ALMERÍA.- Una "navegación incorrecta" derivada de la "falta de adherencia a los
procedimientos de la escuela" fue lo que provocó el accidente de
avioneta en el que un instructor de vuelo y su alumno perdieron la vida
después de que el aparato se estrellara contra el Cerro del Fraile, en
el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, el 10 de octubre de
2023.
Así lo determina el informe final elaborado por la
Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil, en relación a la aeronave Diamond DA20-C1
que operaba la empresa One Air y que era utilizada en el momento de los
hechos para un vuelo de instrucción de doble mando.
El
documento incide en que la navegación "incorrecta" que tomó el aparato
cuando se dirigía desde el Aeropuerto de Almería al de Valencia hizo que
la aeronave pasara "de volar sobre el mar a hacerlo sobre tierra" a una
altitud "inferior a la elevación del terreno", en concreto, a unos
1.300 pies.
En esta línea, la comisión apunta como un "factor
contribuyente al accidente" en el que quedó destruida la aeronave la
"escasa supervisión de las operaciones de instrucción, particularmente
de los vuelos de formación en VFRN --vuelo visual nocturno--, que
realizaba la ATO", esto es, el centro de enseñanza.
El vuelo
realizado con la aeronave Diamond DA20-C1 despegó del aeródromo de La
Axarquía, en Málaga, para realizar cinco horas de vuelo visual nocturno
en varias etapas con el fin de cumplir con los requisitos de la
obtención de la habilitación de vuelo visual nocturno.
A bordo
de la aeronave iban un piloto instructor, de 24 años y originario de
Córdoba, y un alumno, un estudiante de 28 años de Puertollano (Ciudad
Real). El vuelo, con varias etapas, tenía como destino final el
Aeropuerto de Valencia sobre las 0,30 horas, toda vez que era la primera
vez que se volaba en condiciones nocturnas.
Así, después de
que el aparato llegara al Aeropuerto de Almería, inició el nuevo tramo
con su despegue desde El Alquián a las 21,45 horas. Después de abandonar
el espacio aeroportuario, la avioneta voló en dirección hacia el Cabo
de Gata mediante la línea de costa hasta alcanzar la localidad de San
José. Durante este tramo su altitud descendió a unos 1.300 pies.
En un momento tras llegar a este punto, el aparato "cruzó la línea de
costa en las proximidades de la localidad de San José" y "continuó
volando sobre tierra manteniendo la altitud que llevaba", cuando la
elevación de los montes en esa zona era de 1500 pies. La aeronave se
adentró unos dos kilómetros tierra adentro hasta que se produjo su
impacto contra la ladera suroeste del Cerro del Fraile.
El
informe apunta en sus conclusiones en que, aunque a raíz del golpe se
activó la baliza (ELT) para poder localizar el aparato, esta no emitió
señal ninguna porque se rompió el cable de la antena al desprenderse de
su soporte.
Esto derivó en una demora importante desde que la escuela
detectó la perdida de señal hasta que el servicio de búsqueda fue
activado. Los restos del aparato fueron hallados casi seis horas después
del accidente.
En sus
conclusiones, el órgano estima que el aparato funcionaba correctamente
en el momento de sufrir el accidente al no haberse apreciado fallos
mecánicos que derivaran en la colisión, sentido en el que destaca como
factor contribuyente la falta de supervisión de la escuela a la hora de
identificar peligros en los vuelos nocturnos.
Con ello, incide
en que en la mayoría de los vuelos visuales nocturnos organizados por
la escuela "no se siguió la planificación operacional" y la navegación
se realizó "apoyándose en referencias visuales sobre el terrenos,
siguiendo en muchos casos el trazado de autovías".
Asimismo,
apunta que "no se mantenían una velocidad regular" ni se hacían los
ascensos y descensos "en los puntos planificados", entre otros aspectos.
Asimismo, el personal directivo "no tenía conocimiento de los defectos
en la ejecución de los vuelos" que se han detectado con la
investigación.
El sistema de seguridad tampoco disponía de
identificación de peligros específicos para estos vuelos de práctica
nocturna, toda vez que la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), en
sus inspecciones, no detectó estas deficiencias en el sistema de
seguridad de la escuela.
El informe contiene diez recomendaciones de seguridad, ocho de ellas
dirigidas a la escuela One Air como responsable de las operaciones de la
nave para que mejore aspectos relacionados con las anotaciones de los
instructores sobre el desempleo del alumnado y la planificación y
supervisión de las operaciones.
Asimismo, le traslada
sugerencias para estandarización de los instructores así como otras
relativas a sus reportes, el sistema de monitorización de datos de
vuelo, el sistema de gestión de la seguridad operacional y la
realización de una auditoría interna.
Otra de las
recomendaciones va dirigida a la empresa pública Enaire, que tiene
asignada la gestión de la navegación aérea en España, al ser la
responsable de la oficina ARO del aeropuerto de Valencia que recibió el
aviso sobre la pérdida de señal de la aeronave pero no siguió los
procedimientos adecuados.
La última recomendación está
dirigida a Agencia Estatal de Seguridad Aérea, con objeto de que "mejore
la profundidad de las auditorías" que realiza a la escuela de vuelo y
sean más eficaces a la hora de verificar que el Sistema de Gestión de la
Seguridad (SMS) sirva para detectar riesgos.

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