viernes, 6 de febrero de 2026

EAPN afirma que la pobreza "continúa siendo un problema estructural" en Andalucía y alerta de su posible "cronificación"

 SEVILLA.- La Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN Andalucía) ha analizado los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2025, publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y ha señalado que la pobreza y la exclusión social "continúan siendo un problema estructural en Andalucía, incluso en un contexto de mejora de los ingresos y de ligera reducción de algunos indicadores".

De esta manera, ha señalado que "el actual nivel de protección social resulta insuficiente para frenar la cronificación de la pobreza".

Según ha subrayado la entidad en una nota de prensa, en 2025, la tasa Arope --personas en riesgo de pobreza o exclusión social-- se sitúa en Andalucía en el 34,7%, frente al 25,7% de la media estatal.

Aunque el indicador desciende levemente respecto a 2024 (35,6%), Andalucía mantiene una distancia cercana a los diez puntos con el conjunto del país y lidera cuatro de los cinco principales indicadores de pobreza y exclusión social: Arope, riesgo de pobreza, carencia material y social severa y baja intensidad en el empleo, tal y como ha señalado EAPN.

"La leve mejoría de algunos datos no puede ocultar la realidad: Andalucía sigue encabezando la pobreza en España y la recuperación no está llegando a una parte muy importante de la población", ha afirmado el presidente de EAPN Andalucía, Juan Luis Delcán.

Los datos de ingresos muestran un aumento de la renta neta media por persona en Andalucía, que alcanza los 13.079 euros anuales, frente a los 12.191 euros de 2024. También aumenta la renta media por unidad de consumo, que se sitúa en 19.292 euros.

Sin embargo, esta mejora nominal no se traduce en una mejora real de las condiciones de vida, según ha rezado el citado comunicado, ya que aunque el SMI y la revalorización de las pensiones han empujado al alza las rentas medias en Andalucía, estas medidas "han actuado como un simple amortiguador".

"Los datos demuestran que han servido para contener un escenario peor, pero no para revertir la exclusión estructural que sufre la comunidad", ha subrayado.

La Carencia Material y Social Severa --el indicador que mide la imposibilidad de acceder a bienes y servicios básicos--, también ha aumentado en Andalucía del 10,6% al 10,9%, mientras que en el conjunto del Estado desciende hasta el 8,1%.

Este dato "evidencia una pérdida efectiva de poder adquisitivo, ligada al encarecimiento de la vivienda, la energía y los gastos cotidianos".

La vivienda y el coste de la vida: motores de una exclusión cronificada La falta de recursos ha dejado de ser una estadística para condicionar el día a día de las familias andaluzas.

Del mismo modo, EAPN ha señalado que el hogar se ha convertido en el principal foco de vulnerabilidad, donde el 18,7% de los andaluces no logra mantener su vivienda a una temperatura adecuada y el 14,1% ya acumula retrasos en el pago de su hipoteca, alquiler o suministros básicos.

"Esta asfixia financiera se traduce en un dato demoledor: el 46,4% de la población vive sin red de seguridad, incapaz de afrontar cualquier gasto imprevisto", ha añadido.

Ante esta realidad, la vivienda se consolida como el factor determinante del empobrecimiento en la región. Por ello, EAPN Andalucía se ha sumado a la exigencia estatal de transformar el actual escudo social en un marco de protección estructural.

Así, "resulta urgente consolidar la prohibición de desahucios sin alternativa habitacional, establecer mecanismos de control de precios de alquiler y ampliar de forma ambiciosa el parque público de vivienda social, que en España apenas alcanza el 2,5% frente al 9% de la media europea".

Ante esto, la entidad ha enmarcado que la exclusión en Andalucía está levantando también un muro de aislamiento social, ya que "no poder permitirse calzado adecuado o ropa nueva (10,6%) convive con la imposibilidad de participar regularmente en actividades de ocio (17,6%) o algo tan esencial como reunirse con amigos o familiares una vez al mes (12,8%)".

En total, diez de los quince indicadores de carencia han empeorado este año, confirmando que la crisis de precios está golpeando el bienestar relacional y material de los hogares con mucha más fuerza de lo que la subida de las rentas alcanza a amortiguar.

A la espera de conocer el desglose detallado por sexos de la última encuesta, EAPN ha advertido de que la feminización de la pobreza se mantiene como una de las brechas más resistentes de la región.

Los registros más recientes "confirman que la pobreza en Andalucía tiene rostro de mujer, ya que en el último ejercicio cerrado con datos segregados, la tasa Arope femenina se situó más de tres puntos por encima de la masculina, consolidando la brecha más alta de la última década".

"Esta desigualdad de género no es coyuntural, sino que atraviesa todos los indicadores de exclusión", ha subrayado el comunicado.

Por ello, las mujeres andaluzas soportan mayores tasas de riesgo de pobreza y una incidencia superior de la pobreza severa, una realidad que evidencia que la precariedad más extrema y estructural las afecta con mayor intensidad.

Para EAPN Andalucía, cualquier intento de recuperación económica será "ficticio si no abordan de forma específica las causas de esta brecha, vinculadas, especialmente, a la precariedad laboral femenina y la sobrecarga en los cuidados".

Además, el empleo continúa sin actuar como un mecanismo eficaz de protección en la región.

En esta línea, la baja intensidad en el empleo se mantiene estancada en el 12%, una cifra que sitúa a Andalucía un 50% por encima de la media nacional (8%).

Al mismo tiempo, la desigualdad apenas se reduce: el índice S80/S20 se sitúa en 5,4 y el índice de Gini en 31,2, valores que reflejan una distribución de la renta profundamente desigual.

"Las dificultades para llegar a fin de mes siguen siendo una realidad cotidiana para una parte muy significativa de la población andaluza", ha señalado.

El 27,7% declara llegar a fin de mes con mucha o con dificultad, y solo el 17,8% lo hace con facilidad o mucha facilidad, porcentajes claramente peores que los del conjunto del Estado.

Desde EAPN Andalucía han advertido de que, aunque las transferencias públicas evitan escenarios aún más graves, el actual nivel de protección social resulta insuficiente para frenar la cronificación de la pobreza.

En un año electoral en Andalucía, la organización ha subrayado la necesidad de que estos datos se sitúen en el centro del debate público y de que las políticas públicas pasen de la contención a la transformación.

Para ello, la Red considera imprescindible situar el Pacto Andaluz contra la Pobreza, que recientemente han comenzado a impulsar, como el eje vertebrador de las políticas sociales.

Este marco debe articular políticas transversales que garanticen condiciones de vida dignas, blindando el gasto social y asegurando que la recuperación llegue, de forma real y efectiva, a los hogares con menos recursos.

"No basta con medidas urgentes o moratorias temporales, el Pacto debe servir para que medidas de alivio --como los descuentos en suministros o el apoyo a la vivienda-- se conviertan en derechos estructurales y permanentes, evitando que la protección de las familias dependa de acuerdos políticos inestables", ha señalado EAPN.

"No estamos ante un problema coyuntural. Los datos muestran una pobreza estructural que afecta ya al consumo más básico y a la vida diaria de miles de personas. Andalucía necesita políticas más ambiciosas, con mayor alcance e intensidad, que garanticen condiciones de vida dignas y reduzcan de forma real la desigualdad", ha concluido Delcán.

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