viernes, 13 de febrero de 2026

Una "navegación incorrecta", causa del accidente de avioneta en el Cerro del Faile, del Cabo de Gata

ALMERÍA.- Una "navegación incorrecta" derivada de la "falta de adherencia a los procedimientos de la escuela" fue lo que provocó el accidente de avioneta en el que un instructor de vuelo y su alumno perdieron la vida después de que el aparato se estrellara contra el Cerro del Fraile, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, el 10 de octubre de 2023.

Así lo determina el informe final elaborado por la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil, en relación a la aeronave Diamond DA20-C1 que operaba la empresa One Air y que era utilizada en el momento de los hechos para un vuelo de instrucción de doble mando.

El documento incide en que la navegación "incorrecta" que tomó el aparato cuando se dirigía desde el Aeropuerto de Almería al de Valencia hizo que la aeronave pasara "de volar sobre el mar a hacerlo sobre tierra" a una altitud "inferior a la elevación del terreno", en concreto, a unos 1.300 pies.

En esta línea, la comisión apunta como un "factor contribuyente al accidente" en el que quedó destruida la aeronave la "escasa supervisión de las operaciones de instrucción, particularmente de los vuelos de formación en VFRN --vuelo visual nocturno--, que realizaba la ATO", esto es, el centro de enseñanza.

El vuelo realizado con la aeronave Diamond DA20-C1 despegó del aeródromo de La Axarquía, en Málaga, para realizar cinco horas de vuelo visual nocturno en varias etapas con el fin de cumplir con los requisitos de la obtención de la habilitación de vuelo visual nocturno.

A bordo de la aeronave iban un piloto instructor, de 24 años y originario de Córdoba, y un alumno, un estudiante de 28 años de Puertollano (Ciudad Real). El vuelo, con varias etapas, tenía como destino final el Aeropuerto de Valencia sobre las 0,30 horas, toda vez que era la primera vez que se volaba en condiciones nocturnas.

Así, después de que el aparato llegara al Aeropuerto de Almería, inició el nuevo tramo con su despegue desde El Alquián a las 21,45 horas. Después de abandonar el espacio aeroportuario, la avioneta voló en dirección hacia el Cabo de Gata mediante la línea de costa hasta alcanzar la localidad de San José. Durante este tramo su altitud descendió a unos 1.300 pies.

En un momento tras llegar a este punto, el aparato "cruzó la línea de costa en las proximidades de la localidad de San José" y "continuó volando sobre tierra manteniendo la altitud que llevaba", cuando la elevación de los montes en esa zona era de 1500 pies. La aeronave se adentró unos dos kilómetros tierra adentro hasta que se produjo su impacto contra la ladera suroeste del Cerro del Fraile.

El informe apunta en sus conclusiones en que, aunque a raíz del golpe se activó la baliza (ELT) para poder localizar el aparato, esta no emitió señal ninguna porque se rompió el cable de la antena al desprenderse de su soporte. 

Esto derivó en una demora importante desde que la escuela detectó la perdida de señal hasta que el servicio de búsqueda fue activado. Los restos del aparato fueron hallados casi seis horas después del accidente.

En sus conclusiones, el órgano estima que el aparato funcionaba correctamente en el momento de sufrir el accidente al no haberse apreciado fallos mecánicos que derivaran en la colisión, sentido en el que destaca como factor contribuyente la falta de supervisión de la escuela a la hora de identificar peligros en los vuelos nocturnos.

Con ello, incide en que en la mayoría de los vuelos visuales nocturnos organizados por la escuela "no se siguió la planificación operacional" y la navegación se realizó "apoyándose en referencias visuales sobre el terrenos, siguiendo en muchos casos el trazado de autovías".

Asimismo, apunta que "no se mantenían una velocidad regular" ni se hacían los ascensos y descensos "en los puntos planificados", entre otros aspectos. Asimismo, el personal directivo "no tenía conocimiento de los defectos en la ejecución de los vuelos" que se han detectado con la investigación.

El sistema de seguridad tampoco disponía de identificación de peligros específicos para estos vuelos de práctica nocturna, toda vez que la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), en sus inspecciones, no detectó estas deficiencias en el sistema de seguridad de la escuela.

El informe contiene diez recomendaciones de seguridad, ocho de ellas dirigidas a la escuela One Air como responsable de las operaciones de la nave para que mejore aspectos relacionados con las anotaciones de los instructores sobre el desempleo del alumnado y la planificación y supervisión de las operaciones.

Asimismo, le traslada sugerencias para estandarización de los instructores así como otras relativas a sus reportes, el sistema de monitorización de datos de vuelo, el sistema de gestión de la seguridad operacional y la realización de una auditoría interna.

Otra de las recomendaciones va dirigida a la empresa pública Enaire, que tiene asignada la gestión de la navegación aérea en España, al ser la responsable de la oficina ARO del aeropuerto de Valencia que recibió el aviso sobre la pérdida de señal de la aeronave pero no siguió los procedimientos adecuados.

La última recomendación está dirigida a Agencia Estatal de Seguridad Aérea, con objeto de que "mejore la profundidad de las auditorías" que realiza a la escuela de vuelo y sean más eficaces a la hora de verificar que el Sistema de Gestión de la Seguridad (SMS) sirva para detectar riesgos.

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