada
le ha permitido conocer mejor parroquias, centros educativos, proyectos
sociales y comunidades cristianas, y el Centro Penintenciario.
De cara a una próxima visita prevista para el mes de mayo, ha
adelantado que se trabajará en concretar la creación de una estructura
arciprestal que ayude a organizar de forma conjunta la vida de la
Iglesia en la ciudad.
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